¿Bienestar animal o solo salud pública?




Se ha celebrado la Ley Cholito (Ley 21.020) y criticado ferozmente su reglamento. Se dice que esta ley tiene por fin a dar protección el bienestar animal: evitar y sancionar el maltrato. El reglamento de dicha ley, en cambio, en su versión original hasta hace unos días (a) prohibía dar alimentación y agua a los animales que se encontraren en la vía pública -y también abrigo-(artículo 8); prohibía tener un animal si el terreno era menor de 100 m2 -obligando por tanto a gran parte de la población a desprenderse de sus animales- (artículo 9) y permitía la "eutanasia" de los animales -eutansia=matarlos- (artículo 16).

¿Cómo se puede explicar que una ley supuestamente tan protectora de los animales termine siendo regulada justo en su sentido inverso: incitando al maltrato, abandono y muerte de los mismos animales que la ley quería proteger? ¿Fue solo un error técnico o de redacción, de un par de funcionarios del Minsal y de la Subdere? La respuesta es no. No fue un error.

Todo el reglamento obedecía a un propósito claro y explícito que se encontraba definido en su propio artículo 1 que establecía que su objeto era: "Regular la tenencia de especies animales permitidas, número máximo tolerado de ellos y condiciones sanitarias de higiene y seguridad que deben adoptarse en casas, habitación y locales públicos y privados, para hacerla compatible con la salud pública, la higiene ambiental y la seguridad de las personas y de los bienes públicos y privados".

Así, el verdadero objeto del reglamento nunca fue dar protección a los animales. Transversal y explícitamente dicho reglamento solo buscaba reducir la población animal en zonas urbanas y rurales de población altamente concentrada. El reglamento solo buscaba orden y limpieza, no la protección de los animales. Si los problemas del articulado del reglamento no obedecieron a un error técnico ni una impericia de funcionarios, ¿por qué el Ejecutivo entonces dictó un reglamento con un propósito tan distinto al de la propia ley que pretendía regular? La respuesta es simple y triste: no hay tal desalineamiento entre reglamento y ley. La Ley Cholito -y no su reglamento- es el verdadero problema. Si bien la ley 21.020 establece explícitamente en su artículo 1 que su objeto es "proteger la salud y el bienestar animal"; la verdad es que para esa ley la protección de la salud y bienestar animal debe hacerse -necesariamente- "mediante la tenencia responsable". La lógica transversal de toda la ley es la tenencia responsable como mecanismo de protección de la salud pública. Los animales siguen siendo cosas. El animal no es lo primero para esta ley. Lo primero es la responsabilidad. Pero no solo esto. La propia ley en su artículo 1 señala explícitamente que su objeto es "proteger la salud pública… aplicando medidas para el control de la población de mascotas y animales de compañía". Lo que sucedió con el reglamento fue, entonces, sumamente obvio e intuitivo en la mente de los funcionarios: se reglamentaron las medidas para controlar la población animal.

Fue gracias a la torpeza de estos que hicieron demasiado explícitas las medidas que quedó revelado que el verdadero objeto del reglamento -y de la ley- nunca fue dar protección a los animales, per se.

La protección que la Ley Cholito da a los animales es solo una protección por rebote. Si de verdad se quiere dar protección a los animales los pasos indispensables que deben darse son: (a) que dejen de ser cosas en los términos del artículo 567 del Código Civil y regularlos como lo que son: seres sintientes no humanos; (b) dar efectiva protección a todos los animales (no solo mascotas) que hoy están en jaulas y mataderos y que son nacidos, criados y luego asesinados en condiciones de total crueldad; (c) prohibir el rodeo y (d) reorientar los zoológicos hacia centros de cuidado transitorio para la reinserción de los animales en sus hábitat naturales. 

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