Voces

PS y PDC: mejor separados que juntos

Mauricio Morales

Director del Centro de Análisis Político de la Universidad de Talca

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La centro-derecha anunció que competirá con tres listas para la elección de concejales. Esto implicará un aumento considerable en el número de candidatos. Dado que algunas comunas pasarán a elegir de 6 a 8 concejales y otras de 8 a 10, el volumen de la oferta partidaria superará los 9.898 candidatos que hubo en 2012. La Nueva Mayoría, en tanto, discute no sólo sobre el número de listas, sino que también por los partidos que las integrarán.

El PDC quiere seguir junto el PS, pero Isabel Allende ha dicho muy claramente que no quiere subsidiar al PDC. Olvidando la historia de la primera parte de la post-transición donde el PS recibió un trato privilegiado por parte del PDC, Allende ha optado por construir lo que algunos denominan como “frente de izquierda”. El PDC, en lugar de comportarse como el chico o la chica despechada, debiese insistir en dos puntos. Primero, fortalecer su alianza con el Partido Radical Socialdemócrata. Segundo, exigir que la competencia entre las listas sea lo más equitativa posible. Esto implica que dentro de la NM existan, al menos, tres listas en competencia: DC-PRSD, PS-PPD, PC y el resto de las colectividades de izquierda. Ese es un trato justo. Naturalmente, este diseño implica competir con un candidato a alcalde. No hay espacio para posturas suicidas que supongan la fractura total del pacto.

Si en 2012 el PDC obtuvo 391 concejales (incluyendo a los independientes de su subpacto), una alianza con el PRSD le reportaría aproximadamente 412 (tomando como total 2.224 cupos). Esta simulación está hecha con datos de las elecciones de 2012, por lo que debe ser tomada con cautela. Por cierto, la simulación funciona con la Nueva Mayoría repartida en las tres listas señaladas más arriba. En el caso del PS, su alianza con el PPD también traería resultados positivos. Si en 2012 el PS obtuvo 269 concejales, un pacto con el PPD produciría un incremento de 19 cupos (alcanzando 288). Por tanto, a pesar de que el PS y el PDC compitan en distintas listas, podrían maximizar su representación. Esto se explica porque serán- teóricamente- los partidos más grandes de sus respectivos pactos. El PS obtuvo alrededor de 120 mil votos más que el PPD en 2012, mientras que el PDC totalizó más de 800 mil, cifra ostensiblemente superior a lo obtenido por el PRSD (poco más de 304 mil).

Esta estrategia en la composición de los pactos implica cumplir el anhelo de consolidar un núcleo de centro y de un polo de izquierda. Ambos proyectos pueden confluir dentro de la misma coalición. Por tanto, la sugerencia sería desdramatizar la discusión y seguir adelante con el diseño de las tres listas de concejales. Por cierto, si la derecha ya tomó la misma opción, habrá una explosión muy importante en el número de candidatos. La ventaja de este diseño, eso sí, radica en disminuir el número de candidatos independientes (en 2012 fueron 134) y, posiblemente, de partidos más pequeños. De todos modos, la cifra total de candidatos no debiese bajar de los 20 mil.

Hay que subrayar que este diseño en la municipal no puede ni debe reproducirse para la elección de congresistas. Dado que el nuevo sistema electoral suprime los subpactos entre partidos y que la legislativa es concurrente con la presidencial, un mínimo de coherencia para una coalición que aspira a volver a gobernar Chile es competir en una sola lista. La supresión de los subpactos implica que cada partido se defiende solo. Adicionalmente, el nuevo sistema electoral establece la regla de “M+1”. Es decir, que en cada distrito las coaliciones pueden presentar un número de candidatos equivalente al número de cupos a repartir, más uno. Dicho en otras palabras, el nuevo sistema para elegir congresistas da suficiente espacio para que las coaliciones armen un proyecto común encabezado por un candidato presidencial y su futura mayoría en el congreso.

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