Fernando Villegas

Fernando Villegas

Reportajes

¡Ah, la derecha…! (o la ecuación de Drake)

“La derecha” está detrás de todo. Por tanto NO es responsable quien ofreció esos términos contractuales al director de TVN, sino “la derecha” es culpable por hacer uso de un “chisme”.


A raíz de la revelación de las condiciones económicas hasta hace poco desconocidas que benefician al director de TVN -de lo cual, dicho sea de paso, ese ejecutivo no tiene culpa; nadie infringe la ley por ser muy bien pagado ni tampoco ninguna criatura que respire rechaza una regalía si se le ofrece- personeros del “progresismo”, entre ellos el locuaz Vidal, el señor Leal y otros partiquinos del sector, en el acto adujeron que esa información, proveniente no del espacio exterior sino de la contraloría del canal, era una maniobra “de la derecha”.

¡Ah, la derecha, cuántos desafueros se ocultan, disimulan, justifican o tergiversan arrojando sobre ellos el protector manto de su detestado nombre! En el imaginario progresista “la derecha” no es frase que simplemente describa un conglomerado de colectividades políticas y/o sectores sociales de alto coturno, sino alude a una entelequia maligna y hostil que como el Satán de la teogonía cristiana no descansa jamás en su afán por lastimar a la raza humana. Es el Principio del Mal, la Fuerza Oscura como dijo la señora Bachelet en uno de sus momentos de rapto telepático. “La derecha” está detrás de todo. Por tanto NO es responsable quien ofreció esos términos contractuales al director de TVN, sino “la derecha” es culpable por hacer uso de un “chisme”. Tras cartón algunos genios advirtieron que “no había nada ilegal”, de lo cual se infiere que no se trata de un chisme, entidad verbal que hace referencia a lo que no existe, sino de un CONTRATO, palabra que hace referencia a un papel tangible y legible donde se estipulan las condiciones de un servicio. La nada de un chisme no puede ser legal ni ilegal.

¿Qué es entonces? ¿Maniobra de la derecha? ¿Campaña del terror? ¿La posverdad? ¿Fake news del imperialismo? Parece que sencillamente es un contrato hecho en dos etapas, la primera conocida por las autoridades y la segunda no, esta última agraciada con algunos anexos extras.

Posverdad

Pero decir que algo es “sencillamente” tal o cual cosa ya no tiene cabida. Hay que tomarse en serio lo de la posverdad. Hoy interesa no lo que ES, sino lo que PARECE o lo que alguien DICE que es o lo que las “redes sociales” decretan VERDADERO o lo que los mártires del progresismo estiman como tal mientras huyen de la persecución eterna que “la derecha” les inflige, lo cual hace con voluntad maligna para que algo bueno PAREZCA ser malo y así herir a estas almas tan generosas a costa del erario nacional.

¡A ponerse al día, entonces! La observación de los hechos y las hipótesis al respecto, el Discurso del Método de Descartes, la lógica de Aristóteles, los protocolos de laboratorio, el sentido común, etc., nada de eso tiene ya relevancia. Único referente válido es el discurso políticamente correcto del progresismo. Por eso si el gobierno estima que debe impedirse el ingreso de inmigrantes con prontuario o si legisla para sancionar a quienes vandalicen colegios o si busca poner al día la Ley Antiterrorista para detener a los que queman y matan en La Araucanía, todo eso, por obvia que sea su razón de ser, en dicho lenguaje políticamente correcto se convierte en “represión”, “estigmatización”, “fascismo”, “retorno a la dictadura”, “militarización del Estado represor”, etc.

La Ecuación de Drake

Tal vez vivimos en una época tan revolucionaria que ya no bastan las “transformaciones profundas”, sino además se considera adecuado reemplazar lo lógico y lo observable por lo palabrero, pedante, fementido e interesado. Esta mirada singular que pone el mundo patas para arriba a veces aparece hasta en las ciencias físico-matemáticas, como acaba de suceder con la Ecuación de Frank Drake. Drake, un astrofísico interesado en la búsqueda de vida extraterrestre, presentó en 1961 un argumento probabilístico en la forma de una ecuación lineal (N = R* • fp • ne • fl • fi• fc • L ) para estimar el número de posibles civilizaciones en la Vía Láctea, pero como el tema siempre ha incomodado a muchos científicos por miedo al “qué dirán” de sus colegas, hace unos días algunos de ellos se tomaron la molestia de alterarla para que diera el resultado opuesto. Si la original probaba -hasta donde una especulación pueda probar algo- que al menos había 10 civilizaciones tecnológicas en nuestra galaxia, luego de la modificación se nos dice que no hay ninguna, salvo la nuestra y en TODO el universo. Como ejercicio matemático fue muy poco científico y bastante irrelevante porque hoy, a diferencia de lo que sucedía en 1961, sobran los fenómenos físicos -fotos, videos, huellas de radar, etc.- que permiten estudiar esa probabilidad y discriminar su plausibilidad o carencia de ella en el contundente plano de los hechos sin necesidad de recurrir al de las especulaciones. ¿Qué nos dicen estos vanos y anacrónicos juegos numéricos o verbales, ya sea se celebren en la ciencia o en cualquier ámbito? Nos dicen que hay un dogma o interés que se desea defender a toda costa. El uso de matemáticas o jerga filosófica no altera eso. La especulación no se hace más sólida por ser más abstrusa. Cuando hay evidencia a mano, bien vale el viejo adagio “hechos y no palabras”. Los abogados hablan de “a confesión de parte, relevo de pruebas”; en estos casos podría decirse “a existencia de pruebas, relevo de hipótesis”. De hecho el solo intento de arrastrar un tema a una fase previa meramente especulativa es señal de que se pretende esconder algo y/o confundir a alguien. Ese truco es viejo como el tiempo y frágil todo el tiempo. Para eso basta que alguien se decida a vocear que el rey está desnudo. Hay una anécdota proveniente de la antigüedad clásica de un tipo que se jactaba de poder saltar más alto que la estatua del Coloso de Rodas, pero sin percatarse, en su necedad, que estaba ahí mismo, en Rodas. Por eso simplemente le recordaron ese hecho: “Aquí está Rodas, salta aquí”.

Habría que decirle a Vidal y otros saltimbanquis que lo recuerden y salten donde deben. Ahí están las cifras y hechos sobre cada uno de los escándalos que han ido saliendo a borbotones, como pus, a propósito de cada uno de los aspectos del legado bacheletista. Salten con eso en vez de charlatanear acerca de la nueva Ecuación de Drake, “la derecha”

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