Columna de Matías Concha: El acuerdo sicológico que remece la reforma

Marcel tras Imacec: “La economía va acentuando este aterrizaje necesario para reducir las presiones internas sobre la inflación”

"¿Cuál es el verdadero cambio detrás de la reforma tributaria más allá de variación de tasas y mayor control a la elusión? Resulta que en materia de altos patrimonios, el verdadero cambio es el cambio del rol del estado como un socio que otorga seguridad, entrega garantías y participa de las utilidades a un estado que se parece más a un pulgón o termita que tiene por propósito ir carcomiendo los altos patrimonios perpetuamente. "



En un país de prestigio vitivinícola, se dice que los pulgones son una gran amenaza a los viñedos porque lentamente carcomen su savia y fibras para finalmente ahogar y dar muerte a una noble vid. En ese contexto, la mejor ayuda para el agricultor para mantener un viñedo sano y sostenible va de la mano del uso de fertilizantes o un socio natural amigo como pueden ser las Chinitas u otros aliados naturales.

Lo que es muy delicado a nivel agrícola es fundamental de mantenerlo a raya en materia de política pública en cualquiera de sus formas para promover un crecimiento sano y sostenible. La evidencia de los países líderes en materia de desarrollo humano muestra que hay un elemento en común que es un espacio que atraiga capital en donde las personas emprenden, invierten y desarrollan nuevas capacidades. En ese espacio, el rol del estado se forja y sostiene mediante un acuerdo invisible o sicológico entre las partes que sostienen una espiral de inversión, crecimiento e inclusión.

Ahora bien, ¿cuál es ese acuerdo sicológico y qué rol toma el estado? En estos casos el rol del estado es visto como un socio distinto al del socio que emprende, ya que es un socio que no asume riesgos, pero que pone a disposición del emprendedor de los recursos ambientales e institucionales para que el emprendedor desarrolle su propósito. En todos los países que han saltado al umbral del desarrollo, este socio que es el Estado entrega seguridad a la propiedad privada, una condena explícita a la violencia, gestión y tutela del medio ambiente y siempre participa de las utilidades. Este socio entrega las condiciones básicas para emprender y por otro lado pide a cambio un porcentaje de lo que gana, lo cual genera sostenibilidad fiscal amparada por un estado proactivo que recauda eficientemente los impuestos y los redistribuye donde más se requiere.

Ahora bien, ¿cuál es el verdadero cambio detrás de la reforma tributaria más allá de variación de tasas y mayor control a la elusión? Resulta que en materia de altos patrimonios, el verdadero cambio es el cambio del rol del estado como un socio que otorga seguridad, entrega garantías y participa de las utilidades a un estado que se parece más a un pulgón o termita que tiene por propósito ir carcomiendo los altos patrimonios perpetuamente. Si un inversionista tiene un perfil de bajo riesgo e invierte en bonos del tesoro con una tasa al 2%, ¿tendrá que repartir el 90% de lo que gana con este nuevo socio? Si otro inversionista tiene un alto patrimonio en la macrozona Sur y sufre de tomas ilegales sin resguardo a su título de dominio avalado por el estado de Chile, ¿tendrá que repartir más de lo que gana, vendiendo lo que no tiene para saciar el hambre de la termita? Finalmente, si existe pérdida patrimonial fruto de diversos motivos ¿tendrá también que liquidar lo que no gana para no sucumbir ante la termita que no entiende por qué la empresa generó pérdidas?

El tema es extremadamente delicado a nivel tributario porque vulnerando garantías básicas de control a la violencia o resguardo de la propiedad privada, se rompe años de equilibrios para promover un modelo que entregue recursos sostenibles en el tiempo. Esta dinámica da pie al término de era de un socio que entrega condiciones para promover el desarrollo y participa de las utilidades a una era de termitas o pulgones que lenta y perpetuamente van carcomiendo los altos patrimonios sin considerar el rompimiento de un acuerdo sicológico que lo sostiene. Al pulgón o la termita no les preocupa entender los problemas de cómo vive o se desarrolla una parra o de cómo se sostiene un pilar de una construcción, sino que sólo buscar alimentarse para saciar su hambre. Lo paradójico de esta dinámica es que cuando muere la parra, también finalmente mueren los pulgones porque sin desearlo, terminan destruyendo la fuente del alimento mismo que necesitan para vivir y desarrollarse.

* El autor es consejero Sofofa.

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