El anhelo de Gustavo Dalsasso: "Me gustaría ser el presidente de Everton"

El arquero y capitán viñamarino analiza su presente y adelanta su futuro en el equipo que más ha defendido en Chile.




Desde que llegó a Everton en 2007, el arquero Gustavo Dalsasso se fue ganando un espacio que hoy, a cinco días de cumplir 37 años, lo tiene como uno de los mayores ídolos de un club que ha defendido en 200 partidos, números que hoy seguirá estirando en el choque ante Unión Española.

Fuera de la cancha, comienza a proyectar su carrera, la que pretende prolongar por sobre los 40 años junto con varios anhelos que lo llevarían a otras funciones en los "ruleteros". Ya chileno, desde hace cinco años, rememora sus pasos por otros clubes, pero admite que en Viña del Mar encontró un espacio privilegiado. "Tuve buenas temporadas en Huachipato y Rangers, pero en Everton hay otra resonancia", comenta a La Tercera.

El oriundo de Villa Regina, Río Negro, sostiene que "es gratificante cumplir tantos partidos en un club que quiero mucho. Me pone orgulloso y contento, pero también aumenta mi responsabilidad dentro y fuera de la cancha.  Acá encontré mi lugar. He vivido grandes momentos como el título de 2008, la Libertadores del año siguiente y también la parte triste de descender y lograr volver a Primera División. Todo eso conlleva una gran responsabilidad".

Sobre las claves de su alto rendimiento, resalta "el respaldo de compañeros, dirigentes e hinchas. También destacó el gran trabajo de los preparadores de arqueros que he tenido con Marco Cornez, Gonzalo Martínez y Matías Febre, con quien trabajo hoy".

Está a tres meses de ser técnico y cuenta con cursos de liderazgo deportivo. "Uno se prepara para dirigir", sostiene. "El margen de error mío no será amplio, ya que no fui un jugador de selección ni de un club grande, hay que ser exacto, preciso y eficaz como técnico para validar mis conocimientos".

Sobre la extensión de su carrera, afirma que "tengo que validarme semana a semana por mi condición de capitán y referente. Tengo ganas de pasar los 40 y llegar a jugar hasta los 42. Físicamente estoy bien y si no hay lesiones, tengo muchas ganas de seguir".

El arquero, uno de los más destacados en los campeonatos recientes, proyecta su vida en torno a Everton y Viña del Mar, pero a partir de un desarrollo profesional no vinculado a la condición de entrenador, sino que a la esfera dirigencial.

"Me gusta mucho la parte de generar políticas deportivas y de gestión. Para eso también me estoy preparando. Quizás no es lo más cercano a la cancha como sería ser técnico, pero me atrae mucho. Me jugaría ser presidente de Everton, aunque Juan Pablo (Salgado) lo está haciendo bien y yo no tengo plata", sostiene, entre risas.

Además, esta eventual proyección administrativa y social de su carrera tiene resonancias actuales, pues en su condición de referente "oro y cielo", siempre aporta en actividades de apoyo a la comunidad.

"Me gusta ayudar. Estar con la gente que lo necesita. No me gusta que eso trascienda, prefiero hacerlo en silencio. No tengo problemas en ayudar a cumplir los sueños de un niño, como también alegrar a la gente que vive situaciones complicadas con una visita a un hospital o algún regalo".

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