Puntos de doble filo

La U no esconde su contraste: felicidad por los resultados, preocupación por el juego. Plantel, dirigencia e históricos admiten el problema pero no ven la salida.


En la dirigencia de Azul Azul no están conformes con el juego que ha exhibido la U durante sus últimas presentaciones. Si bien el equipo que conduce Guillermo Hoyos rompió una racha de 13 clásicos sin celebrar, luego de vencer a la UC por la cuenta mínima, el rendimiento del equipo dejó varias interrogantes entre los encargados de comandar el club. Los puntos conseguidos son celebrados, pero con preocupación de cara al futuro.

Entre los directivos y altos funcionarios prefieren mantener la calma. Los resultados llegan, y el equipo pelea el Transición y la Copa Chile. Lejos de todo pronóstico, los azules podrían cerrar 2017 con el bicampeonato y el certamen nacional. Eso tranquiliza. Aunque no ven conexión entre los méritos y las conquistas.

En el plantel la autocrítica es fuerte. “No estamos jugando como queremos, pero en estas instancias lo que vale es el resultado”, dijo Johnny. El meta fue muy crítico con su defensa, a quien increpó a viva voz en reiteradas oportunidades: “El profe nos ha dicho que no es la idea este tipo de juego, pero teníamos bajas importantes. No es lo mismo salir jugando con Gonzalo que con Alejandro Contreras o el Quili”, remató. Hoyos también se refirió al bajo juego, pero feliz: “Hay un dicho también que reza: ‘los clásicos no se juegan, se ganan, nuestras herramientas fueron aprovechar las energías que nos quedaban y aprovecharlas en las ocasiones que se podían presentar”.

Los números del clásico, seguramente, no dejaron tranquilo al técnico transandino. No es para menos. El campeón local sólo remató en una oportunidad al arco, contra cuatro de la UC. Tuvo apenas un 39,9% de posesión del balón.

Para Cristián Castañeda, ex ayudante de su hermano Víctor Hugo en la U, el mal juego ha sido tónica durante el semestre: “Hace rato que la U juega mal. A ratos se ve que algo propone, pero no ha sido una constante. No tiene un fondo de juego que te deje tranquilo. Pero lo importante es que se gana y que se recuperó el espíritu de lucha. Eso nunca se debe perder en la U”.

Héctor Hoffens, histórico jugador estudiantil, es pragmático: “Preocupa el juego, pero lo importante es ganar. Hay que agradecer cuando uno juega mal y gana. Hace tres partidos a la U le hacían de a tres o cuatro goles. Ahora no le convierten”.

Otro de las explicaciones desde el plantel para el bajo nivel exhibido es el cansancio acumulado. “El cansancio que acumulan los jugadores es básicamente relacionado a los viajes y las concentraciones, algo propiamente emocional. La U no puede acusar cansancio por jugar dos partidos a la semana. Es un equipo profesional que debiese resistir ese nivel de cargas por las pretemporadas que realizan”, dice Carlos Díaz, preparador físico.

Las medidas que medita la U son para el futuro (un volante creativo que marque las diferencias y un defensor central). Para el presente, no ven salida. Sólo cruzar los dedos. Que el brillo de los resultados anime por inercia el juego.

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