Ricardo Bitrán: “El cómo levantamos las cuarentenas es extremadamente delicado”

Si bien hace dos meses había evaluado positivamente el manejo del gobierno de la pandemia, hoy el economista y doctor en Economía de la Salud lamenta que no se hayan tomado las medidas adecuadas cuando el escenario cambió. Ahora, prepara junto a su equipo una propuesta para establecer cuarentenas focalizadas en los grupos vulnerables y una transición gradual y segura hacia la reactivación de las actividades.




Hace dos meses, en estas mismo medio, el economista y asesor internacional Ricardo Bitrán, PhD en Economía de la Salud, se mostraba optimista respecto a las perspectivas de Chile frente a la emergencia del Covid-19 y a las medidas tomadas por el gobierno. Hoy, su evaluación es negativa.

“Cuando la evidencia estaba indicando que las cuarentenas no estaban funcionando, el gobierno no tomó las medidas necesarias: restringir los permisos y fiscalizar”, resume. “Y otro factor importante es que la campaña de difusión para que la gente entendiera cómo debía modificar su comportamiento, quedándose en casa o respetando el distanciamiento social, fue muy deficiente. Debió existir una campaña orientada hacia la gran masa, considerando que existe una gran suspicacia hacia los políticos y las instituciones”.

Con los datos de hoy sobre la mesa, Bitrán y su equipo -la economista Paula Arpon y el ingeniero Rodrigo Muñoz-, junto al también economista y empresario Jorge Claro, elaboran una propuesta “para difundir ideas sobre el manejo del problema que creemos que aportarían al país”. Sus sugerencias van desde medidas para hacer que las cuarentenas sean más eficientes hasta un plan de retorno progresivo y seguro al trabajo.

“Los datos señalan que a partir del 14 de junio ha comenzado a ocurrir una disminución sostenida en la incidencia en la Región Metropolitana. Esas son buenas noticias. Han ocurrido dos cosas: hay una aparente tendencia a la disminución de nuevos casos en la región y una disminución de la positividad. Hemos visto más fiscalización, más presencia policial y de Fuerzas Armadas para hacer cumplir las cuarentenas”, comenta. Luego advierte que a su juicio los permisos que se están concediendo (más de un millón el pasado fin de semana) son excesivos y deberían restringirse más.

-El ministro de Salud, Enrique Paris, dijo el domingo que el alto número de permisos solicitados representa “la cifra real”, que da cuenta de cuánta gente salía antes sin pedir la autorización, y que también tiene que ver con la mayor cantidad de personas (más de nueve millones) en cuarentena. ¿Cuánto deberían restringirse los permisos? ¿Existe un modo de hacer ese cálculo?

Es difícil hacer un trabajo empírico que permita establecer realmente la magnitud del mal uso de los permisos en la población si esa información no es pública. Pero quienes tienen esos datos podrían analizar los permisos dados y las personas a las cuales se les dan. Ese registro tienen que estar en manos del gobierno o de Carabineros, de acuerdo al rut y la localidad de las personas, y el motivo por el cual piden los permisos.

Largas filas en la Municipalidad de Maipú de personas que quieren cancelar su permiso de circulación. (Foto: Agencia Uno)
Largas filas en la Municipalidad de Maipú de personas que quieren cancelar su permiso de circulación. (Foto: Agencia Uno)

-Además de un mayor control ¿Qué proponen ustedes para que las cuarentenas sean más efectivas?

-Si miramos los datos, las personas mayores de 65 años son quienes tienen las mayores probabilidades de ser internados en una UCI y de morir. Ese grupo compone el 80% de los fallecidos. La mitad de las camas de cuidados intensivos están ocupadas por mayores de 60 años. Sin embargo, estos son cerca del 18% de la población. Entonces, en nuestra opinión no tienen mucho sentido las cuarentenas de la totalidad de la población. Por eso planteamos que esa medida esté orientada a la población vulnerable, que además de los mayores de 65 años incluye a aquellas personas que tienen condiciones de salud de base como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad mórbida, etcétera. Si nos focalizamos en ellos de manera efectiva, el resto de la población podría progresivamente ir saliendo de la cuarentena general y reintegrarse a sus actividades. Y digo progresivamente porque si levantáramos la cuarentena de una vez, es una población muy grande la que saldría; si un porcentaje pequeño de ella enfermara y necesitara UCI, coparía el sistema. Debe hacerse de manera gradual.

-¿Cómo hacer esas cuarentenas focalizadas en una parte de la población?

El gobierno ya tiene una metodología, a través de las residencias sanitarias. El problema es que son muchos casos de contagios nuevos cada día, lo que hace imposible tener una política efectiva de confinar a los positivos, además que es voluntario. Pero si las residencias se usaran solamente para mayores de 65 años y personas vulnerables que no pueden quedarse en sus propias casas, podrían ser suficientes y efectivas. Además, un tercio de los mayores de 65 vive en viviendas donde no hay menores de esa edad. Sería fácil confinarlos, llevándoles comida a la casa y verificando que sus necesidades estén satisfechas, entregándoles un teléfono celular para que se comuniquen con sus familiares y para verificar que cumplan con la cuarentena.

-¿Y el riesgo de contagio de quienes sí viven con menores de 65?

En ese caso hay que ver cómo protegerlos. Si hay dos mayores de 65 y uno menor. Ese menor puede trasladarse hacia otra vivienda. Si el mayor de 65 vive con más personas menores de esas edad, debería ir a una residencia sanitaria. Todo esto está dentro de las posibilidades del gobierno y podría comenzar a reducir de modo gradual el gigantesco costo que tiene para el país tener cuarentenas generales como la que actualmente tenemos.

-¿Cómo podemos pensar en la aplicación eficiente de esas medidas si han existido problemas logísticos y denuncias con la entrega de ayuda, por ejemplo?

Es un desafío que hemos considerado Creemos que el error garrafal del gobierno es que piensa que si el gobierno no lo hace no lo hace nadie, ignorando el sector privado con recursos ociosos. Hoteles, restaurantes, centrales de alimentación y abastecimiento… ¿por qué en vez de que entidades públicas estén distribuyendo cajas mejor no se hace una licitación rápida y transparente a entidades privadas para que se hagan cargo de logísticas con las cuales pueden tener más pericia y motivación que los organismos públicos?. Las fallas que hemos visto en distribución de cajas y ayudas ocurre porque el gobierno tiene ciertas inercias que lo hace poco eficiente. El sector privado tiene dificultades, pero son de otro tipo. Hay que involucrarlo con licitaciones transparentes, y con un desempeño medible. El monitoreo debe ser del sector público, pero la actividad misma la pueden hacer el sector privado, sometido a controles y vigilancia.

¿Qué debe priorizarse al pensar en la transición de quienes regresen a trabajar?

El cómo levantemos las cuarentenas es extremadamente delicado, como lo han demostrado países como Estados Unidos, que ha visto cómo los casos vuelve a aumentar cuando la gente se descuida. Si eso ocurriese en Chile, perderíamos nuevamente todo lo avanzado en estas semanas de cuarentenas y eventualmente tendríamos que entrar en otra. La transición debe hacerse con una estrategia basada en información y datos, y con una campaña clara que explique con un lenguaje sencillo y directo a la población las medidas de cuidado que deben tomar. Y con mucha fiscalización. Hemos visto cómo hasta en países desarrollados la gente desobedece la obligación de usar mascarilla, por ejemplo. La fiscalización debe hacerse sin timidez, sin reparos.

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