“Es como un perro”: Digby, el primer caballo lazarillo que guiará personas ciegas por las calles de Londres

El pequeño caballo, Digby junto a su entrenadora Katy Smith en el metro de Londres. The Mirror.

El pequeño equino está siendo entrenado para manejarse por la concurrida ciudad de Inglaterra para guiar y acompañar a Helena Hird, una mujer de 51 años con discapacidad visual.


Digby se transformó en el primer caballo miniatura que hará el trabajo de un perro lazarillo, para guiar a personas con discapacidad visual, en la ciudad de Londres.

El pequeño equino de 18 meses está siendo entrenado para incluso, manejarse en el metro de la gran ciudad de Inglaterra. Avanzar, esperar, salir, cruzar la calle, ir en línea recta y encontrar un buzón de correos. Esas son alguna de las órdenes que Katy Smith le está enseñando a Digby.

Según relata el medio británico, The Mirror, Digby comenzó a ser entrenado a principios de este año para el periodista de la BBC Mohammed Salim Patel, a quien le teme los perros. Sin embargo el caballo comenzó a crecer y pensó que ya no era “práctico” porque botaría las cosas de los estantes de los supermercados o no podría entrar a su oficina en Salford, Greater Manchester.

Helena Hird, de 51 años y con discapacidad visual, lo adoptó y generaron un vínculo rápidamente. Helena se contactó con la entrenadora Katy Smith quien le enseñará a Digby a acompañarla en sus quehaceres diarios, incluso acompañarla a la oficina.

Se espera que para el próximo año, Digby ya pueda desempeñarse como un lazarillo y compañero guía de Helena. The Mirror.

 

“Es muy cariñoso. Es como un perro, muy amigable. Quiere estar contigo. Es un amor total”, dice Helena para el medio británico.

El pequeño equino tendrá que aprender a manejarse en lugares concurridos como calles, tiendas, bares y estaciones de trenes, y que pueda ayudar a Helena a llegar al trabajo, ir de compras y socializar.

En estos momentos del entrenamiento, dice Katy, es acostumbrarlo a las cosas que ocurren a su al rededor y no alarmarse, mantener la calma ante alguna situación que lo puedan alterar y estar al 100% naturalizado con las cosas cotidianas de la calle.

“Obviamente, siempre existe esa posibilidad (de asustarse) y tienes que pensar en lo que podría ser. Podría ser un gato corriendo por la calle o podría ser un pájaro saliendo de un nido”, dice la entrenadora.

Ya para el próximo año, el pequeño Digby tendrá que ser el compañero lazarillo de Helena quien es optimista en que Digby será un compañero de trabajo por el resto de su vida.

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