“¡Pásensela al que juega!”

Guede, encendido, ensaya el plan para la visita a San Carlos: presionar en el medio y buscar rápido a Valdivia. La idea parece clara: Colo Colo esperará a la UC en su propio campo y tratará de noquearla al contragolpe.


Diez y media de la mañana. El entrenamiento de Colo Colo empieza con puntualidad. A Pablo Guede se le ve muy activo. No quiere errores de ningún tipo. Desde el minuto uno exige al máximo a sus jugadores. Pisa la cancha donde entranarán y las órdenes a su cuerpo técnico empiezan inmediatamente.

Ayer, en el Monumental, durante el intenso trabajo táctico que dispuso, el estratega no dejó la cancha en ningún momento. No se cansó de dar instrucciones y pedir intensidad. Sobre todo cuando el juego se desarrollaba en una zona específica que su cuerpo técnico demarcó en el campo con dos huinchas blancas. Estaba a cerca de 40 metros del arco de los titulares, defendido por Agustín Orión.

Cuando el equipo suplente, liderado por Luis Pedro Figueroa, llegaba con balón dominado a dicho sitio, Guede intensificaba las instrucciones: “¡Dale!, ¡Dale Ricky!, ¡En la zona! ¡en la zona!”, gritaba ofuscado, mirando al suelo, pues el posicionamiento de Álvarez no era el correcto, mientras Zaldivia y Opazo marcaban al volante izquierdo del equipo con peto celeste.

El juvenil mediocampista albo estaba en la posición que el domingo seguramente ocupará Jaime Valdés. Afectado por una sobrecarga muscular, el Pajarito, mientras tanto, trabajaba en las colchonetas, a un costado de la cancha junto a Esteban Paredes. Precisamente el goleador albo, a la salida del Monumental, se refirió a los problemas físicos de Valdés: “Jaime de a poco va evolucionando, aunque esto lo debiese decir el kinesiólogo. Esperemos que esté bien para cuando practiquemos fútbol”.

La desesperación de Guede, ocasionada por los errores de Ricardo Álvarez, es porque justamente en ese sitio, el que demarcó en la cancha 4 de Pedreros, es donde pretende quitarle el balón a Católica, cortar el circuito entre Aued, Espinosa y Buonanotte.

En ese contexto, emergió la figura de Valdivia. Bajó a quitar la pelota que tanto le estaba costando recuperar a los titulares albos. Y empezaron los elogios de Guede: “¡Eso!, ¡Eso!”. Los halagos inspiraron al Mago. En sus dos intervenciones siguientes resolvió con calidad. “¡Excelente!”, gritó en las dos ocasiones el entrenador argentino. Ya extasiado con el rendimiento de Valdivia, cuando el equipo titular empezaba a elaborar una jugada, Guede gritó: “¡Pásensela al que juega!”. Acto seguido, el balón llegó al diez albo. Eludió a dos rivales y descargó en Andrés Vilches. “¡Excelente!”, volvió a exclamar el trasandino, que volverá contar con el volante tras la suspensión por las críticas a Eduardo Gamboa. Lo mismo destacó Paredes en Macul: “Siempre va a ser positivo contar con Valdivia. Es un referente, un jugador de otras características. A nosotros nos beneficia bastante”.

Orión; Zaldivia, Barroso, Meza; Opazo, Álvarez, Baeza, Suazo; Valdivia; Vilches, Salas. Ése fue el equipo titular que ayer dispuso el cuestionado técnico en el entrenamiento. Aún sin Paredes, Guede ya no opta por Octavio Rivero ni para las prácticas. El delantero uruguayo pierde cada vez más terreno ante Andrés Vilches, otro que ayer fue aplaudido por Guede debido a su efectiva presión sobre la salida del rival. La misma tarea que le alabó al sustituirlo frente a San Luis el viernes pasado.

Para enfrentar a Católica, del equipo que dispuso el trasandino en Pedreros saldrán los juveniles Ricardo Álvarez y Luis Salas, e ingresarán Valdés y Paredes, respectivamente.

El tercer goleador histórico de los albos proyectó el clásico frente a los cruzados: “Hemos visto videos y estamos trabajando bien para aprovechar los espacios que dejan. Nosotros nunca nos confiamos. Menos ante la Católica. Ahora Mario Salas está cuestionado, pero estos son partidos diferentes”, dijo en su auto, a la salida del Monumental, mientras los hinchas le pedían autógrafos y que no renunciaran al título.

Esta vez no hubo posado de euforia sobreactuada para las cámaras. Sólo trabajo, intensidad y un compañero al que buscar. El que juega. Valdivia.

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