En cuenta regresiva

Esta elección estudiantil concitó las miradas. Porque quien suceda en la Feuc a la directiva que este año encabezó Giorgio Jackson continuará las negociaciones de la Confech con el gobierno. Sin embargo, en los campus de la UC no era esa la urgencia que se respiraba. Estuvimos allí dentro durante la primera vuelta. Habrá una segunda la próxima semana.




-Mira cómo está la Chile. Mira cómo está, porque se politizó y se metieron los partidos.

El que habla no tiene más de 24 años. Viste un terno impecable. Es alumno de Derecho de la Universidad Católica.

La que escucha, una chica muy blanca y muy rubia, va de jeans y zapatillas. Y en medio de uno de los patios de la Casa Central, en la Alameda, no le contesta.

Para que llegaran a ese punto -que la UC no podía parecerse a la Universidad de Chile- antes se habían paseado por un par de ideas. Como si la federación de estudiantes de su universidad debiera meterse en temas que no aplicaban a los alumnos o si las elecciones estudiantiles podían politizarse. Ella, de 'Solidaridad' -la lista que representa a una derecha alternativa- y él, de la 1A -la lista del gremialismo- animan, a media mañana del 27 de octubre, una pelea a grito pelado.

La gente se empieza a reunir alrededor de ellos. Entonces, la rubia, que defendía la posibilidad de irse a paro según dependiera el caso, remata su intervención con un poco de sentimentalismo, que lanza casi segura del nocaut.

-¿Por qué está mal defender lo que uno piensa?

El tipo la mira y es justamente entonces cuando se acuerda de esa otra universidad tradicional que, a pesar de lo que dicen los mapas, queda más allá que dos estaciones del Metro. Ahí es cuando lo dice. Cuando le pide a la rubia que mire cómo está la Chile.

Ella no puede o no sabe cómo responderle. Así que él repite la pregunta, como una amenaza.

-¿Has visto a la Chile?

Silencio. En este campus empapelado de punta a punta de carteles, donde se juntan las facultades de Derecho, Comunicaciones, Ciencias Biológicas y Medicina, la chica de Solidaridad no tiene respuestas.

Mientras el debate fortuito muere, dos tipos escondidos detrás de todo, con barbas novatas, comentan la situación en este segundo día de elecciones de la Feuc.

-Ya no somos una facultad unida- dice uno-. Están todos peleando por un puto voto.

1.
Las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica son importantes. O al menos, esa es la idea que se siente en el exterior, fuera de sus cuatro campus en Santiago. Las razones son simples. La lista que gane y suceda a la directiva que este año encabeza Giorgio Jackson será la encargada de continuar el tira y afloja con el gobierno para conseguir eso que ya todos repiten como si fuera un eslogan masticable: una educación gratuita y de calidad, sin lugar para el lucro.

El cálculo, mirado desde lejos, no es difícil. Si a Jackson lo sucede una lista en contra de los paros y las movilizaciones, como la lista gremialista, por ejemplo, la Confech expondría división interna. Y después de eso, sólo podría adivinarse un mayor debilitamiento de todo el movimiento. Sin la Católica, se escuchaba en los pasillos del Campus San Joaquín, los paros y las marchas no podrían sostenerse.

Por eso es que, en medio de estas elecciones, se rumorea que el gobierno monitorea lo que está pasando con la Feuc. No porque la mayoría de los ministros y el mismo presidente tuvieron a la UC como su alma máter, sino porque de lo que determinen los 18.569 estudiantes con opción de voto se decide si la renovación de la Católica en la Confech para el 2012 será con aliados o rivales para La Moneda.

Ese 26 y 27 de octubre sólo funcionaría como el primer capítulo de esa definición.

2. 
En esa primera vuelta, cuando aún no pasaban las dos primeras mayorías a una segunda ronda, las opciones posibles eran cinco. Se dividían por colores.

La verde, de la Nueva Acción Universitaria (NAU). Una lista de centroizquierda, que ha ganado las últimas tres elecciones y representa la continuidad de la directiva de Giorgio Jackson. El candidato a presidente es Noam Titelman (24), estudiante al mismo tiempo de Ingeniería Comercial y Letras Hispánicas.

