Sandra Beckmann: “Me diré ‘Sandra, debes parar’ antes que me lo digan mis alumnos”

Maestra de inglés y traduce papers. 83 años.


“A mis 30 años estaba casada, tenía tres hijas y aún no había descubierto lo que quería en la vida. Siempre había querido vivir en otro país, hablar otro idioma y sabía que iba a pasar en algún momento. Entré a estudiar Fonoaudiología a los 35 años y trabajé en eso en Estados Unidos por 30 años”, cuenta la norteamericana Sandra Beckmann.

En eso estaba cuando en 2006, a los 71 años, la invitaron a hacer un curso a un instituto de lenguaje en Chile. Se vino. “Me gustó mucho y pregunté si podía seguir. Así trabajé casi cuatro años en ese instituto. Luego me empecé a cansar de ir de oficina en oficina, hice un ajuste y gradualmente empecé a trabajar desde mi casa. Ahora hago clases por Skype, he tenido alumnos por muchos años, se han ido a otros países por trabajo, pero seguimos hablando todas las semanas. A otros les corrijo los papers de sus investigaciones académicas”.

Viaja ocasionalmente a Estados Unidos, actúa en una compañía de teatro, va a clases de tango, canta en un coro y es parte del Programa Adulto Mayor de la UC.

-¿Por qué hay tan poca gente trabajando a los 80 años?
-No puedo hablar de Chile, porque no conozco tanta gente. De mis compañeros de actuación ninguno trabaja salvo yo. Si me hubiera quedado en Estados Unidos estaría trabajando en un centro de rehabilitación ayudando a gente con problemas para tragar, por ejemplo. Pero esa no es mi pasión, es ayudar a la gente a hablar un idioma.

-¿Hasta cuándo piensa seguir?
-Si sintiera que cometo muchos errores voy a decirme “Sandra, debes parar” antes que me lo digan mis alumnos. Trato de ajustar mi vida a eso y ser feliz con lo que pasa. Continuaré trabajando y sé que vendrá el tiempo en que mi salud o mente falle. Quizás cuando eso pase escribiré un libro, pintaré, haré música con mi teclado. Hay suficientes cosas que hacer.

-¿Siempre ha seguido esa lógica?
-No, hubo muchos años en los que hice lo que debía hacer. Estos últimos 10 años han sido una recompensa. Puedo hacer lo que quiera cuando quiera. La vida puede ser larga y, si tienes suerte y salud, puedes hacer las cosas tarde, pero las haces.

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