¿Afectarán los próximos resultados eleccionarios la recuperación económica?




Desde que se conocieron los resultados de la primera vuelta, que dejaron como ganadores a Sebastián Piñera y Alejandro Guillier, la pregunta respecto de cómo se verá afectada la recuperación económica bajo el mandato de uno u otro candidato se instaló en todos los medios y en cada uno de los debates y seminarios económicos en los que he participado.

Y es que la economía chilena ha tenido un pobre desempeño en los últimos cuatro años, con una sostenida caída de la inversión y una baja creación de empleo asalariado, lo que ha afectado la confianza en el futuro económico del país tanto de los hogares como de los empresarios. Así las cosas, el cambio de gobierno en marzo próximo instala una serie de interrogantes sobre la capacidad y credibilidad de cada uno de los candidatos para liderar la tan anhelada recuperación económica del país.

En materia de crecimiento hay tres factores que son relevantes para crecer sostenidamente en el tiempo: i) Aumentar el ahorro nacional para financiar la inversión; ii) Mejorar la distribución del ingreso para que el mayor crecimiento impacte en el desarrollo del país; y iii) Contar con un equipo económico capaz de implementar dichas ideas.

Respecto del primer factor, el ahorro, el programa de Piñera plantea en lo fundamental aumentar el ahorro fiscal a través de reasignar gastos desde programas mal evaluados y reducir los gastos en nuevas contrataciones, viáticos, viajes, horas extra y asesores a honorarios, para así converger a un balance fiscal en los próximos 6 a 8 años. El programa de Guillier, en tanto, es bastante más general en esta materia y sólo señala que "Chile necesita recuperar mayores niveles de inversión, empleo y crecimiento", y que lo harán "preservando la estabilidad macroeconómica, con responsabilidad fiscal, baja inflación y resguardo de los equilibrios de la balanza de pagos", pero no proponen nada en concreto.

Respecto del segundo elemento, la distribución del ingreso, es muy relevante la creación de empleos. Al respecto, Piñera propone la meta explicita de crear 600.000 empleos con buenos salarios en cuatro años para lo que propone una política pro empleo que flexibilice los mercados laborales y regularice la inmigración. El programa de Guillier, en tanto, propone que con tasas de crecimiento de entre 3% y 3,5% para el 2018 y superiores los siguientes tres años, se crearán del orden de un millón de empleos en su gobierno, lo que parece poco creíble considerando que según datos del INE existen poco más de 600 mil desocupados en el país, y que la materialización de sus propuestas en materia laboral sólo tenderán a rigidizar aún más nuestro mercado laboral.

Por último, en relación con el equipo de trabajo, el equipo económico de Piñera ha sido ampliamente conocido desde los inicios de su campaña, y está compuesto por reconocidos economistas como José Ramón Valente, Felipe Larrain, Juan Andrés Fontaine, Susana Jiménez y Rodrigo Vergara, quién es el que más suena para ocupar el cargo de Ministro de Hacienda. En contraste, en el caso de Guillier, el único nombre que ha aparecido es el de Osvaldo Rosales quien, aun pudiendo estar capacitado para liderar la recuperación económica del país, aparece muy solo para lograr los cambios que se requieren para dar un nuevo impulso a nuestra economía.

Por lo tanto, no da lo mismo quien sea elegido el próximo 17 de diciembre. Todo indica que, si gana Pinera, habrá más crecimiento económico, mayor inversión, más empleos y mejores salarios. En cambio, si el candidato Guillier es el elegido, si bien es cierto no será un "desastre económico" como lo han llegado a plantear algunos, tampoco será suficiente para lograr que el país retome el dinamismo económico tan necesario para seguir mejorando los niveles de bienestar de nuestra población.

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