El tesoro Guillier




La puesta en escena de la proclamación de Guillier fue literalmente radical. Por un lado un circunspecto y muy formal presidente del partido, de chaqueta de terno, y por otro una desconocida concejala por Machalí, que con una banda presidencial, aplaudía con vehemencia. Como un sahumerio o quizá un mensaje, es justamente  concejala por el mismo lugar de la pesadilla Caval.

Fue un discurso sin mucha ingeniería de detalle, que obvió a Lagos y la vieja guardia, y apuntó directo a Piñera. Con un aroma al de Bachelet en el Bosque a su llegada de Nueva York, habló más de las injusticias, de los malestares, del fin de la cocina política, entre otras canciones agradables a los oídos de la Nueva Mayoría a pie. Pero sobre todo, habló de "profundizar lo logrado", una frase que aterroriza tanto como la retroexcavadora.

Por algo anda por las redes sociales un meme que mezcla el corte de pelo rubio de la Presidenta con la barba de Guillier. Es una manifestación del miedo a las reformas, pero también un esfuerzo por hacer caer la popularidad del senador, vinculándolo con La Moneda y su bajo desempeño. Pero, ¿Es acertada la caricatura que hace la derecha del ex rostro de TV  como un Bachelet con barba?

Hay algo que si se parecen. Al igual que ella, el senador es un tesoro para sus descubridores. Si se hace historia, antes de la Presidenta, el grupo político al que pertenecía, la Nueva Izquierda, era una tendencia del PS relegada literalmente al sótano del concertacionismo. Parecía condenada a amenazar con su salida para obtener cupos parlamentarios y algún que otro subsecretario.

Los hechos cambiaron desde la irrupción en tanqueta de Bachelet, y quienes estuvieron en el subsuelo laguista se convirtieron en factótums y verdaderas máquinas de poder y empleos fiscales.

Los radicales tienen una historia parecida. Vistos por los otros partidos como un museo, en cada negociación de listas parlamentarias, o de gabinete, debían amenazar con una retirada de la coalición para poder quedar adentro.

Más de alguno se tentó de mostrarles la puerta de salida a los radicales cuando pedían más. Basta recordar los insultos recibidos por José Antonio Gómez, al término de la primaria contra Frei.

El sábado apareció la nueva fuerza de los radicales. Encontraron un pozo de petróleo y están dispuestos a rentabilizarlo, como lo hizo en su tiempo la Nueva Izquierda con Bachelet. Aunque haya mucha diferencia en la militancia a prueba de todo de la actual presidenta, con el matrimonio sin libreta de Guillier con el Partido Radical. En estos tiempos vale mucho ese tesoro.

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