Incompetencia




EL AFFAIRE del padrón electoral no es más que otra muestra de la ineficacia de la acción estatal y, en particular, de la incompetencia del actual gobierno. Hace sólo unas pocas semanas, en este mismo medio presentamos una lista de casos recientes importantes que ilustran tal inoperancia (9.09.16).  Ahora se agrega el asunto del padrón electoral, extraordinariamente grave, porque sin duda dejará a un buen número de personas sin poder votar, un derecho ciudadano básico.  

Arrow, Debreu y McKenzie (1954,1959) demostraron que, bajo ciertas condiciones, una economía de mercado sin Estado es eficiente.  No obstante, tales condiciones no siempre se dan en la práctica. Existen así las llamadas fallas de mercado, que la acción estatal puede -en principio- eliminar.  No obstante, la práctica demostró que el Estado también falla, como lo ilustra la Teoría de las Decisiones Públicas, desarrollada, entre otros, por Buchanan (2003).  Por eso-antes de realizar cualquier acción estatal de cierta magnitud- se deben evaluar sus costos y beneficios.

Lo que la teoría sugiere es que cada uno, el Estado y el sector privado, tienen  -desde el punto de vista conceptual- un ámbito claramente acotado. El fracaso de las economías centralizadas del siglo XX -aquellas de Rusia y los países europeos del Este, entre otras- se produjo cuando el Estado trató de abarcarlo todo.  El éxito, en el mismo siglo, de algunas economías de mercado -aquellas de EE.UU. y los países europeos de Occidente, entre otras- fue la consecuencia del respeto a la ventaja comparativa de cada uno de esos sectores.  Al respecto, es interesante hacer notar que los problemas que enfrentan en la actualidad los países europeos son en buena medida consecuencia del actual Estado de Bienestar, una hipertrofia de la acción pública.

El tamaño del Estado chileno está en el límite superior del rango normal. No obstante, un problema que tiene es que ha sido capturado por los partidos políticos y por las organizaciones laborales, que maximizan los beneficios que reciben sus representados y, en general, se despreocupan por la eficiencia en el accionar. Otro problema que tiene el Estado es que la Nueva Mayoría, en pos de instaurar también un Estado de Bienestar en Chile, está expandiendo significativamente el ámbito de acción estatal.  Ambos factores explican el por qué el Estado chileno está haciendo agua.

El Estado debe volver a centrar su acción en la realización de aquellas tareas que permitan que la acción de los privados conduzca al bien común. La expansión estatal para satisfacer determinadas ideologías y/o para extraer mayores rentas, nos ha llevado a los actuales grados inaceptables de incompetencia en su accionar. El Estado debe ser fuerte (lo que no es sinónimo de grande) y debe siempre estar en forma, lo que ahora obviamente no sucede. Un mínimo de realismo sugiere que, más que agregarle funciones, la preocupación de los gobernantes debiera estar focalizada en mejorar la administración del aparato estatal.  En ese sentido, añoro los pendrives de Sebastián Piñera.

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