Opinión

Para avanzar hacia el desarrollo


Señor director

El reciente Estudio Económico de la OECD sobre Chile destaca un conjunto de desafíos que el país debe superar si desea seguir avanzando hacia el desarrollo. Entre ellos está la reducción de la desigualdad, el incremento de la productividad y el fortalecimiento de las competencias de los trabajadores. Se podría pensar que estos son objetivos que no pueden lograrse en conjunto, puesto que la agenda social de reducción de la desigualdad se contrapondría con la agenda productiva de un mayor crecimiento y productividad. Sin embargo, la agenda social y productiva pueden perfectamente complementarse.
El libro del PNUD “Desiguales” muestra que el sector productivo chileno posee, por una parte, un circuito positivo donde trabajadores de mayor calificación se ocupan en forma relativamente estable en empresas de alta productividad, donde consiguen remuneraciones de buen nivel. Pero también hay un circuito de baja productividad y bajos salarios. Éste se caracteriza por la existencia de firmas de baja productividad que emplean trabajadores de menor calificación, quienes están sujetos a una fuerte inestabilidad laboral y obtienen ingresos de bajo monto. Superar este segundo circuito es conducente a una mejor distribución del ingreso y un mayor crecimiento de la economía. Para ello es necesario que las políticas públicas social, laboral y productiva operen en forma más integrada que en el pasado. La superación de los bajos ingresos de la mayoría de la población chilena pasa por mejores empleos y remuneraciones; lo que a su vez requiere que existan más empresas de alta productividad y trabajadores más calificados. Las transferencias monetarias para los grupos vulnerables son un componente necesario de la política social, pero no constituyen la solución de los bajos ingresos que afectan a sectores mayoritarios del país.

Osvaldo Larrañaga
Director Escuela de Gobierno Universidad Católica

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