Cuba estrena nueva ley migratoria con leve aumento de solicitudes de pasaportes

A partir de ayer, los cubanos ya no necesitan tener un permiso gubernamental para salir de la isla.




Un pasaporte en regla y la visa del país de destino. Sólo estos dos requisitos necesitan, a partir de ayer, los cubanos que quieran viajar al extranjero tras la entrada en vigencia de una reforma migratoria anunciada el 16 de octubre pasado por el gobierno de la isla. La remozada normativa eliminó tanto la solicitud del permiso gubernamental (la llamada "tarjeta blanca") como la presentación de una carta de invitación, ambos otrora indispensables para ausentarse de la isla. Además, la nueva ley de migración permite prolongar las estadías en el extranjero de 11 a 24 meses, sin peligro de perder los beneficios ciudadanos. Asimismo, permite que los menores de edad salgan del país, pero con permiso notarial de sus padres o tutores legales.

Aunque fueron cinco décadas las que pasaron para lograr esta flexibilización, en las 195 oficinas del Carné de Identidad y de Inmigración y Extranjerías habilitadas en todo el país para tales efectos no se registraban ayer grandes aglomeraciones de público. Lo anterior se explica, en parte, por el hecho de que si bien se estima que serán cientos los cubanos que se beneficiarán con los cambios, son pocos quienes poseen los ingresos suficientes para pagar los US$ 100 que cuesta el documento de identificación internacional, además de los costos de los pasajes aéreos (en promedio US$ 500 a Miami, por ejemplo) y las tramitaciones de las visas. Esto último será quizás lo que más limite los viajes, dado que, según el último listado oficial publicado, son sólo 15 los países que aceptan el ingreso de cubanos sin autorización previa: Rusia, Hungría, Ucrania, Bielorrusia, Eslovaquia, Liechtenstein, Malasia, Barbados, Granada, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Moldavia, Kazajastán y Kirguistán. A consideración también el hecho de que son pocos los vuelos directos con la isla, razón por la cual, además de solicitar la visa del país de destino, los cubanos también deberán considerar la solicitud de un permisos de tránsito dependiendo el aeropuerto en donde harán la o las escalas correspondientes.

Además de algunas filas para sacar el pasaporte, la agencia AP reportó ayer diversas aglomeraciones en agencias de viaje y en distintas sedes diplomáticas en La Habana. A la oficina de Intereses de Estados Unidos, por ejemplo, cientos de cubanos acudieron para ser entrevistados para obtener visas de turismo, negocios o para asistir a conferencias. Sin embargo, "no hemos visto hoy más gente. Es lo normal. Toda la gente que viene tiene que tener una cita; esto está programado hace meses y posiblemente años", dijo bajo anonimato a la agencia France Presse una fuente diplomática. "Hace meses que están entrevistando a más gente todos los días", agregó. Consultada sobre la entrada en vigor de la nueva normativa, la subsecretaria adjunta del Departamento de Estado para América Latina, Roberta S. Jacobson, declaró que lo "importante" para Estados Unidos es ver "cómo se está implementando" la reforma. "Por el momento no podemos predecir si las reformas en el permiso de salida implicarán cambios en el patrón migratorio desde Cuba", comentó a su vez la vocera del Departamento de Estado norteamericano, Victoria Nuland.

Al anunciar la medida en octubre pasado, el gobierno cubano aclaró que se mantendrán las restricciones previas para cierto grupo de ciudadanos con el fin de "preservar el capital humano creado por la Revolución", así como por motivos de "defensa" y "seguridad nacional". En caso de dudas, en los paneles de las oficinas del Carné de Identidad y de Inmigración y Extranjerías fueron habilitados ayer, "para evitar molestias y afectaciones económicas", un listado de los casos que sí requerirían autorizaciones específicas para viajes, y que "deben abstenerse de presentarse en la frontera", consignó la agencia Efe. Entre otros, la lista incluye a cubanos sujetos al cumplimiento del servicio militar, cuadros directivos, profesionales de la salud o la educación, y atletas.

"Solicité mi pasaporte y me han dicho que estará (listo) en unos 15 días. He preguntado (a los funcionarios) si podré viajar y me dijeron que sí, pero cuando me suba en el avión lo creeré. Estoy esperanzada pero mantengo la cautela", comentó ayer la bloguera opositora Yoani Sánchez, a quien en el pasado le han negado una veintena de veces la "tarjeta blanca".

Para los analistas, es poco probable que esta liberalización de los viajes se traduzca en un éxodo masivo de la isla, porque "nadie quiere tener grandes cantidades de cubanos" en sus países, dijo a Efe Jaime Suchlink, responsable del Proyecto sobre la Transición en Cuba del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami. "Básicamente, no va a pasar nada extraordinario. (Ahora) el problema ya no va a ser salir, sino entrar", estimó en tanto Eugenio Yáñez, analista y editor de Cubanalisis.

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