En Chile, la última Encuesta Nacional de Salud (2017) reveló que un 39,8% de la población tiene sobrepeso, un 31,2% tiene obesidad y un 3,2% tiene obesidad mórbida. Visto de otro modo, tres de cada cuatro personas en el país tienen algún grado de malnutrición por exceso. Una cifra que aumentó diez puntos porcentuales desde 2010, cuando la prevalencia fue de 64,4%.

Cambiar esa realidad y mejorar la calidad de vida de un número importante de la población necesita, entre otras cosas, una alimentación saludable, con una oferta e industria que la elabore, y que aproveche la riqueza de materias primas disponibles en el país.

Un ejemplo, es el suflé de cochayuyo. Sí, un snack hecho en base de harina de maíz y compuesto por cerca de un 20% de esta alga que cuenta con muchos beneficios, como el ser muy rica en minerales como magnesio, calcio, hierro, azufre y yodo, y vitaminas A, B1, B12, C, D, E y ácidos grasos Omega 3, entre otros aportes.

Un producto que ha desarrollado un prototipo en Chile con cuatro formatos en diferentes sabores (queso, pesto, merkén y tomate albahaca) y está en el mercado gracias al trabajo en conjunto de la Universidad de Chile, la empresa Clextral y el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), corporación público-privada, sin fines de lucro, que busca convertir a Chile en potencia mundial en la producción de alimentos sofisticados y sustentables, para que sea parte de mercados modernos y competitivos, duplicando las exportaciones al 2030.

El Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), es una corporación público-privada, sin fines de lucro, que tiene como misión conviertir a Chile en potencia mundial en la producción de alimentos sofisticados y sustentables. Foto: Nicolas Saieh.

Parque Carén

La corporación CeTA, creada el año 2015, provee tecnologías y articula capacidades para mejorar la cadena de producción de alimentos, uniendo la academia con el sector empresarial, a través de la generación de I+D+I. En esa tarea es apoyada por Corfo dentro del Programa Estratégico Transforma Alimentos, y está integrada por la Universidad de Chile, la Universidad Católica, la Universidad de Talca, la Universidad de La Frontera, Fundación Chile y Fundación Fraunhofer.

El trabajo de innovación ya cuenta con dos centros, uno en la Región de La Araucanía y otro en la Región de Coquimbo. Y hoy inauguró uno nuevo, el Centro Carén, la última iniciativa de CeTA, que en mayor escala aportara a la generación de iniciativas de alimentación saludable tanto de empresas como emprendedores en conjunto con la academia y el sector público.

El nuevo centro inaugurado con la presencia de los ministros de Economía, Lucas Palacios y de Agricultura, María Emilia Undurraga; el vicepresidente ejecutivo de CORFO, Pablo Terrazas; el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi y la presidenta del directorio de CeTA, Pilar Parada, es la segunda iniciativa de alta tecnología que inicia operaciones en el Parque Carén de la Universidad de Chile.

Vista aérea Parque Carén de la Universidad de Chile. Foto: Felipe Poga.

El Parque Carén, posee 1.022 hectáreas de superficie localizadas en el sector poniente de Santiago en la comuna de Pudahuel. A 20 kilómetros del centro de Santiago, el terreno cuenta con una localización estratégica a un costado de la Ruta 68 y a menos de 7 kilómetros del Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez.

En ese mismo espacio se proyecta además, para el primer semestre del 2022, un Centro de Biotecnología y Producción de Vacunas. Actualmente en fase de diseño de ingeniería, participan las empresas Rosiglioni Impianti, ReiThera, Cytiva -filial de General Electrics especializada en diseño de plantas farmacéuticas- e Italfarmaco. Se proyecta una producción de 100 millones de dosis anuales y la creación de miles de empleos en una industria de innovación que posicionará a Chile como líder regional en el área.

El Parque Carén, posee 1.022 hectáreas de superficie localizadas en el sector poniente de Santiago en la comuna de Pudahuel. Foto: Felipe Poga.

Asimismo, se realizará un Centro de Tecnologías, donde confluirán diferentes proyectos en áreas como telemedicina, diseño, ingeniería y arte; un Centro de Energías y Electromovilidad; una Escuela Experimental y espacios comunitarios con áreas verdes para toda la comunidad.

“La industria alimentaria es una de las áreas estratégicas en las que la colaboración público-privada puede mejorar la calidad de vida de la población en general”, destacó el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, quien añadió que “nos enorgullece que este tipo de trabajo transdisciplinario se potencie con el nuevo Centro de Innovación del Parque Carén de la Universidad de Chile y esperamos que se vaya ampliando a cada vez más áreas”.

Potencia agroalimentaria

El nuevo centro estará abierto a universidades, grandes, medianas y pequeñas empresas, y emprendedores, promoviendo el desarrollo de una industria con mayor innovación y con un especial énfasis regional. Contempla una planta de 1.065 m2, y busca posicionarse centro de pilotaje para dar respuestas a las crecientes necesidades de la industria de alimentos. Desarrollará nuevos ingredientes saludables, alimentos procesados y empaques, en un trabajo colaborativo, multidisciplinario e interinstitucional.

El vicepresidente ejecutivo de CORFO, Pablo Terrazas, agregó que “es un orgullo ver que hoy se inaugura el primer CeTA de la zona central, que se une al del norte y sur de nuestro país, y que contó con el apoyo de Corfo. Iniciativas como estas permiten que nuestros emprendedores, a través de la innovación, agreguen valor a sus proyectos, para así convertir a Chile en una potencia agroalimentaria de talla mundial, de cara a la reactivación sostenible de nuestra economía”.

Jean Paul Veas, director ejecutivo de CeTA, destaca el hito como el más importante en la historia de la corporación: “Con este nuevo centro, CeTA cuenta con el potencial para atender demandas no solo de empresas, sino que también iniciativas de emprendedores y proyectos de investigadores de las universidades”.

El Centro Carén de CeTA busca convertir a Chile en una potencia agroalimentaria de talla mundial. Foto: Nicolas Saieh.

El nuevo centro Carén permitirá generar un cambio sin precedentes en el ecosistema de la innovación en el rubro alimenticio nacional. “Con el inicio de operaciones del Centro de Innovación Carén, CeTA consolida su rol en la industria alimentaria apuntando a fortalecer al sector como un pilar del desarrollo país”, indica Veas.

El potencial de recursos y materias primas con las cuales el país cuenta, resalta Veas, hacen aún más atractivas las posibilidades del nuevo CeTA. “Ayudamos a emprendedores o medianas empresas que tienen una idea que quieren materializar, las que se acercan a CeTA donde trabajamos en conjunto para hacer ese producto”, explica de un procreso que incluye dese la elaboración del concepto de producto, hasta el crear pilotos en pequeñas cantidades, para enfrentar de mejor forma la aparición en el mercado.

En el centro Carén hay equipos de mayor tecnología y más sofisticados, como un biorreactor para hacer probióticos y prebióticos, “pero a gran escala gracias a que el equipo es de 75 litros”, explica Veas.

Colorantes naturales, materias primas de cada zona (murta, en el sur o los recursos marinos en el norte), junto a los descartes de las materias primas, son las que en CeTA se utilizan y ensayan para extraer compuestos más enriquecedores para los productos.

Así, usan los descartes, por ejemplo, de la cebada de la cerveza para crear un cereal, producto que antes iba directamente a los rellenos sanitarios. Lo mismo ocurre en la industria del vino, dice Veas, donde los desechos de la uva o conocidos como “orujo de uva” que se dejaba en los campos, hoy les sirve de materia prima para elaborar dulces gomitas.