Barrios patrimoniales han aumentado en 30% en los últimos ocho años

Iglesia San Saturnino en el Barrio Yungay. Fotorafía: Laura Campos

Según el último balance del Consejo de Monumentos, existen 141 Zonas Típicas. La RM y Valparaíso concentran la mitad de estas.

Las casas de fachada continua de Matta Sur, las viviendas de estilo inglés del barrio Las Flores y el espíritu ciudadano tan propio del sector de Yungay son algunas de las características que hicieron que estos lugares fueran aprobados como Zonas Típicas en los últimos años. Una categoría que ha crecido en los últimos ocho año, según el balance entregado por el Consejo de Monumentos Nacionales.

De acuerdo a los datos de la institución, hoy existen 141 barrios con esa denominación en el país. Y desde el 2010 se han aprobado 42 nuevos decretos, lo que implica un 30% de aumento respecto a los 99 que existían ese año. De ellos, el 33% se ubica en la Región Metropolitana y un 16% en la Región de Valparaíso.

Ana Paz Cárdenas, secretaria técnica del Consejo de Monumentos, cuenta que “hemos aumentado considerablemente los decretos de Zonas Típicas en los últimos años. Antes del 2010, nuestro promedio era uno o dos por año, luego aumentamos a tres anuales, y desde el 2015 a la fecha hemos aumentado a nueve el 2015, seis el 2016 y siete el 2017”.

Para Cárdenas, esta alza tiene que ver con que “la ciudadanía ha tomado conciencia del valor patrimonial que tiene su entorno y por eso ha ido ingresando nuevas solicitudes. Por ejemplo, ahora estamos trabajando en Plaza Chacabuco, en Independencia, y otros barrios más como San Eugenio, en Ñuñoa, o Balmaceda, que también quiere tener esa denominación”, señala. En este sentido, Patricio Herman, presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad, afirma que se trata de un “despertar” de parte de la ciudadanía, en relación a la protección de los sectores y los derechos que también tienen sobre la ciudad.

“De acuerdo a la legislación actual, la proclamación como Zona Típica es la forma más sencilla de hacerlo”, dice Herman. Y agrega que “lamentablemente la carga de la mantención de los inmuebles recae en los propietarios. En este sentido, se debería ayudar monetariamente a los dueños. Esperamos que el próximo gobierno impulse modificaciones a la ley para lograrlo”.

Respecto a las obligaciones a las que deben someterse estas zonas, y que muchas veces generan conflicto entre los vecinos, Cárdenas explica que el año pasado se creó un reglamento, el que norma de acuerdo a las características de cada lugar cómo deben proceder los residentes. “Aborda como se debe intervenir en cada uno de estos lugares, rescatando los valores que tiene cada uno de ellos. En general, tiene que ver con una característica de conjunto, para que así evitemos grandes intervenciones en el lugar”, indica.

Ser o no ser

Santiago es la comuna que más barrios patrimoniales ostenta en el país, de acuerdo al catastro del Consejo de Monumentos. Además, según la Subdirección de Patrimonio del municipio, más del 40% del total de su superficie corresponde a áreas protegidas de carácter patrimonial, lo que genera diversos desafíos para la comuna. Carlos Maillet, director del área, explica que desde el municipio se han impulsado diversos planes de limpieza de grafitis y recuperación de fachadas para apoyar la conservación de estos barrios, no obstante, agrega que “lamentablemente el Estado no entrega muchas herramientas para proteger el patrimonio”.

Uno de los sectores de la comuna que ha debido enfrentar las dificultades de mantener la identidad es Yungay, donde a principios de este año se amplió el perímetro protegido, convirtiéndose en uno de los barrios de este tipo más grandes del país.

Alejandro Valenzuela, uno de los vecinos del lugar, señala que pese a que ha subido la plusvalía del sector, “no sacan nada con ampliar la zona, si no hay subsidios, sobre todo en este barrio, donde vive mucho adulto mayor que no tiene recursos para arreglar sus viviendas”.

En el barrio Suárez Mujica, en Ñuñoa, también se debatió sobre lo necesario de convertirse o no en una Zona Típica.

Andrés Morales, arquitecto del equipo que hizo el expediente de postulación, señala que era necesario debido a que “las inmobiliarias estaban destruyendo todos los sectores patrimoniales y teníamos miedo de que también llegara a nuestro sector. Y como vecinos queríamos aportar a contribuir a tener una mejor regulación y que en el fondo se conservara el patrimonio”. Morales agrega que tras la aprobación se encuentran elaborando el reglamento que regirá en la zona.

Respecto a las restricciones que temían algunos de los vecinos que se oponían a la iniciativa, afirma que “todo se definirá entre el Consejo de Monumentos y los vecinos del sector en conjunto. Y en la medida que este reglamento incorpore las visiones de los vecinos, será una oportunidad de desarrollar la ciudad con un modelo distinto al que se ha estado haciendo ahora, que es arrasar y borrar la historia”.

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