Reportan muerte de ballena jorobada en Magallanes tras posible choque con una embarcación

El ejemplar fue encontrado mientras flotaba en la costa del Estrecho de Magallanes con una evidente contusión en la zona del pecho y con abundante sangrado bucal.




Con una notoria contusión en la zona del pecho y con abundante sangrado bucal fue encontrado el martes pasado un ejemplar de ballena jorobada mientras flotaba en las cercanías del faro San Isidro, en la costa continental del Estrecho de Magallanes.

De acuerdo a un grupo de científicos, y tras analizar el estado en el que se encontró el cadáver, la ballena habría muerto tras haber impactado con una embarcación que circulaba en el lugar, aunque aún se está indagando la causa final del fallecimiento. Según los registros que posee la Instituto Whalesound, esta ballena -de nombre Taña- corresponde al ejemplar hembra número 156 de toda la población de jorobadas que se alimentan en el parque marino Francisco Coloane.

Taña era una hembra de 10 años de edad que arribó al estrecho el año 2012 junto a su madre llamada Mariposa, cuando aún era una cría de pocos meses y tras haber sobrevivido a un ataque de orcas, durante su primer viaje migratorio, que dejaron sus dientes marcados en su aleta caudal.

Era miembro de una familia numerosa. De hecho, fue la quinta de siete ballenatos con los que arribó su madre en diferentes años desde el 2003. Era conocida, además, por regresar a Coloane casi todos los veranos y desplazarse por los fiordos, siendo vista incluso, en el canal Beagle, al sur de Tierra del Fuego en 2016.

Taña es la séptima ballena jorobada que es encontrada muerta en el sector central del Estrecho de Magallanes -zona usada como ruta marítima para el comercio internacional- desde 2009. Este mismo año, además, se reportó la muerte de una ballena sei.

La alerta sobre el peligro de muertes por colisión de barcos para las ballenas jorobadas fue advertido hace cinco años, pero fue en 2020 que el Instituto Smithsonian publicó los resultados de una investigación sobre el tema.

Tras recopilar datos durante una década de seguimiento de ejemplares de esta población -mediante transmisores satelitales y 20 años del monitoreo- se pudo estimar que entre una y cuatro ballenas jorobadas al mes tienen una alta probabilidad de ser impactadas por barcos. Esto, entre los cuatro a cinco meses que permanecen en las aguas del Estrecho de Magallanes.

El estudio destaca, así, que esta es una “una población lo suficientemente pequeña como para que las colisiones ocasionales con buques tengan consecuencias trascendentales”. Esto ya que también se logró determinar que cada ballena está cerca de un buque unas siete veces por temporada.

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