El poder sin contrapeso de Xi Jinping abre una nueva era en China

Xi Jinping en el XIX Congreso del Partido Comunista chino, en octubre pasado en Beijing. Foto: Reuters

El Presidente chino no tendrá límite en su tiempo de mandato. Los analistas advierten sobre la incertidumbre que esto podría generar en el país.


Una apuesta arriesgada y de enormes implicancias. Aunque escueta dentro de lo compleja que es la política china, de esa manera se resumía este lunes el anuncio del Partido Comunista de China, que propuso eliminar el límite de dos mandatos consecutivos de cinco años para el máximo líder del país. La acción, que será discutida a partir del lunes en la Asamblea Nacional Popular, abre la ruta para que Xi Jinping se “eternice” en el poder, en una suerte de Mao Zedong del siglo XXI.

Un día después del anuncio que dará paso a una nueva era, China defendió el cambio como una medida necesaria para garantizar la “estabilidad” del gigante asiático. En una conferencia de prensa, el portavoz de la cancillería china, Geng Shuang, se limitó a decir que “cambiar la Constitución es competencia exclusiva del pueblo chino”.

A su vez, el periódico Global Times, afirmó que la eliminación del límite a la gestión presidencial de 10 años, “mejorará la institución del liderazgo del Partido Comunista y de la nación”. Además, aclaró: “Esto no implica que el Presidente de China tendrá un mandato a perpetuidad”.

Sin embargo, el anuncio ha confirmado que Xi está dispuesto a liderar él mismo el camino para convertir a su país en la máxima potencia mundial de aquí al año 2050, en el marco de una “nueva era del socialismo con características chinas”.

Al mismo tiempo, esto se hará sin contrapesos en el Comité Permanente del Politburó, órgano de siete miembros (contando a Xi), en el que más de la mitad proviene del círculo del Presidente, de 64 años. Tampoco se vislumbra una vertiente crítica que tenga un peso real en los más importantes órganos de la nomenclatura china.

Eso sí, Richard C. Bush, del Center for East Asia Policy Studies de The Brookings Institution, dice a La Tercera que “no se sabe de dónde vendrá la oposición a Xi ahora”. Además, este experto se pregunta y advierte: “Quién sabe qué sucederá si hay una gran crisis económica o política”.

A su vez, el historiador y cientista político, Steve Tsang, del SOAS China Institute de la Universidad de Londres, plantea a La Tercera que “Xi ya dejó en claro en el XIX Congreso (del PCch) en octubre pasado que permanecería en el poder más allá de 2022. El nuevo cambio propuesto simplemente aclarará cómo lo hará. Está indicando que permanecerá como secretario general del PCch, presidente de la República Popular China y presidente de la Comisión Militar Central. La oficina con poder real no es la Presidencia, sino la Secretaría General. Pero se requiere que ocupe la Presidencia para que pueda asistir a las visitas de Estado formales”.

La acción del PCch le permitirá a Xi gobernar incluso hasta 2033, aventuran los conocedores de la política china. En 15 años más, el Presidente tendrá 79 años.

Desde que asumió las riendas de China en 2013, Xi ha acumulado un nivel de poder sólo comparable con el que en su momento tuvo Mao. Desde 1982, año en que se abolió el liderazgo de por vida, las sucesiones en China se dieron sin mayores contratiempos. Ocurrió por ejemplo con Jiang Zemin (1993-2003) y Hu Jintao (2003-2013).

Guerra Fría

Según el diario The New York Times, con todo esto, China ha seguido los pasos de líderes como Vladimir Putin en Rusia y Recep Tayyip Erdogan en Turquía. Pero el diario aborda también un asunto más complejo e histórico, que no sólo tiene que ver con los relevos democráticos que se dan en Occidente.

En ese sentido, el Times plantea que las motivaciones de Xi fueron “moldeadas” por la caída del Muro de Berlín en 1989 y el posterior colapso de la Unión Soviética”. Así, durante un cuarto de siglo los líderes autocráticos han debido enfrentar la tendencia democratizadora surgida tras la Guerra Fría. Por eso, en su momento, las autoridades chinas reprimieron con tanta fuerza las protestas en la Plaza de Tiananmen en 1989. La perestroika ha sido una pesadilla permanente para Beijing, según algunos expertos. Pero eso parece estar terminando.

Según Laurent Thomet, corresponsal de France Presse en la capital china, “de mantenerse en el poder más allá de 2023, (Xi) podría concluir su programa para China: un país desarrollado, con influencia mundial, una sociedad próspera y un Ejército poderoso”.

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