Plan de inversión de la UE busca “salto cualitativo” con Latinoamérica en medio del crecimiento de China en la región

El Presidente chino, Xi Jinping, estrecha la mano del Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, antes de reunirse en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, en diciembre de 2022. Foto: AP

Desde el compromiso de 9.400 millones de euros por parte de España hasta la presencia de un representante permanente y diversos viajes de autoridades hacia el continente, el bloque europeo prepara una ofensiva tras ver, especialmente luego del inicio de la invasión rusa a Ucrania, cómo su área de influencia se veía disminuida por China.


Las alertas para la Unión Europea fueron numerosas, y datan de hace al menos ocho años. China estaba haciendo crecer su influencia en Latinoamérica a tal punto, que el conglomerado económico-político decidió intervenir. Así quedó en claro en un borrador emanado de Bruselas, sede de la UE, al que tuvo acceso el diario El País, donde se habla de impulsar un “salto cualitativo” en la relación de ambas regiones.

Si bien no se menciona directamente al país asiático, sí se insinúa que hace referencia a él, aseveró el periódico español, cuando el documento asegura que “en un momento de crecientes tendencias autoritarias, la UE y la región de América Latina y el Caribe se posicionan como aliados clave para fortalecer el sistema internacional basado en reglas e intensificar la acción conjunta para promover la paz, la seguridad, la democracia y los derechos humanos”.

“En el contexto global actual, con el orden internacional basado en reglas y la democracia bajo presión, esta asociación adquiere un significado geopolítico aún mayor”, se lee en el borrador elaborado entre otros por el Servicio de Acción Exterior, liderado por el alto representante para Política Exterior, Josep Borrell.

Banderas de la Unión Europea ondean frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica. Foto: Reuters

En texto, que podría ser votado en los próximos días por la Comisión Europea, se detalla la intención de lograr reactivar acuerdos comerciales y de asociación estratégica, como el bloqueo con Mercosur y el pacto UE-Chile, además de solucionar un problema en el bloque regional que solo dimensionaron tras la pandemia y la guerra de Rusia en Ucrania: su dependencia estratégica y energética tanto de Beijing como de Moscú.

Una ofensiva total

La política regional es la traducción de una preocupación planteada meses atrás, y que quedó plasmada en el XIV Encuentro Empresarial Iberoamericano de Santo Domingo, en marzo de este año, cuando el Rey Felipe VI de España aseguró que tenían la intención de ampliar la relación entre el conglomerado regional y Latinoamérica, en un propósito que se alinea con la llegada del país ibérico a la presidencia del Consejo de la UE durante el segundo semestre de 2023.

En dicha ocasión, el monarca afirmó que, durante la próxima cumbre con la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac), agendada el 17 y 18 de julio en Bruselas, la Unión Europea presentará “una cartera de proyectos de inversión estratégica para la región, que contará con el respaldo de la UE y de sus Estados miembros, así como de instituciones financiaras internacionales como el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento o el Banco Centroamericano de Integración Económica”.

Ahora, sus palabras se traducen en la inversión española de 9.400 millones de euros, y si bien aún se desconoce el monto con el que se comprometerá el bloque en su totalidad, según El País, tanto la Comisión Europea como los otros Estados miembros tienen en sus planes destinar cantidades que, en algunos casos, podrían igualar a la española.

En dicha reunión, la inquietud del bloque fue confirmada por fuentes diplomáticas en marzo de este año, explicó el medio, quienes detallaron que el proyecto de acercamiento busca recortar el crecimiento logrado por China, que se convirtió en el principal socio comercial de la región (con la excepción de México, que se relaciona principalmente con su vecino, Estados Unidos) y uno de los principales inversores extranjeros. Si bien la UE es el primero en este último parámetro, ha retrocedido hasta el tercer lugar, tras China y EE.UU., en el ranking de socios comerciales de Latinoamérica.

Es por eso que en el plano económico incluye reactivar acuerdos previos, como los que el eje tiene con México y Mercosur -compuesto por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay-, donde destrabar este último será clave para la nueva presidencia española. Francia ha bloqueado el acuerdo entre la UE y el importante bloque económico latinoamericano -quinta economía mundial al considerar el PIB nominal conjunto-, alegando que “no es posible” mantenerlo mientras los países latinos no apliquen las medidas medioambientales como los europeos, dijo en febrero el mandatario galo, Emmanuel Macron, consignó Deutsche Welle.

Según El País, Bruselas también buscará prontamente finalizar los trámites del acuerdo entre la UE y Chile, además de completar los ya firmados con el conjunto Colombia-Perú-Ecuador y con Centroamérica. “La UE también puede aprovechar las inversiones de calidad para ayudar a abordar las necesidades de infraestructura física de Latinoamérica y el Caribe, al tiempo que crea valor agregado local y apoya el desarrollo de capital humano”, se afirma en el borrador.

