Herrera admite tras empate ante Barnechea: "Miramos sobre el hombro al rival"

El portero de la "U" sostuvo que pagaron caro el exceso de confianza, mientras que Lorenzetti reconoció que el equipo se puso nervioso tras el empate.




En la previa del duelo ante Barnechea, Gonzalo Espinoza fue enfático en señalar que el peor enemigo de la U en la recta final del campeonato podía ser el exceso de confianza. Y vaya que tuvo razón el mediocampista que ayer volvió a las canchas tras casi dos meses de ausencia, después de ver la presentación del equipo dirigido por Martín Lasarte, que fue definida por el presidente Carlos Heller como "la más baja en mucho tiempo".

La U estuvo lejos de ser aquel equipo protagonista de los triunfos sobre la UC y Cobreloa. Ni siquiera tuvo la contundencia ofensiva que, a veces, disimula la falta de funcionamiento colectivo. A lo largo del partido, los azules parecían convencidos que el partido lo ganarían por un regalo de Barnechea más que por un acierto propio.

"Miramos sobre el hombro al rival. Y eso no puede ocurrir", reconoció Johnny Herrera, uno de los pocos que salió a dar la cara en el plantel tras la igualdad.

El camarín, sin duda, estaba golpeado. Nadie imaginó un escenario tan complicado de cara a las últimas dos fechas. Tan duro golpeó el resultado que Martín Lasarte tardó más de media hora en ir a la conferencia de prensa. Prefirió quedarse largo rato con los jugadores, hablándoles y tratando de buscar alguna explicación para lo ocurrido.

El único que sacó la voz frente al grupo tras el partido fue el preparador físico Marcelo Tulbovitz, quien realizó una pequeña arenga para intentar levantar a los jugadores. "Acá no se ha muerto nadie. Quedan dos finales y las vamos a salir a ganar como sea. Seguimos dependiendo de nosotros. Así que no quiero ver a nadie cabizbajo el lunes", disparó el charrúa en un camarín que no emitía ruido alguno.

El silencioso desfile de jugadores por el pasillo rumbo al exterior marcaba el estado de ánimo de un equipo abatido. Ni los familiares, que habitualmente alborotan el lugar, aparecieron en la cantidad habitual para dar una palabra de aliento.

"La sacamos barata. Esa es la realidad. No sé lo que nos pasó. Pudimos perder perfectamente. No tenemos que buscar excusas en nada. Ni en el receso ni en alguna otra situación. Ahora, está claro, no nos podemos caer. Eso sí que no nos podemos permitir", señalaría José Rojas, el capitán de los azules.

Igual de autocrítico que el defensor fue el volante Gustavo Lorenzetti. "Nos pusimos nerviosos después del empate, pese a que teníamos mucho tiempo por delante. Ahí ellos fueron superiores y se crearon una gran cantidad de chances. Por ahí pensamos que con la apertura de la cuenta el partido se iba a abrir, pero nunca fuimos capaces de hacer el segundo gol", expresó el rosarino.

Antes de cerrarse por fuera la puerta del camarín número uno, Herrera asume su rol de referente para enviarle un mensaje a sus compañeros: "Seguimos dependiendo de nosotros. Vamos a dar la pelea hasta el final. No espero nada de nadie mañana (hoy)".

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