Brasil deja su peor recesión al crecer 1% en 2017

José Francisco Gonçalves, economista jefe de Banco Fator (Brasil).

Para este año, el mercado anticipa que la recuperación se afianzará con un avance de 2,8%.


Después de dos años de la recesión más profunda en la historia de Brasil, la principal potencia de América Latina volvió a la senda del crecimiento el año pasado, repunte que se afianzaría este año.

El Banco Central de Brasil informó ayer que el índice de actividad económica IBC-Br, un símil del Imacec chileno, se expandió 1,4% mensual en diciembre, su cuarta alza seguida y el mayor salto desde febrero de 2017.

Así, la mayor economía regional habría avanzado 1% el año pasado, con lo que dejaría atrás dos años de contracción que redujeron el Producto Interno Bruto (PIB) en una tasa combinada de 7%.

“El crecimiento económico de Brasil en 2017 fue liderado por el consumo de los hogares y un poco por las exportaciones netas”, detalló José Francisco Gonçalves, economista jefe de Banco Fator.

El experto explicó que los consumidores brasileños recibieron un impulso gracias a la menor inflación, que bajó desde 6,29% a 2,95%, y a una leve estabilización en el mercado laboral.

A su juicio, la gran oportunidad para que el consumo siga recuperándose proviene de la mejora del mercado laboral, “que dependerá de un sólido ciclo de contratación por parte del sector real”.

Repunte se consolidaría

Para este año, el mercado proyecta que el PIB subirá 2,8%, lo que representaría el crecimiento más rápido desde 2013.

Según Gonçalves, el repunte del consumo debería justificar “dos tercios del crecimiento esperado de 3%”. El economista acotó que “sin ninguna inversión relevante y con el gobierno tratando de reducir los gastos, el crecimiento restante dependerá de las exportaciones y las importaciones”.

Desde su perspectiva, el mayor obstáculo para la economía es la debilidad de los préstamos para las empresas. “Los créditos se siguen contrayendo y esta es la verdadera barrera para la recuperación, ya que las inversiones en infraestructura y mejoras de capacidad dependen fuertemente de los créditos a largo plazo”, advirtió.

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