Guede le hace la cruz a Rivero

El técnico está disconforme con la actitud del uruguayo en las prácticas. Lo dejó fuera de la nómina por tercera vez seguida. El charrúa quiere partir.


Octavio Rivero atraviesa su momento más complejo en Colo Colo, peor que el que vivió a principios de agosto pasado, cuando presionó a Blanco y Negro para que lo vendiera a Belgrano, operación que no se dio.

Aquella polémica le trajo consecuencias al delantero, que quedó muy mal parado frente a la directiva, sus compañeros y los hinchas. De hecho, el directorio que preside Aníbal Mosa decidió amonestarlo, al mismo tiempo que inhabilitó a su representante, Federico Pamparatto, “de sostener cualquier tipo de relación profesional” con el club.

Sin embargo, pese a todo el revuelo que generó su disputa pública con el Cacique, el atacante mantuvo la confianza del técnico Pablo Guede, quien lo siguió considerando tanto para el Torneo de Transición como para la Copa Chile. “Lo que pasó no fue algo grave (…) Debe entrenar de buena manera. Si lo veo bien, lo pondré y si no, no estará. Para mí, es uno más que se debe ganar el puesto, como todos”, comentó el DT esa vez en referencia al caso Rivero.

Pues bien, ahora la situación cambió, porque el entrenador justamente ya no “ve bien” al uruguayo, el que en estos momentos está completamente borrado del plantel. ¿La razón? Su mala actitud en los entrenamientos, apuntan desde el Monumental.

“Ya no quiere entrenar. Apenas corre. Incluso hubo un intercambio de palabras previo al partido ante San Luis con Guede, quien le reprochó su entrega durante las prácticas”, sostienen en Pedreros.

Luego de ese episodio, el argentino no lo citó para el partido ante los quillotanos, ni para el siguiente ante Universidad Católica, en San Carlos de Apoquindo. En ambos no fue ni siquiera a la banca. El corte parece definitivo, ya que para el compromiso de mañana, ante Santiago Wanderers, tampoco está entre los convocados. Sencillamente, Andrés Vilches e incluso el juvenil Carlos Villanueva, la joyita del conjunto blanco, están muy por sobre él en la plantilla.

En Macul agregan que el ex goleador de O’Higgins sólo está esperando el final de año para marcharse del club, ya que sólo un cambio radical de actitud en los entrenamientos puede hacer que Guede confíe lo considere otra vez. “A Pablo le agrada como futbolista, pero no puede ponerlo si apenas entrena. Siente que daría un mal ejemplo”, apuntan en la interna alba.

En ByN el caso provoca malestar, ya que el oriental fue una de las apuestas fuertes en la era de Sierra: el Cacique gastó un millón de dólares en la mitad del pase del ariete, al que le resta un año de contrato.

Ríos vuelve a sonreír

Mientras Rivero sufre, Michael Ríos es feliz. El delantero fue citado para el duelo ante los caturros y podría ir a la banca. El ex UC no había podido superar una serie de lesiones, pero la semana pasada jugó 45’ en un amistoso ante Melipilla, donde se vio bien. Su vínculo finaliza en diciembre, así que se juega el futuro.

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