El remedio contra los grafitis

Locales y casas particulares de Valparaíso optaron por producciones artísticas para evitar rayados.




Casas en lo alto del cerro, personajes típicos del Puerto y figuras oníricas conforman la variopinta gama de murales que, desde este año, han comenzado a surgir exponencialmente en locales comerciales y casas particulares de Valparaíso.

No es casualidad que dueños de botillerías, zapaterías e incluso bancos apuesten por este tipo de producciones artísticas. Vecinos piensan que es "el remedio para los rayados y los afiches".

La galería urbana la conforman, hasta ahora, 20 murales. En el centro de la ciudad, en avenida Pedro Montt, es posible observar algunas de estas manifestaciones artísticas, aunque la mayoría se encuentra en la calle Condell y la subida Ecuador.

Manuel Llamazalez, dueño de la tienda de lencería La Camelia, donde se puede apreciar el dibujo de una mujer, desde hace unos meses optó por el mural, luego de pintar cuatro veces su local. "Los grafiteros los respetan y no rayan", asegura.

"Siempre llenaban con carteles, y ahora nada", cuenta Marcela Rozas, del local Aquí está la Papa. Lleva cinco años trabajando en subida Ecuador y desde que tiene murales dice que no ha tenido problemas.

Eduardo Castillo, quien vive hace más de 20 años en ese sector, destacó la iniciativa. En la fachada de su casa se aprecia un mural con colores pastel, conformado por gaviotas y boyas.

En la misma línea, el dueño de la zapatería Camelia, Ramón Prieto, indica que los murales se han transformado en "la vacuna" contra los grafitis. Ahora quiere pintar otro local "que arrendé frente a la municipalidad", agrega.

Según el alcalde de Valparaíso, Jorge Castro, esta idea comenzó a replicarse luego de que la municipalidad sostuviera un convenio con una empresa de telecomunicaciones.

"Cada día son más los que están asumiendo que con los murales de la ciudad hay más respeto (…). Se ha generado una reacción de colaboración que ha sido productiva para ellos mismos", señaló.

Uno de los autores de estos murales se presenta como Axel, aunque se le conoce más como SAC .

Muy por el contrario de lo que piensan los demás, dice que esto es sólo otra forma de manifestarse. La diferencia recae en que él optó por los murales, lo que fue bien visto por la comunidad, confiesa.

SAC ha confeccionado gran parte de las "piezas" murales que adornan las fachadas de casas y locales comerciales porteñas, que ya suman 10.

Víctor Avello es otro de los jóvenes que forman parte de esta generación de artistas urbanos. Sus pinturas al óleo han gustado a los vecinos. Valora la idea de manifestarse así, en murallas o cortinas de metal.

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