También están las preocupaciones alimentarias y energéticas, en las que Latinoamérica juega un rol clave y de las que, por otro lado, la Unión Europea depende en demasía de China y Rusia. Allí, el llamado triángulo del litio, que involucra a Chile, Bolivia y Argentina, podría ser clave, considerando que entre las tres naciones se reparte el 60% de las reservas identificadas de la materia prima.

Piscinas de salmuera de la planta de litio Albemarle Chile, situada en el salar de Atacama. Foto: Reuters

Pero no se trata solo de invertir y olvidarse de la relación, aseguran en el documento. También estaría dentro de los planes el fomentar de manera permanente la relación “entre dos iguales”, dijeron fuentes europeas reservadas a El País. Para aquello, Bruselas planea establecer de forma definitiva un órgano en la región a modo de delegado, lo que facilitaría el diálogo entre ambas regiones y disminuiría el aparato burocrático que retrasa las conversaciones.

Además, también hay planes relativos a la seguridad, donde Bruselas buscaría intensificar la cooperación en esta materia a través de pactos entre Europol y Bolivia, Brasil, Ecuador, México y Perú en materia de drogas, y mediante Eurojust (la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación Judicial Penal) para temas judiciales, donde se consideraría trabajar con Argentina, Brasil y Colombia, detalló el mismo medio español.

Otras posibles medidas apuntan al estudio de los cielos y el cuidado del medio ambiente, lo que se daría mediante la instalación de dos centros de datos regionales de la red Copernicus, proyecto coordinado por la Comisión Europea que tiene como objetivo la observación terrestre de alta calidad, explica su sitio web. ¿Dónde se abrirían? En Chile y Panamá, se detalla en el borrador.

Para sacar adelante todo esto, la ofensiva también contempla una sección diplomática, la que se ve en la pronta visita durante la primera mitad de junio a Brasil, México, Argentina y Chile de parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, detallaron fuentes comunitarias a El País.

El crecimiento chino en la región

Nada de esto sería posible sin la amenaza creciente que el bloque de naciones sintió ante la pujante presencia de China no solo en Latinoamérica, sino que en todo el mundo. Mientras la UE se preocupaba de sus alrededores, el gigante asiático llevaba años construyendo, en algunos casos literalmente, caminos y puentes.

Para 2018, un puerto en Sines, Portugal, una ruta de tren en Madrid y un gaseoducto en Pakistán llevaban el sello de China impreso en su base, cual barquito de juguete made in China. La estrategia, detalló El País ese año, era parte de una política conocida como la Nueva Ruta de la Seda, que ha ganado tanta relevancia para el proyecto de la nación oriental, que para 2017 fue incluida en la Constitución del Partido Comunista de China. Al proyecto se han sumado 21 de los 33 países de la región, apunta El País.

Del mismo modo, los intereses de la potencia mundial también han crecido en Latinoamérica. Entre 2000 y 2020, la inversión en la región se ha multiplicado por 26, al mismo tiempo que convertía a Beijing en el mayor inversor en infraestructura, energía e industria espacial en el continente sudamericano. Dicho aumento no ha dejado a nadie indiferente, ni siquiera al Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien incluso calificó a China como un “competidor estratégico” en la zona.

El Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reúne con su homólogo chino, Xi Jinping, al margen de la cumbre de líderes del G20 en Bali, en noviembre de 2022. Foto: Reuters

Otra alerta llegó en marzo, cuando Argentina anunció que sus compras a la nación oriental ya no se harían en dólares, sino que directamente en yuanes, la moneda china. La medida fue tomada por el gobierno de Alberto Fernández como una forma de preservar sus asediadas reservas internacionales, detalló BBC, en un contexto de crisis económica que se arrastra por meses.

Algo similar se dio cuando Brasil, el país con mayor impacto económico de la región, vio al yuan desplazando al euro como la segunda divisa de reservas extranjeras de la nación, para luego anunciar un acuerdo entre China y la nación dirigida por Lula da Silva para comerciar con las monedas de ambos, el real y el yuan, en desmedro del dólar, consignó el mismo medio británico.

Todo este juego geopolítico, que se viene desarrollando desde hace años, habría llamado la atención de la Unión Europea. Prueba de aquello es que, para ese mismo mes, el bloque se encontraba ad portas de superar a Rusia como el mayor exportador de recursos a Brasil, el gigante sudamericano que recibe 281.610 millones de dólares de ingresos directos desde la UE, detalló Deutsche Welle, basándose en un estudio divulgado en marzo.

La inversión no es inocua, considerando que Brasil es justamente el país que más se ha intentado posicionar como neutral en la guerra rusa, y el estudio lo tenía en consideración. “La tendencia es que Brasil asuma el liderazgo como consecuencia del conflicto en el este europeo”, aseguraron en el documento.

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