Su rival más fuerte era el color naranjo, de la 1A: lista del Movimiento Gremial (MG). Ahí, el candidato a presidente es Juan José Silva (23), de Ingeniería Civil.

Más atrás, estaba el rojo de Solidaridad, lista de la derecha descolgada del gremialismo. Luego, se ubicaba la izquierda, que también tenía una lista y colores: el rojo y negro de Crecer.

La última en las proyecciones era la lista Caridad, cuyos líderes admitían abiertamente que nació como una parodia de la lista Solidaridad.

Todas ellas, con mayores o menores probabilidades, peleaban en una elección donde las posturas se dividían, a grandes rasgos, entre el respaldo o el descrédito de lo que hizo y sigue haciendo Jackson.

Aunque, claro, Giorgio no diría lo mismo.

3.
Esos días de octubre terminarían votando 12.553 personas. Y eso, decían en la Feuc, era histórico, porque representa el 67,6% del universo electoral de la UC: un porcentaje nunca antes alcanzado y que supera ampliamente a las cerca de 11.000 personas que votaron en 2010.

Con esas cifras de adhesión, sumada a lo estrecha que se anunciaba la elección, podía pensarse que la Católica vería un clima efervescente como no se veía desde 1967.

Pero aquí no hay efervescencia.

Aquí, en el pequeño Campus Lo Contador, en Pedro de Valdivia Norte, donde se estudia Arquitectura y Diseño, las dos mesas de votación son una anécdota en un patio que parece una terraza, donde apenas se ve un par carteles de candidatos. Lo Contador, un lugar que una estudiante de Diseño de cuarto año me describiría como una isla, no hierve, porque allá simplemente las cosas no son así.

-Acá es como feo pelearse con alguien por política- dice una delegada del NAU.

Más allá, un tipo del MG y otro de Solidaridad se pelean para convencer a dos alumnas de pitillos y botas que no saben por qué lista votar y que, en un período de una hora, son las únicas que han mostrado algo de interés en las elecciones. Se las pelean de la misma forma en que los garzones de los distintos locales del Mercado Central se pelean por encontrar clientes gringos: pavoneándose frente a la competencia y prometiendo cosas que nadie está interesado en cobrarles. Eso es lo que aquí llaman 'hacer patio'.

Sólo que esta escena, en vez de concluir con dos nuevos votos, termina así: en una discusión inútil y en dos trigueñas que, de pronto, pierden cualquier deseo cívico.

Campus Oriente, en cambio, es como el extremo de la abulia. El lugar donde se estudian carreras artísticas como Arte, Música y Teatro, es un desierto bajo el sol. Lo único que recuerda las elecciones es un cartel de la lista 1A. El afiche, eso sí, tiene una particularidad. Sobre la imagen de Juan José Silva, el candidato, alguien dibujó un fantasma con el rostro de Jaime Guzmán. 

Pese a que es un un día normal de clases, el patio no ofrece mucho más. Sólo dos tipos jugando pimpón sobre una mesa descascarada y añeja, un estudiante de intercambio que da vueltas en shorts, dos tipas medio hippies que se preguntan si hoy se vota por la Feuc mientras dibujan al lado del quiosco y una rubia que es vocal de mesa y que repite eso: que el Campus Oriente es así.

4.
Hay una estética que se repite en los candidatos a presidente de la Feuc: la barba descuidada, los jeans vencidos, el pelo desordenado. En eso, todos los candidatos a la Feuc parecen sacados de un mismo casting.

Los matices aparecen cuando hablan. Como cuando en el patio de Ingeniería Civil, en San Joaquín, Juan José Silva habla para CNN, diciendo que quiere una Feuc más concentrada en las cosas que unen a los estudiantes de la UC, que en las que los separan. Y mientras habla, comenta y promete. 

Cuando la cámara se apaga, le pido si podemos conversar un poco.

-Pucha, lo siento. Me interesa salir, pero tengo una entrevista exclusiva en otro medio. Pero mira, dame tu número y le digo a nuestra encargada de prensa que te llame.

Seis días pasaron de eso. La encargada de comunicaciones nunca apareció.

El que sí aparece es Noam Titelman, que el segundo día de votaciones, al igual que el día anterior y los días anteriores a ese, estuvo en el patio de Humanidades, en San Joaquín, explicando su programa y escuchando lo que la gente tenía que decirle. Noam camina tranquilo. De hecho, dice que no es una persona nerviosa y que, a pesar de las proyecciones optimistas de su equipo, él no se confía.

