Ricardo Paredes

Ricardo Paredes

Duoc Uc

Opinión

Diferenciar versus discriminar

El ministro de Educación, Gerardo Varela. Foto: Agenciauno

El ministro Varela ha señalado que en la gestión del Presidente Piñera no se discriminará entre instituciones. Cabe señalar que el término discriminación tiene un sentido completamente diferente al de diferenciación, propio de la política pública. La discriminación se asocia a arbitrariedad, mientras que la diferenciación a razones objetivas, concordantes con un propósito definido, de valor.

Existen muchas razones para que la política pública educativa diferencie, es decir, beneficie a ciertos alumnos, los induzca a elegir a algunas instituciones e incluso beneficie directamente a otras. Ello en virtud de las razones que el Estado defina como prioritarias. Por ejemplo, hay consenso sobre los beneficios de financiar a estudiantes con restricciones económicas para que accedan a instituciones de calidad suficiente. También hay consenso respecto de las bondades de apoyar a entidades que se ubican en zonas geográficamente aisladas. En general, hay acuerdo sobre orientar beneficios a instituciones que produzcan bienes meritorios, como la investigación y la inclusión.

La discusión más álgida en Chile es si el origen histórico-jurídico (haber sido fundada antes de 1981 o ser estatal) es razón para la diferenciación o si ello enmascara una discriminación.

La información disponible hoy permite diferenciar sin discriminar. Contamos con métricas de la investigación que cada institución realiza, su localización específica, cuán inclusiva es, cuánto innova y quiénes son los alumnos más vulnerables. Por esto, no requerimos categorías generalizantes que antes pudieron tener sentido, cuando la información era inexistente y la aproximación global necesaria. Pudiendo ser cierto que las universidades más antiguas tienen mayor capacidad de investigación, que las estatales pudieran estar en zonas más aisladas y que la educación técnico profesional tiene mayor porcentaje de alumnos vulnerables, resulta ineficiente dejar de atender a los instrumentos e información disponibles, los que permiten apuntar directamente al objetivo preciso.

Para aumentar la investigación apoyemos a las instituciones que más investigan; si queremos respaldar a las que se ubican en zonas extremas, hagámoslo directamente; si buscamos favorecer a los alumnos vulnerables, hagámoslo donde estén o veamos a dónde van. El desarrollo reciente de métodos de investigación de datos y la focalización de acciones en grupos objetivos puede ser muy efectivo, porque se diseñan para servir a bajo costo a grupos pequeños con necesidades precisas.

No obstante, la ausencia de un propósito definido, transparente y que atienda al bien común, favorece el lobby y, como consecuencia, la discriminación arbitraria.

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