Caitlin Moran y la cultura de la cancelación: “Si hemos decidido cuáles son las posturas correctas sobre todo, el progreso se va a detener”

Caitlin Moran at Edinburgh International Book Festival 2013 25th August 2013 Picture by marc marnie/Writer Pictures WORLD RIGHTS (Writer Pictures via AP Images)

La ensayista británica, autora de 'Cómo ser una mujer', reflexiona sobre el efecto de las cuarentenas y la pandemia en el feminismo, comenta su aproximación al tema a través del humor y relata su propia experiencia con la llamada “cultura de la cancelación”, cuando fue acusada de racismo tras una entrevista. “Lo que no podemos ver es la cantidad de gente que no está diciendo algo ahora”, advierte. “La cantidad de gente que no se pronuncia frente a ciertos asuntos, la gente siente que no puede hacer una pregunta, o que no puede lanzar una idea, que no puede ver algo desde una nueva perspectiva”.




La periodista, escritora y figura cultural británica escribe regularmente una columna para The Times, pero sus libros best sellers la han llevado a ser considerada una de las voces feministas más originales, divertidas y masivas de los últimos años. Primero fue Cómo ser una mujer, luego las novelas Cómo construir una niña (que se convirtió en película y será estrenada pronto), y ahora Cómo ser famosa, publicado en español por Anagrama y ya en nuestras librerías. Novela que incluye parte de memoria suya y de su época, recorre la historia de las mujeres en los 90, con prosa que deleita con su humor y desapego británico para ver luces y sombras de la condición femenina. Es una hilarante secuela de su primera novela, en la mirada de una periodista musical, Johanna Morrigan, en su camino hacia la fama.

Vía Zoom contesta a La Tercera en su casa en Londres, donde ha pasado el confinamiento con su marido e hijas, escribiendo, riendo, mirando sobre todo.

Algunas personas han escrito que la pandemia ha sido terrible para el feminismo. ¿Está de acuerdo?

Sí, mucha gente ha dicho que esto hizo que el feminismo retrocediera un siglo y básicamente estoy de acuerdo. Sólo la logística de la pandemia ha hecho que las mujeres hayan tenido que volver a llevar vidas parecidas a cuando todavía no tenían derecho a voto, o a antes de tener un trabajo.

¿Cómo?

(Antes) Si es que tenían un trabajo, las mujeres solían tener uno de medio tiempo y las que se sacrificaban para poder cuidar a los niños a tiempo completo tenían que educarlos en casa, y además de todo eso tenían que hacer todo el trabajo de casa. Y sí, ha habido un atemorizante aumento en la violencia doméstica, la salud mental se disparó por las nubes. Ha sido horrible para las mujeres.

Mucha gente ha dicho que la pandemia hizo que el feminismo retrocediera un siglo y básicamente estoy de acuerdo.

”Lo único positivo es que, como muchos han tenido que quedarse en casa y empezar a hacer el trabajo allí y pasar más tiempo con los niños, de alguna manera todos han estado experimentando la vida de una mujer con niños. Y esto ha significado que, incluso a pesar de que a corto plazo las cosas han empeorado para las mujeres, comenzamos a tener conversaciones sobre cómo tenemos que pagarles a quienes nos prestan servicios de cuidado, de cómo este es el trabajo más importante y es un trabajo donde sólo hay mujeres. Estos ahora son debates nacionales en una manera en que antes no lo habrían sido. Así es que siempre soy optimista y miro el lado positivo. Estas son cosas que las feministas han tratado de discutir por años”.  

Ustedes están en desconfinamiento, ¿sigue la misma tendencia?

Estamos saliendo de la cuarentena de manera gradual y están hablando de maneras de impulsar la economía, pero ninguna de las políticas que se han anunciado ha abordado el tema del cuidado de los niños. Todo se trata de reabrir los pubs, de volver a la normalidad. Los colegios todavía permanecen cerrados en general y lo que va a impulsar la economía mejor que cualquier otra cosa son los niños recibiendo cuidados para que las mujeres puedan volver a trabajar.

Las mujeres de todo el mundo están muy estresadas.

Sí, es terrible. Pero de nuevo, nos permite también ver cuánto hemos avanzado. Creo que muchas veces damos por hecho cuáles son los avances que ha logrado el feminismo. Especialmente para las generaciones más jóvenes es muy fácil asumir que las mujeres van a poder volver a trabajar, que van a recibir cuidado infantil, que estos derechos siempre han estado ahí. Y nos damos cuenta de lo recientes que son todos estos avances y cómo debemos protegerlos, de lo contrario podríamos volver atrás en cualquier momento. Así es que, como siempre con estas cosas: es malo a corto plazo, pero si esto nos permite tener una conversación donde nos damos cuenta de lo preciado que es  todo esto, creo que puede ser bueno a largo plazo.