San Joaquín es un campus de 506.176 m2, donde la UC tiene su programa de College y 12 otras facultades tan diversas como Agronomía, Educación, Ingeniería, Ciencias Sociales, Ciencias Económicas y Administrativas o Teología. Por esa variedad, también, es el lugar donde hay más carteles y donde más evidente es que la UC está en tiempo de elecciones. En ese mundo, donde antes había triunfado el actual presidente de la Feuc, Titelman habla de la posibilidad de sucederlo.

-Yo creo que la presencia de Giorgio nos juega a favor. Sobre todo porque ha sido un año en que la política universitaria ha sido importante. A nadie le da lo mismo quién esté en la Feuc.

-¿Su presencia no eclipsa tu candidatura?

-La fuerza de nuestros principios está en el movimiento. A nosotros no nos gustan los caudillos. Creemos en causas, no en rostros.

Horas antes, Giorgio Jackson -quien no vota, porque tiene el año congelado- había dicho algo parecido: "No hay ningún 'factor Giorgio Jackson' aquí . Acá hay un factor sobre las demandas de la Confech". Antes de encerrarse en un lugar de acceso restringido, le pregunté a Jackson qué pasaba con él después de esto.

-Me tomo vacaciones y me voy al Caribe -respondió.

-…

-No, no me voy de vacaciones. Voy a seguir trabajando en esto.

5.
Llegan con sus poleras naranjas. Aplaudiendo. Llegan cerca de las 21 a San Joaquín, que es el lugar donde se haría el conteo de los votos de las 32 mesas registradas para esta elección. Los gremialistas de la UC llegan cantando.

Dos tipos con poleras de grupos metaleros que toman cerveza en el patio de Sociología se paran y levantan sus brazos derechos como en una postura nazi. Y les gritan: ¡Heil Hitler!

Minutos antes del conteo, cada bando se sienta en una zona del patio de Sociología a la espera de que se abran las tres salas donde se computarían los votos. Cuando finalmente eso comienza, pasadas las 22, la efervescencia que antes uno habría imaginado se hace realidad.

En esta elección no sólo se vota por una nueva directiva. También se elige al consejero superior, que es el alumno que tiene a cargo la defensa de los derechos de los estudiantes, y los consejeros territoriales: una figura que debe fiscalizar a la federación y vincular su trabajo con los estudiantes. En la UC se vota por uno o dos consejeros territoriales según el tamaño de la carrera. 

Y la elección, incluso para esos cargos, se vive voto a voto esta noche. Cada vez que el NAU o Crecer gana una carrera y coloca a uno de los suyos como consejero territorial, todos gritan que esa facultad no era gremial. Y cada vez que la 1A gana, los naranjos gritan que esa carrera sí lo era y se producen escenas como la que sucede en Construcción Civil: Juan Cristóbal Labbé se levanta sobre las mesas de una sala llena para el conteo, enciende un cigarro y luego estalla en euforia  porque ha juntado poco más del 44% de los votos para consejero territorial. Construcción Civil queda para la 1A.

Pasadas las dos de la mañana, se oficializa lo que todos intuían. Que el 8 y 9 de noviembre habría segunda vuelta entre las dos primeras mayorías para elegir a la directiva del 2012: el NAU, que había juntado un 34,28% de los votos, y la 1A, que se quedó con el 26,36%.

A pesar de que se había declarado como un tipo poco nervioso, Noam Titelman vive la noche del 27 de octubre masticándose las uñas. Especialmente durante el conteo de los votos de su facultad, que él considera que es la de Humanidades. Titelman, que esa misma jornada también se enteró que la candidata del NAU a consejero superior iría a segunda vuelta con el de la 1A y que su lista era la que más consejeros territoriales había colocado, desaparecería en la madrugada del viernes para celebrar en la casa de un amigo.

Lejos de las urnas y lejos del patio de Sociología. Más allá de las rejas del Campus San Joaquín, donde el escenario no eran las elecciones de la Feuc, sino que la noche y las personas que caminaban sin rumbo por las veredas oscuras de Vicuña Mackenna.

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