Assange: El ocaso del hombre sin país e ícono de la izquierda

Foto: Reuters

Julian Assange pasó de ser un héroe por filtrar información sensible a convertirse en una molestia para Ecuador.


Casi siete años después de su ingreso en la Embajada de Ecuador en Londres, Julian Assange vio terminado hoy su asilo luego de convertirse en una "piedra en el zapato" para Quito. Desde hace meses la prensa había adelantado que al gobierno de Lenín Moreno se le había acabado la paciencia con el hacker australiano.

Tras su arresto, se presentó ante una corte en Westminster, donde el juez de distrito Michael Snow lo encontró culpable de violar las condiciones de su fianza, rechazando rotundamente su afirmación de que no había tenido una audiencia justa y una excusa razonable para no comparecer.

Assange cuyo sitio WikiLeaks se usó para filtrar información sensible, se transformó en una suerte de héroe e ícono de la izquierda.

Cuando Ecuador le otorgó asilo en junio de 2013, esto pese a ser australiano, Assange huía de una orden de arresto por cargos de violación y agresión sexual en Suecia que siempre ha rechazado. Si bien la justicia sueca desestimó el caso, el hacker australiano se negó a dejar la embajada, por temor a ser extraditado y juzgado en Estados Unidos por la filtración en 2010 de más de 700.000 documentos en actividades militares y diplomáticas del gobierno estadounidense. Para los analistas al darle protección al fundador de WikiLeaks, el Presidente Rafael Correa, una reconocida figura de la izquierda, había encontrado una forma de burlarse de Washington.

Su situación al interior de la embajada en Londres se complicó con la llegada al poder del mandatario ecuatoriano, Lenín Moreno en 2017, quien acusó de "violaciones repetidas" de las normas que rigen su alojamiento. El diario catalán La Vanguardia señaló que en represalia a esto, Assange intervino  asuntos internos de Ecuador y otros países, como es el caso de su apoyo al referendo de independencia de Cataluña, las elecciones de Estados Unidos en 2016, entre otros.

Fue justamente estos comicios los que mermaron aún más su popularidad que ya iba en caída. Esto porque Wikileaks dio a conocer miles de correos electrónicos pirateados del Partido Demócrata y del equipo de Hillary Clinton, que contribuyeron a desacreditar a la candidata demócrata. Lo que le valió los elogios de Donald Trump: "Me encanta WikiLeaks", dijo durante una reunión. Según la CIA, WikiLeaks obtuvo estos documentos de agentes rusos, lo que la plataforma niega.

A eso se sumó que el personal de la embajada dio a conocer la existencia de problemas de convivencia con Assange porque no cumplía con las normas de higiene.

El arresto del hacker desató las críticas del exmandatario ecuatoriano, Rafael Correa quien acusó a Lenín Moreno de entregar al fundador de WikiLeaks a "sus verdugos" por "venganza personal". El Presidente de Bolivia, Evo Morales, por su parte, dijo que la detención del australiano era una "violación a la libertad de expresión".

El exlíder catalán Charles Puigdemont dijo que estaba impactado por el arresto y que "la libertad de expresión y los derechos humanos" estaban bajo ataque.

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