Biohacker francés de 16 años se inyecta pasajes del Génesis y del Corán en su cuerpo

Autor: Daniela Silva

De acuerdo al joven, hizo el experimento "como una forma de paz simbólica entre las religiones y la ciencia".


Adrien Locatelli, un estudiante francés de 16 años, logró tomar partes del Génesis en hebreo y una parte del Corán, transformándolo en ADN e inyectándoselo en sus muslos.

El estudiante publicó un paper de su proyecto, en donde indicaba que “era la primera vez que una persona se inyectaba a sí mismo macromoléculas desarrolladas de un texto”.

“Dado que es posible convertir información digital en ADN, me pregunté si era posible convertir un texto religioso en ADN e inyectárselo a un ser vivo”. Como no tenía voluntarios, el joven se usó a sí mismo.

“Soy el único sujeto en este estudio y me di a mi mismo mi consentimiento informado”, indicó.

Para lograr este inusual proyecto, el estudiante primero descargó desde la web copias del Génesis y del Corán.

Según explicó en detalle al sitio LiveScience, no necesitó nada extraordinario, pues las empresas donde mandó a hacer las inyecciones le entregaron todo lo necesario. Él “solo” tuvo que diseñar la secuencia y comprar un par de cosas extra.

“Solo necesité comprar la solución salina y la jeringa, ya que VectorBuilder me envió el líquido y ProteoGenix me envió el polvo”, explicó.

VectorBuilder es una compañía que se encarga de crear virus que pueden entrar al ADN con fines de edición genética. ProteoGenix por otra parte, sintetiza secuencias de ADN personalizadas.

Para esto, tomó del Génesis los pasajes del Gn1,1 hasta el Gn11,9 excluyendo del Gn2,10 al 2,14, Gn5 y Gn7,1 hasta el 7,5 porque “eran controversiales”.

Según explicó el joven, su método para “traducir” los textos en ADN fue muy directo, pues ya que el ácido desoxiribonucleico está compuesto de Adenina, Timina, Citosina y  Guanina, Locatellie alineó cada letra del alfabeto hebreo y arábe con un nucleótido exluyendo espacios y puntuación.  Así, cada nucleótido representaba más de una letra y logró armar una secuencia.

Su siguiente paso fue utilizar la herramienta online ExPASy Translate, la cual permite traducir una secuencia de nucleótidos en una secuencia de proteínas y este resultado lo envió a las compañías para crear una solución inyectable, la cual se administró en su muslo.

Si bien no tuvo mayores reacciones adversas. indicó que tuvo una ligera inflamación en la zona que desapareció con los días.

“Hice esto como un experimento para la paz simbólica entre las religiones y la ciencia”, explicó. “Creo que para una persona religiosa puede ser bueno inyectarse a sí mismo texto religioso”.

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