Vox: Las redes de la ultraderecha española en América Latina

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Santiago Abascal, líder del partido de ultraderecha español, Vox durante un acto de campaña.

El líder de Vox, Santiago Abascal, busca posicionarse en la región a través del denominado Foro de Madrid, que intentará agrupar a las derechas de Chile, Brasil, México, Perú, Bolivia y Colombia en un gran conglomerado contra el comunismo.


Más de ocho mil firmas avalaron el manifiesto con el que el partido de ultraderecha española Vox intenta armar el Foro Madrid, una estructura permanente y de acción anual para frenar al comunismo en el mundo. Mediante la búsqueda de liderazgos afines, la agrupación está tejiendo una red de líderes conservadores, religiosos y liberales en América Latina para instalarse como un contrapeso a cónclaves progresistas como el Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla, y desde ahí obtener una vitrina política que les permita transformarse en referentes.

Entre los respaldos locales que han cosechado hasta el momento, aparece el candidato presidencial chileno, José Antonio Kast; el diputado brasileño, Eduardo Bolsonaro; la líder peruana del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori; y el expresidente colombiano, Andrés Pastrana. La influencia de la extrema derecha española en Argentina, Bolivia, Ecuador, Chile, Colombia, Perú y México ha sacado ronchas en las agrupaciones de izquierda, que ven con preocupación el arribo de Vox, según la prensa local.

Personas con banderas españolas durante una protesta organizada por el partido de extrema derecha Vox, en España.

“El marco de la irrupción institucional de Vox fueron las elecciones al Parlamento de Andalucía de diciembre de 2018, en que lograron un 11%, favorecidos por una conjunción de factores, que tiene como causa esencial el impacto del intento de secesión en Cataluña en octubre de 2017, la llegada de un gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el permiso de Pedro Sánchez para el desembarco de un barco de refugiados en 2019 y la polémica por la inhumación de los restos del dictador Francisco Franco. Vox ha logrado, por ahora, una enorme propaganda gratuita a nivel internacional, visible en la información mediática al respecto. Ello permite que este partido con un apoyo significativo (15%) pueda erigirse eventualmente en un actor político internacional”, sostiene en conversación con La Tercera Xavier Casals, doctor en Historia y experto en la evolución de la ultraderecha en España.

Tras la paralización global desencadenada por la pandemia, el líder de Vox, Santiago Abascal, siguió en contacto a la distancia con la ultraderecha latinoamericana. Según el diario español El País, el eurodiputado Hermann Tertsch y el diputado Víctor González han asistido en los últimos meses a ceremonias clave, como la toma de posesión en Ecuador del Presidente Guillermo Lasso, para luego continuar una gira a Perú en junio, que coincidió con la segunda vuelta en la que Keiko Fujimori perdió ante el izquierdista Pedro Castillo, pero que sirvió para tener encuentros con la bancadas de Fuerza Popular, Avanza País y Renovación Popular.

Tras la derrota de Keiko Fujimori, los dirigentes de Vox llegaron a Colombia, donde fueron recibidos por el expresidente Álvaro Uribe y líderes del Partido Conservador. Además, han tenido reuniones con miembros de la oposición venezolana como Antonio Ledezma y María Corina Machado.

La reciente celebración del festival Viva 21 en Madrid, el 9 y 10 de octubre pasado, consagró la cercanía entre la derecha latinoamericana y la europea, fruto de una trama que se viene gestando desde 2019. Hasta la capital española llegó, en junio de ese año, el líder del Partido Republicano chileno, José Antonio Kast. En la reunión hubo coincidencia, según el portal de Vox, en la urgencia de “frenar la hegemonía de la izquierda en la cultura, educación y Estado para defender la libertad y la vida”.

Durante la primera semana de octubre, la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, tuvo una reunión vía Zoom con cinco convencionales constituyentes de Chile Vamos. En el encuentro virtual, que habría sido coordinado por la constituyente Teresa Marinovic, se enfatizó en la importancia de mantener una estrategia de labores territoriales como la usada por Vox en España.

Después de estos acercamientos, el primer desembarco a América Latina de los tentáculos del joven partido español, que nació en 2013, se produjo hace dos años, cuando el secretario general de Vox, Javier Ortega, llegó en agosto de 2019 hasta Argentina donde se reunió con la actual candidata a diputada de la coalición La Libertad Avanza por la ciudad de Buenos Aires, Victoria Villarruel.

La abogada comparte lista con Javier Milei, un ultraliberal contrario a las cuarentenas, el aborto y el cambio climático, que se convirtió en tercera fuerza más votada en la Ciudad de Buenos Aires en las primarias del 12 de septiembre y que podría dar una sorpresa en las elecciones legislativas del próximo 14 de noviembre.

Durante los primeros días de 2020, representantes de Vox llegaron a Bolivia para evidenciar su respaldo a la entonces presidenta interina, Jeanine Áñez, que permanece en prisión preventiva acusada de sedición, terrorismo y señalada como la responsable de las matanzas en Senkata y Sacaba, que dejaron más de 35 fallecidos durante las protestas de 2019 tras la salida del poder de Evo Morales.

El nexo de Disenso

A mediados de septiembre, Santiago Abascal aterrizó en Ciudad de México para asistir a un acto contra el aborto y aprovechó la instancia para reunir apoyo a la denominada Carta de Madrid. En ese momento, senadores y diputados de los opositores Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) suscribieron el escrito.

Sin embargo, horas después los parlamentarios se desmarcaron de la iniciativa asegurando que su socio en España es el Partido Popular, tienda conservadora que se ha despegado del extremismo de Vox. Según el diario mexicano El Universal, la estadía de la ultraderecha española generó otra polémica después que el grupo político reclamara al gobierno de Andrés Manuel López Obrador que debía limpiar y mejorar la tumba de Hernán Cortes por los 500 años de la conquista.

Entre los lineamientos para conquistar votantes, la página oficial de Vox permite a los latinoamericanos afiliarse desde los diferentes países para luego conformar grupos de colaboración.

Además, Vox trabaja mediante redes conformadas por la fundación Disenso, un think tank que recibe subvenciones en función al número de votos y escaños obtenidos y que hace poco lanzó un programa denominado Jóvenes Líderes de la Iberosfera, como rebautizaron a Iberoamérica, que tiene como objetivo reclutar a personas de entre 25 y 35 años para ser “futuros dirigentes que aboguen por la defensa de la libertad”. Según el diario Vozpópuli, también el partido de extrema derecha puso en marcha el diario La Gaceta de la Iberosfera.

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