El presente de los 42 mil bomberos que operan en Chile

Aunque recursos han crecido en los últimos años, integrantes de la institución se quejan de la burocracia al la hora de cobrar subsidios tras accidentes.




El pasado lunes, Jason Salamanca y Patricia Marín, bomberos de la región de La Araucanía, fallecieron cuando el carro que los transportaba para combatir un incendio forestal en Collipulli, chocó a otro vehículo y volcó. Ambos, de 21 y 44 años respectivamente, pasaron a formar parte de la lista de 306 mártires que tiene la institución.

Este incendio forestal -que más tarde fue controlado- es uno de los más de 1.800 que han afectado al país durante esta temporada y que hasta el momento han consumido alrededor de 27.000 hectáreas, concentrándose los mayores daños entre las VI y IX regiones. Estos siniestros son combatidos inicialmente por brigadas forestales de la Conaf, pero en muchos casos se han aproximado a zonas pobladas, destruyendo viviendas y mobiliario urbano. Es ahí cuando bomberos entra en acción.

Según cifras entregadas por la Junta Nacional de la institución, actualmente son cerca de 40 mil los voluntarios activos, repartidos en los 312 cuerpos del país. De ellos, aproximadamente seis mil son mujeres. En los dos últimos años, asegura el organismo, el número de voluntarios que ha ingresado a la institución ha ido en aumento, llegando a 2.797 en 2014 (ver infografía).

"Este aumento se debe a que la organización se ha reestructurado y se ha reforzado. Esto ha llamado la atención de la juventud para ingresar", asegura Raúl Bustos, secretario de la Junta Nacional.

Andrés Aguilera (23) estudiante de Ciencias Políticas, es desde hace  tres años voluntario de la Quinta Compañía del cuerpo de Bomberos de Ñuñoa. Dice que ingresó a la institución porque vio en ella un grupo humano dispuesto a ayudar sin distinción. David Pincu (23), también estudiante, lleva un mes en la misma bomba. "Llegué porque vi esto como una oportunidad de crecimiento", declara.

Para ser bombero se debe pasar por un proceso de postulación e instrucción. El jefe de Desarrollo Técnico de la institución, Sergio Albornoz, quien además trabaja en la Academia de Bomberos en Talagante, explica que se debe "presentar un certificado médico que indique un estado de salud física y mental compatible con la condición de bombero".

Sin embargo, cada cuerpo puede añadir más exigencias. Por ejemplo, algunos aplican test sicológicos con el fin de analizar la personalidad y características de los postulantes. "Esta herramienta de filtro se aplica para detectar a pirómanos y  personas que son adictas al riesgo o que no son capaces de seguir órdenes", agrega Albornoz.

Para bomberos, los casos de piromanía son lamentables, por lo que se suele tomar medidas drásticas cuando ocurre una situación del estilo, tales como la expulsión. Fue el caso de  Sebastián Cid, un ex bombero que fue condenado por iniciar un siniestro que quemó pastizales en Río Claro, el año 2013.

MÁS RECURSOS

Los recursos entregados por el Estado aumentaron notoriamente. El 2014 el presupuesto contempló $ 24.656 millones y este año se empinó a los  $ 38.235 millones. Dentro de este presupuesto, hay $ 10.000 millones que son destinados a la reconstrucción de cuarteles.

Los recursos son repartidos en los distintos cuerpos, según una propuesta que presenta la entidad al Ministerio del Interior. Este documento está basado en una fórmula matemática, confeccionada por profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile.  "En ella se incorporan la superficie atendida, construcción, tipos de vivienda, industria y las estadísticas de servicio, que es variable año a año. Depende de los servicios que se hagan y de las condiciones estacionarias y de riesgo", aclara Fernando Recio, jefe del Departamento Jurídico de la Junta Nacional de Bomberos. Un factor fundamental en la repartición está relacionado con la cantidad de población que cada unidad atiende. Es por esto que el cuerpo de Santiago, que opera en nueve comunas de la Región Metropolitana, recibe la mayor cantidad de aportes.

SEGURO

En Chile los bomberos no tienen un seguro que los proteja en caso de accidente o muerte. Por esto existe el Decreto Ley 1.757, que les permite acceder a una serie de beneficios de carácter legal cuando se ven afectados por alguna enfermedad o cuando sufren algún accidente mientras están en servicio.

También se les entrega ayuda a las familias en caso de muerte del voluntario, los cuales son entregados por la Superintendencia de Valores y Seguros, luego de un proceso de licitación al que concurren las compañías aseguradoras. Los montos van desde las 30 UF ($ 738 mil) para los que quedan incapacitados de por vida; 25 UF ($ 615 mil) para los familiares de voluntarios fallecidos.

Quienes quedan con incapacidad laboral temporal, reciben ocho ingresos mínimos con un tope de dos años. Para este caso "la ley contempla una disposición que dice que basta con el certificado del médico tratante para que la SVS comience a pagar inmediatamente el subsidio por discapacidad temporal", detalla Recio.

A pesar de esto, agrega, nunca ha cumplido con esta inmediatez. La razón es que la Superintendencia tiene la facultad de dictar reglas,  a parte de las que tiene la ley, para acreditar los requisitos necesarios para que el bombero con incapacidad temporal comience a recibir el subsidio.

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