Prudente actuación del Banco Central

Los bonos del Banco Central en UF (BCU) a 7 y 10 años están en nuevos mínimos históricos.

Frente al complejo escenario externo, y al hecho de que la inflación aún no está del todo controlada en el país, es razonable que el instituto emisor haya moderado el ritmo de recorte en la tasa de política monetaria.



El Banco Central rebajó en 50 puntos base la tasa de política monetaria (TPM), llevándola a 9%, su menor nivel desde junio del año pasado. Esta decisión sorprendió al mercado, el cual esperaba una rebaja de 75 puntos base y, además, porque el mismo día el Banco Central anunció la suspensión del programa de reposición de reservas internacionales y la reducción gradual de su posición vendedora en el mercado forward. Algunos economistas criticaron la decisión del instituto emisor, cuestionando que para la política monetaria local se tuvieran en cuenta factores externos y la evolución del tipo de cambio.

Sin embargo, es evidente que para el efectivo control de precios local, las condiciones externas se han deteriorado y pueden tener impactos en la inflación. Por un lado, las dos guerras en curso tienen impactos directos en países productores de granos e hidrocarburos y las tensiones asociadas a los conflictos bélicos han recrudecido en los últimos días, tal como aseveró el instituto emisor en su comunicado al afirmar que “la reciente escalada de los riesgos geopolíticos globales, junto con los anuncios de recortes de producción de la OPEP+, ha incidido en una mayor volatilidad del precio del petróleo, que se ubica en torno a US$ 87 el barril en los días previos a la Reunión.”

Por otro lado, la sorpresiva actividad en Estados Unidos -el PIB del tercer trimestre registró un alza de 4,9%, muy por sobre lo esperado por el mercado- presionará a que la FED siga subiendo las tasas de interés, lo que puede tener impactos en el tipo de cambio y, por esta vía, en los niveles de inflación locales. Cabe considerar, además, que el problema inflacionario no está del todo resuelto en Chile. La inflación anual -5,1% en septiembre- está 2 puntos porcentuales sobre el objetivo del Banco Central y el 0,7% de inflación mensual del último registro -el más alto desde marzo de este año- refleja que es una variable a seguir monitoreando.

Otro elemento para considerar en la decisión de la Reunión de Política Monetaria es qué tanto ayudará la política fiscal en el control de la inflación. Es un hecho que el incremento de 3,5% real del presupuesto público para el próximo año crecerá por sobre la actividad local (+1,8%, según el consenso del mercado), lo que refleja una mayor expansividad del gasto. El Banco Central actuó con prudencia al reducir la TPM con una nota de cautela, es decir, a un ritmo algo más acotado que en las reuniones previas.

Las condiciones externas podrían perfectamente empeorar en los próximos meses para Chile. El alza en las tasas largas con una combinación de nuevas presiones inflacionarias a nivel mundial puede resultar una compleja combinación para economías pequeñas y dependientes del flujo de capitales externos como la nuestra. En un escenario como el anterior, podría ser necesario una respuesta ágil y robusta por parte de la autoridad monetaria.

En el escenario más probable, una economía con aterrizaje más suave del previsto, una necesaria corrección del exceso de gasto interno y el control progresivo de la inflación sugieren que el ritmo que ha adoptado el Banco Central parece acertado.

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