Su nuevo libro, Cómo ser famosa, se le ocurrió hace diez años y trata el tema del abuso a las mujeres. El caso de Harvey Weinstein explotó cuando estaba terminando de escribirlo. ¿El caso es un antes y un después?

Todo se trata de lenguaje. Y cuando yo estaba creciendo en los 90, si eras sometida a acoso o abuso sexual, cualquier mujer pensaba que ella seguramente era el problema. “Yo me puse en una situación peligrosa”, “yo tendría que haber sabido mejor”, “esto es algo con lo que yo tengo que lidiar”, “fue mi error y tengo que vivir con esto”. Y una de las cosas hermosas que ha logrado el feminismo al intervenir durante estos últimos 30 años es que, especialmente con el aumento de las redes sociales, las mujeres de todo el mundo han podido comunicarse entre sí y darse cuenta de que este es un fenómeno mundial. Para poder cambiar las cosas tienes que ser capaz de identificar un patrón de comportamiento, en este caso en los hombres, tienes que ser capaz de nombrarlo, poder decir “este es un momento Me Too”, esto es acoso sexual, esto es coerción... Y luego, una vez que lo hayas nombrado e identificado y la gente haya podido contar sus historias, esto te da la plataforma para influir en una legislación. Te da la posibilidad de cambiar las reglas, de tener normas que te protegen, normas que signifiquen que este tipo de cosas ya no pueden ocurrir.  Y hace que los hombres se asusten. 

Cuando yo estaba creciendo en los 90, si eras sometida a acoso o abuso sexual, cualquier mujer pensaba que ella seguramente era el problema. “Yo me puse en una situación peligrosa”, “yo tendría que haber sabido mejor”, “esto es algo con lo que yo tengo que lidiar”, “fue mi error y tengo que vivir con esto”.

“Yo fui cancelada”

Sobre la “cultura de la cancelación” y la carta de 150 intelectuales contra ella en la revista Harper’s, tiene mucho que decir. Ella misma fue cancelada.

”Entrevisté a Lena Dunham durante la primera temporada de la serie de televisión Girls en el Reino Unido. Y no sabía que había ocurrido un gran debate en Estados Unidos sobre cómo no había representación de mujeres de color en la serie. Así que cuando compartí la entrevista en Twitter, recibí muchos comentarios molestos diciendo cosas como ‘bueno, espero que hayas hablado sobre el hecho de que es una racista y es una mierda de persona’, y yo simplemente dije ‘no, me importa un carajo’, porque claramente es una serie sobre mujeres blancas malcriadas de clase media. Y no pretende ser otra cosa y yo personalmente tengo un problema con las series que insertan a una persona de color sólo por simbolismo. Hay que ser honesto sobre cuáles son tus experiencias. Así que dije que me importaba un carajo y que creía que era una acusación muy extraña, ningún otro programa de televisión había sido acusado hasta el momento sobre eso”.

¿Qué respuesta tuvo?

Fue enorme, fue una furia enorme. Algunas de mis publicidades se cancelaron en Estados Unidos, durante 6 meses la gente me gritaba... Que te llamen racista por decir “no, no creo que Lena Dunham tendría que haber incluido a una persona de color en su serie sólo para no ser racista”, este es un argumento muy peligroso y simplemente no tiene sentido a nivel artístico, pero eso duró por años.

¿Qué pensó?

Comencé a aprender más sobre racismo y representación, y claro que tendría que haber una conversación sobre la representación de la gente de color en la televisión. La gerencia es blanca, los editores son blancos, los canales son blancos, pero no hay motivo por el cual criticar a la artista que está al final de esta cadena. Lo que tienes que hacer es averiguar quién dirige HBO y preguntarle ¿por qué no tienes una serie Girls con personas negras? ¿Por qué no entregas los derechos para que la gente de color pueda escribir su propia serie? En vez de pedírselo a una mujer blanca, que solamente podría incluir un rol simbólico en un programa que se trata de chicas blancas malcriadas.

Que te llamen racista por decir “no, no creo que Lena Dunham tendría que haber incluido a una persona de color en su serie sólo para no ser racista”, este es un argumento muy peligroso y simplemente no tiene sentido a nivel artístico, pero eso duró por años.

¿Cómo se sintió a nivel personal?

