Mientras el mundo se conmovía frente al drama de Simone Biles, los representantes nacionales en Tokio debían arreglárselas sin la asesoría de los expertos en el área, en un evento deportivo que han definido como estresante, más aún por los efectos que generó la pandemia de coronavirus. Los profesionales se quejaron a través de una carta que llegó a manos de la ministra del Deporte, Cecilia Pérez.