¿Qué maldición pesa sobre Haití? Un devastador terremoto afectó ese país, el más pobre de todo el Hemisferio Occidental, agobiado por el SIDA, el analfabetismo, la deforestación y décadas de violencia, inestabilidad, regímenes de facto.

INESTABILIDAD POLITICA Y VIOLENCIA
Haití tiene una larga historia de pobreza e inestabilidad política desde que logró independizarse de Francia en 1804 a través de una rebelión de esclavos.

Durante décadas, se caracterizó por los gobiernos brutales de François "Papa Doc" Duvalier y su hijo, Jean-Claude, apodado "Baby Doc".

Sin embargo, un estudio del Departamento de Defensa de Estados Unidos ha señalado que el estancamiento tienes raíces históricas que van más allá de los Duvalier, que gobernaron desde 1957 hasta 1986.

En 1990, Jean-Bertrand Aristide se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente. Un año después fue derrocado en un sangriento golpe militar.

En 1994, Aristide regresó a Haití, luego de que el régimen militar renunciara ante la presión de EEUU. En 1996, René Preval sucedió a Aristide en la presidencia, pero este último fue reelegido en noviembre de 2000.

Tras continuas crisis políticas y económicas, Aristide fue obligado a retirarse en 2004 cuando la oposición se tornó cada vez más violenta. Hubo acusaciones de fraude electoral, muertes extrajudiciales, tortura y brutalidad.

En 2004, un gobierno interino, aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU, asumió el poder y Naciones Unidas envió una fuerza de estabilización para restaurar el orden.

El país siguió afectado por confrontaciones violentas entre pandillas y grupos políticos rivales. Preval regresó a la presidencia en 2006.

POBREZA, ANALFABETISMO Y MAS
Siete de cada 10 habitantes son pobres. Más del 70% de los haitianos viven con menos de US$2 al día mientras que el 56% lo hace con menos de un dólar.

El país está en la posición 150 de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Tan sólo el 52,9% de la población está alfabetizada y, en general, se espera que un haitiano no viva más de 60 años.

Esto, entre otras cosas, se explica porque apenas tres de cada 10 personas tienen acceso al sistema de salud.

El sida también golpea. Se estima que el 2,2% de la población adulta vive con VIH/sida, esto lo pone entre los 30 países con mayor tasa de prevalencia en el mundo.

Haití depende de la importación de alimentos. De hecho, la producción propia sirve apenas para abastecer el 46% de las necesidades. En 2008 hubo disturbios ocasionados por la escasez y el alza de precios.

Otro de los serios problemas sociales: la inequidad. La brecha entre la mayoría negra empobrecida, cuya lengua es el creole, y los mulatos francófonos, el 1% de los cuales es dueño de casi la mitad de las riquezas divide a la sociedad.

EN BUSCA DE AYUDA 
Se calcula que el país necesita unos US$3.000 millones en ayudas desde el exterior para reactivar la economía, proveer acceso a servicios básicos y reducir la vulnerabilidad del país ante los desastres naturales.

De hecho, un 60% del presupuesto nacional se alimenta de estos recursos.

El año pasado representantes de 40 países y agencias internacionales se reunieron para coordinar un nuevo esfuerzo. Allí se obtuvieron US$324 destinados a la reconstrucción de la infraestructura dañada por el paso de cuatro huracanes consecutivos a fines de 2008.

La ausencia de una administración pública eficiente y la decadente infraestructura del país dificultan la distribución efectiva de los recursos, aseguran analistas.

En julio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional cancelaron US$ 1.200 millones de la deuda de Haití, 80% del total.

GOLPES DEL CLIMA
Haití es uno de los países más propensos a sufrir desastres naturales. Esto se debe, en parte, a su ubicación en zonas tropicales y al medio ambiente degradado.

Entre 2001 y marzo de 2007, los desastres naturales dejaron más de 18.000 muertos y 132.000 personas sin hogar.

Se estima que 6,4 millones de personas resultaron de alguna manera afectadas.

En 2008 recibió los embates de cuatro tormentas tropicales por espacio de tres semanas. Unas 800 personas murieron y un millón se vieron afectadas.

Destrucción, muerte y desolación: el saldo fue trágico. Además, se perdió el 60% de las cosechas.

La frecuencia de los desastres naturales hace que la ayuda se dirija a operaciones de alivio humanitario y no a resolver situaciones de fondo.

DEFORESTACION
Enfrentada a tanta pobreza, la propia población ha contribuido a deforestar el país cortando árboles para vender leña y carbón, lo que ha provocado la erosión del suelo y una tremenda escasez de agua potable.

Tres cuartas partes de la demanda energética se satisface con la madera. ¿Las consecuencias? La erosión del suelo afecta a la mitad del país, mientras que la presencia de árboles, que cubrían un 80% del territorio cinco siglos atrás, hoy se sitúa en menos del 2%.

La deforestación contribuye a que las tormentas tropicales sean aún más devastadoras.

Los analistas afirman que la raíz de los problemas de seguridad alimenticia de Haití es el resultado de una agricultura de quema que ha destruido el medioambiente.