Bueno, hasta que no te pasa, no tienes idea lo que se siente. Es como si todo el mundo estuviera diciéndote “te odio”. Especialmente si eres alguien que quiere ser bueno, que quiere ser liberal y nunca has querido herir a alguien. Algo muy pequeño que dices se toma por completo fuera de contexto. Ese es el problema con la cultura de la cancelación, pasa por alto todo lo demás que has hecho, todo en lo que crees, todo lo demás en lo que has hecho por una causa, ya estás acabado.

Dice que para ella, la “cancelación” tiene un componente generacional claro:

”Tienden a ser personas más jóvenes las que impulsan la cultura de la cancelación y ellos ven que están atacando a un establishment mayor. Y la única forma en que pueden hacer esto -porque no suelen tener trabajos, no tienen poder o dinero-, son las redes sociales y saben cómo usarlas”.

A su juicio, el lado bueno de las “cancelaciones” es que es una muy efectiva manera de que la gente que ha cometido errores enmiende lo que ha dicho. “Si han dicho algo que es doloroso, hiriente, o ilegal, inmediatamente la gente puede responder. Y que hay que tener cuidado. El lado negativo es que ahora existe tanta cultura de miedo que cuando hablo con gente joven especialmente, están tan conscientes, incluso si son la gente más buena del mundo y sólo quieren hacer y decir lo correcto, están tan preocupados de equivocarse y usar la palabra incorrecta, o una cita equivocada, pues piensan que eso podría arruinarlos inmediatamente... Y lo que no podemos ver, lo que no se puede medir, es la cantidad de gente que no está diciendo algo ahora. La cantidad de gente que no se pronuncia frente a ciertos asuntos, la gente siente que no puede hacer una pregunta, o que no puede lanzar una idea, que no puede ver algo desde una nueva perspectiva”.

Algo muy pequeño que dices se toma por completo fuera de contexto. Ese es el problema con la cultura de la cancelación, pasa por alto todo lo demás que has hecho, todo en lo que crees, todo lo demás en lo que has hecho por una causa, ya estás acabado.

¿Qué consecuencia tendrá esto?

Habrá una generación entera de gente que simplemente no hablará de ciertos temas y el progreso va a detenerse. Porque si creemos haber dicho todo lo que está correcto y hemos decidido cuáles son las posturas correctas sobre todo, y todo esto ya no puede debatirse, el progreso se va a detener. Porque siempre necesitas una nueva generación para que llegue a cuestionar lo que hizo la generación anterior.

¿Qué pasará dentro de los jóvenes, a su juicio?

En lo que estoy más interesada es que la generación más joven de la cultura de la cancelación, en algún punto, va a encontrarse con la generación más joven que ellos, y ellos son los que los van a cancelar a ellos... Y en ese punto, ahí es cuando podemos comenzar a tener un gran debate sobre lo que esto significa, porque cuando la gente comienza a sentirse atemorizada de hacer preguntas, a largo plazo eso es malo para la sociedad.

Feminismo y humor

Es una reconocida feminista, que se define como pragmática y por ello piensa que el feminismo debe aumentar su base de apoyo. “El feminismo, si va a funcionar, tiene que ser compartido con la mayor cantidad de gente posible... Si el 1% del mundo son feministas brillantes y el 99% del mundo no cree en el feminismo, entonces el feminismo no va a funcionar”.

En lo que estoy más interesada es que la generación más joven de la cultura de la cancelación, en algún punto, va a encontrarse con la generación más joven que ellos, y ellos son los que los van a cancelar a ellos...

¿Qué pasa con los hombres?

Existe un problema con feministas extremas que dicen que los hombres no pueden ser feministas. Los hombres tienen que ser feministas, de lo contrario no va a funcionar. Si cada mujer en el planeta se convirtiera en feminista, que es muy poco probable, aun así no haría ninguna diferencia porque el 50% del mundo no va a creer en eso. Y durante mucho tiempo yo pensaba ‘no me importa, yo estoy en el equipo de las mujeres...’ Pero luego me puse a pensar en ¿cuál es la definición del feminismo? Es la creencia en la igualdad política, social y económica de los sexos. Y si crees en el patriarcado, es decir, si crees en que existen roles de género fijos y que esto es lo que les toca a las mujeres (cuidar a los hijos, ser amables, comunicarse, hablar de sus emociones), y a los hombres en cambio les toca ser fuertes, luchar y ganar dinero, si crees en esos roles de género, entonces ves que el patriarcado está arruinando a los hombres tanto como a las mujeres.

¿Por qué?

