Voces

Los Vásquez: los héroes de la conquista

Marcelo Contreras

periodista, crítico musical

@marcelotreras


Según Ítalo y Enzo Vásquez, la mamá tiene una voz espectacular y su influencia, vital. En la casa de su infancia en Coyhaique, Caterina Gei mantenía encendida la radio en el dial AM y sus favoritos -Antonio Aguilar, Palmenia Pizarro, Rocío Durcal, Juan Gabriel, Zalo Reyes e Illapu-, forjaron el carácter musical del dúo que ya en el colegio era conocido y celebrado como Los Vásquez. El sábado por la noche Caterina acompañó a sus hijos en el escenario del Movistar Arena con la sala repleta. Y lo hizo desde el escenario, cantando magistral una canción, cerrando un ciclo y abriendo otro.

Después de cinco años de carrera oficial y registros que los señalan como los artistas más populares de Chile, el dúo Los Vásquez llegó hasta la principal sala de Santiago para cerrar un lustro brillante. Uno que podrían envidiar bandas punk y de indie rock: Los Vásquez hacen las cosas a su manera. Y eso significa haber dejado para el final la conquista de la capital tras dominar Chile con giras y dos discos exitosísimos, incluyendo el debut Contigo pop y cebolla (2010) -quíntuple de platino-, y rechazando invitaciones al festival de Viña porque no se sienten a gusto con las formas de la principal vitrina en vivo de la música pop en el país, como también sienten que necesitan un repertorio más amplio.

Los Vásquez en directo no son una máquina sino una lección. Al mando de una portentosa banda y un montaje visualmente atractivo incluyendo pantallas, luces y pirotecnia, Ítalo y Enzo despliegan un carisma anclado en la cercanía. Son buenos cantantes, pero la clave está en el carisma que fluye sin libretos, el maridaje de dos personalidades que anteponen el gozo por la música. Son tipos jóvenes sin aspavientos, ajenos a las frases hechas, que comparten su material romántico y bailable con pasmosa naturalidad. Las canciones concentran pop con ingredientes que se pueden rastrear hasta la categoría ranchera -el amor de pareja en todas sus posibilidades-, con un filtro capaz de destilar la esencia de los géneros más masivos de la música en español.

El público no asiste para escuchar sus éxitos, sino para darles vida cantando cada línea. Fue una asistencia transversal, desde gente joven que siente a Los Vásquez como banda sonora, hasta personas maduras que probablemente siguen escuchando e idolatrando a Los Ángeles negros y los grandes clásicos de la balada latina de las últimas décadas, y ven en ellos a dignos sucesores.

En el Movistar Arena Los Vásquez no solo cerraron un ciclo, sino que abrieron la expectativa. Hoy no existe un número musical en el país con sus posibilidades de masividad y exportación. Si Chile tiene pop en el más amplio sentido del término, Los Vásquez encarnan el sinónimo.

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