Olas de calor: ¿Qué hacemos para no sucumbir a las altas temperaturas?

Autor: La Tercera

La hidratación y protegerse del sol directo son las recomendaciones más básicas, como también saber reconocer los síntomas del cuerpo ante una mala reacción a las altas temperaturas.


Estamos pasando por una cruel ola de calor y nos faltan muchas durante este verano, según los meteorólogos. Y para eso, es mejor saber cómo protegernos y no ser víctimas de las altas temperaturas.

Pedro Verdugo, médico de urgencia y docente de la Universidad Autónoma, entrega algunas recomendaciones ante la amenazante alza de los termómetros.

“Para evitar el daño que producen las altas temperaturas es mantener una adecuada hidratación. A las personas que por algún motivo en particular tengan que exponerse a altas temperaturas: cuidadores de vehículos, personas que trabajen al aire libre, lo recomendable es que utilicen una protección sobre la cabeza que cubra los hombros, que cubra el cuello para evitar el daño con la radiación solar“, precisa el especialista.

En el caso de los adultos mayores, Verdugo explica que “personas sobre 60-65 años empiezan a perder la capacidad de regular los cambios de temperatura. Esto los hace a ellos personas lábiles, muchos más sensibles a los efectos de la temperatura. Por lo tanto, son este grupo de personas uno de los más afectados. El cuerpo tiene mecanismos de adaptación al calor. Empieza a producirse hidratación de las venas de la piel y esto produce mayor irradiación de calor, lo cual genera mayor sudoración. Y cuando estos mecanismos se ven sobrepasados por el calor intenso, la persona eleva su temperatura corporal y empiezan a aparecer mareos, nauseas, dolor abdominal, sensación de fatiga, debilidad. Las personas que ya su sistema nervioso se empieza a afectar pueden presentar somnolencias, y en casos más graves puede haber más agitación, haciendo que la persona se torne agresiva, y, finalmente, en los estados más avanzados pueden presentar incluso convulsiones”.

LOS NIÑOS
Los menores de edad tienen menos capacidades de responder a las altas temperaturas. “El tratamiento que nosotros recomendamos en los niños pequeños es que, primero, lo saquen del lugar de altas temperaturas. Lo llevan dentro de una casa, un baño o lo ponen en la sombra si es que no hay un lugar interior, y la idea es retirar la ropa para que la persona comience a perder calor y luego rociar el cuerpo con agua fría. Se puede utilizar agua de llave, una manguera de jardín. Y también la idea es que reciba aire con un ventilador o lo que tengan a mano, todo esto con el propósito de que la temperatura vaya perdiéndose lo más rápido posible. Sea por radiación, por evaporación  del agua que uno pone sobre la piel, para tratar de volver la temperatura a la normalidad”, explica el doctor.

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