El feminismo ha permitido que las mujeres digan ‘queremos tener acceso a todas las cosas cool que los hombres tienen acceso’, pero lo que no se ha logrado es que los hombres digan: ‘queremos tener acceso a todas las cosas cool que tienen las mujeres, quiero poder hablar de mis emociones, quiero hablar sobre ser un buen padre, quiero hablar sobre la posibilidad de usar ropa más colorida, quiero hablar de tener belleza en mi vida’.

¿Qué lo impide?

Es porque el ser mujer todavía se ve como algo inferior.  Así que si los hombres hubiesen tomado cosas de las mujeres, estarían hablando de cómo han tomado características de perdedores, y los hombres no hacen eso. Adoptar características femeninas sería bajar de estatus, pero adoptar características masculinas es un aumento en nuestro estatus y eso es lo que te hace saber que existe mucho sexismo afuera.

Existe un problema con feministas extremas que dicen que los hombres no pueden ser feministas. Los hombres tienen que ser feministas, de lo contrario no va a funcionar.

¿Cómo se cambia eso?

Esto es lo que tiene que abordar la siguiente fase del feminismo. Tenemos que aumentar el estatus de las mujeres al punto en que los hombres puedan tomar características pertenecientes a las mujeres, y las mujeres puedan tomar características que les pertenecen a los hombres y no tengamos este binarismo de géneros.

En su libro Cómo ser famosa usted quiere sacar esa idea de que si eres abusada, tú eres quien está dañada. ¿Ha visto este grupo colectivo llamado LASTESIS que ha hecho esta performance en todo el mundo que se llama “Un violador en tu Camino”?

¿Es esa performance donde cantan y salen juntas? Sí, la he visto y creo que es fantástico. Es interesante porque  definitivamente necesitamos ver a las mujeres actuar con confrontación y con enojo porque las mujeres siempre tienen que reprimirlo. Pero tenemos que asegurarnos de tener un equilibrio, porque para algunas mujeres, ver a otras mujeres enojadas hablando de estas cosas, les va a cambiar la vida y las va a empoderar. Pero, para otras, eso va a hacer que digan “bueno, yo no estoy enojada, así que quizás no soy feminista y eso me asusta”.

¿Cómo se hace?

Definitivamente necesitas a la gente que está enojada, pero generalmente lo que sirve es tomar tu enojo y usarlo como una energía para comunicarte de manera más relajada y humorística, porque generalmente las mujeres que se comunican con enojo van a ser castigadas por eso. Especialmente en redes sociales. Tienes todo el derecho a sentirte furiosa como mujer si te ocurren estas cosas, pero lo que va a pasar es que mucha gente va a ver tu enojo y va a enojarse contigo. No van a escuchar lo que estás diciendo, no van a escuchar sobre el delito que estás describiendo, no van a escuchar cuando dices que las cosas tienen que cambiar, van a gritarte de vuelta y tratar de destruirte.

Foto: Chris Floyd

”Pero, reitero, si tienes la opción de tomar ese enojo, conservarlo y usarlo como energía para decir lo que tienes que decir de manera calmada, la mayoría de la gente va a escuchar lo que estás diciendo. Y es más probable que logres impulsar un cambio si puedes hacer que la gente escuche las palabras que estás diciendo, en vez de responder a las emociones que tienes”.

Hablemos un poco sobre el humor como herramienta de cambio. En esta novela, toca temas complejos, con su voz original y divertida.

Hay dos motivos por los cuales hago esto. Primero que todo creo que es importante que las mujeres sientan que sus vidas no siempre giran en torno a ser una víctima. Si puedes hacer una broma sobre cosas horribles que te han ocurrido, eso te permite tomar control de la historia y permite que la gente se ría en vez de hacer  comentarios como “lo siento mucho”. Cuando puedes contar esa misma verdad y hacer que la gente se ría, entonces es una estructura de poder distinta, porque entonces eres una sobreviviente, eres divertida para contar tu historia y eso hace que sea más fácil para otros hablar también de sus problemas. Y lo segundo, que es desde el punto de vista práctico, para esparcir una idea, si puedes hacer que sea divertido, es más probable que la gente quiera repetir la misma y decir “hay una idea muy divertida, que también es muy cierta y útil”, y eso es lo que quiero hacer más que cualquier otra cosa. Difundir estas ideas, darles a las mujeres nuevas formas de ser mujer, formas más alegres de serlo, que vean que ser mujer puede ser algo placentero. Ese es el mejor vehículo para transmitir esas ideas”. 

Autora: Caitlin Moran

Editorial: Anagrama

Páginas: 354

Precio: $ 22.000

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