Los “Oscar” del medioambiente

Autor: Carlos Montes

Un productor recolectando maqui. Foto: COLBUN

Néctar de maqui o papel que germina son algunos de los productos que han ganado los Premios Latinoamérica Verde, el concurso ecológico más grande de la región que inició su versión 2018.


La Aristotelia chilensis o maqui, es un árbol que puede llegar a los cinco metros de altura. Su fruto es comestible y es consumido por los mapuches hace más de 200 años. Es antioxidante, reporta beneficios cardiovasculares, controla la glucosa, reduce inflamaciones y ayuda a perder peso, entre otras bondades.

En 2014, un proyecto social encabezado por Colbún y GeCo organizó a un grupo de productores locales de Santa Bárbara y Quilaco, en la Octava Región, para darle un nuevo uso al fruto: hacer un néctar antioxidante.

El resultado: Newén Maqui, un producto que hoy se vende en todo el país y que en 2016 ganó en la categoría Desarrollo Humano, Inclusión Social y Reducción de la Desigualdad en los Premios Latinoamérica Verde, iniciativa del municipio de Guayaquil y el apoyo del Programa de Desarrollo Humano (PNUD) de la ONU, que premia a los mejores emprendimientos medioambientales de la región.

En 2017 el programa reunió 2.407 proyectos (282 chilenos) de 679 ciudades y 36 países, y un millón de personas vio la transmisión de la premiación vía streaming.

Para la actual versión, a desarrollarse el 14, 15 y 16 de agosto en Guayaquil, las postulaciones están abiertas hasta el 30 de abril. Según el último registro, ya hay 55 empresas chilenas postulando en una de las diez categorías: agua; bosques y flora; ciudades sostenibles; desarrollo humano, inclusión social & reducción de la desigualdad; energía; fauna; finanzas sostenibles; manejo de residuos sólidos; océanos; y producción y consumo responsable.

Fernando Illanes, uno de los gestores del proyecto Newén Maqui, dice que al comienzo los productores vendían el fruto a muy bajo precio y la forma de recolección era muy invasiva para el medioambiente. “Con Newén Maqui ofrecimos una forma de recolectar en la que se extrae solamente un 30% del árbol, lo que permite que se vaya regenerando año a año. Antes era de un 100%, lo sacaban de raíz. Partimos en $800 el kilo y terminamos en $1.200. El 20% va para los recolectores”, explica.

En 2017, el ganador de esta categoría fue Víctor Velastino, con Aymapu, un papel 100% germinable. “Es papel reciclado y está en dos formatos: multiuso, que es un papel para todo tipo de impresión, y el otro, un papel germinable, que contiene semillas en su interior y se ocupa para publicidad y tarjetas de presentación. Ahora trabajamos con Fuchs, con semillas de chía y linaza. La gracia es que además de funcionar como papel, después lo pones sobre la tierra y comienza a germinar”, explica Velastino.

Relata que recibieron el apoyo de Alejandra Mustakis de la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech). “Nos ayudó con el pasaje. Me dijo preocúpate solo de ganar. La premiación fue muy al estilo de los Oscar. Después de esto vino un salto estratosférico, estoy ad portas de empezar a exportar y obtuve el apoyo de Corfo. Hoy trabajo con empresas grandes como Ideal, Falabella y Nespresso, entre otras”.

Para la actual versión del concurso, uno de los postulantes es Mercado Birus, una tienda en Internet que reúne productos y servicios que tengan impacto positivo, social, ambiental o cultural. “Esto nace para hacer más fácil a la gente el acceso a productos o empresas que busquen algún tipo de impacto positivo. Si alguien quería llevar un estilo de vida más sustentable y tenía que ir a comprar los productos en muchas tiendas distintas e investigarlos. Nosotros facilitamos ese trabajo. Reunimos más de 2.000 productos en cinco categorías. Tenemos 130 empresas y si bien los productos se puede retirar en Barrio Italia, casi siempre la gente prefiere despacho a domicilio”, dice Eloísa Silva, una de las socias.

Otra de las postulantes es iNergos, un proyecto para agregar sostenibilidad a procesos, productos y servicios al interior de las empresas para disminuir la huella de carbono, filtrar el aire y producir oxígeno. “Es posible acoplarlo con procesos fabriles que utilicen combustibles fósiles, tanto en empresas como en domicilios. Antes recibió premios de la Nasa y fue incubado por Imagen Lab que trabaja con Microsoft aquí en Chile”, dice Nicolás Moreno, gestor de la iniciativa.

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