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Actualizado el 16/04/2017
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¿La ida de Büchi?

Autor: J. Marticorena / P. Jimeno

Hace un año, el ex ministro de Hacienda anunció que se iba de Chile por la “incerteza jurídica” que se vive en el país. Aunque se radicó en la ciudad suiza de Zug y su familia se instaló en Buenos Aires, el economista viene al menos una semana cada mes para asistir a los directorios que mantiene.

¿La ida de Büchi?

El 28 de abril del año pasado, el economista Hernán Büchi anunció que se iba de Chile. Argumentó la ‘incerteza jurídica’ que reinaba en el país. Para explicar su decisión dijo: “He tenido mucha lealtad a Chile, pero tomé la decisión de centrar mis intereses fuera, principalmente, porque cuando veo que las leyes se hacen difíciles de cumplir, porque las cambian o las reinterpretan, porque un día son una cosa y otro día son otra y no hay seguridad jurídica, me siento incómodo y me dan ganas de partir”.

Pero desde entonces, el ex ministro de Hacienda y ex candidato presidencial no dejó Chile. Aunque sí organizó de manera distinta su permanencia en el país y su calendario de actividades.

Legalmente, Büchi fijó su residencia en Suiza, donde tiene nacionalidad por parte paterna. En ese país, ha comentado a cercanos, dice sentirse seguro ‘jurídicamente’, una nación muy liberal en lo económico, lo que le acomoda al economista.

Büchi se radicó en la ciudad de Zug, en el centro de Suiza, conocida por ser uno de los lugares con tasas impositivas más bajas de esa nación. Su cercanía a las ciudades de Lucerna y Zurich y la buena comunicación en transporte público (tren y autobús) lo hacen un lugar muy agradable para vivir, señalan quienes han estado ahí. Uno de los atractivos que tiene esa ciudad para el economista, cuentan sus cercanos, es que ahí puede desarrollar actividades al aire libre. De hecho, relatan, cambió los trotes matutinos que solía hacer por el sector de Los Trapenses, en Santiago, por las actividades outdoor en torno a los lagos, granjas y montañas de los alrededores de Zug.

En este tiempo también modificó otros pasatiempos. Si en una época practicó parapente en Chile, desde hace un tiempo practica una afición muy popular entre los empresarios: es piloto civil. En el pasado fue dueño de dos aviones Cessna y ahora lo es de un helicóptero Bell 206 Jet Ranger.

Para radicarse en Suiza, detallan en la embajada de ese país en Chile, independiente del motivo, se requiere sólo de una visa, proceso que tarda aproximadamente tres meses. Un procedimiento distinto es el que se debe realizar si se desea trabajar allá. Fuentes del entorno de Büchi confirman que el economista sólo tiene residencia en el país europeo.

Su familia, en cambio, está instalada en Buenos Aires. A la capital argentina se trasladaron a vivir su actual señora, la abogada transandina Eleonora Urrutia -editora de El Líbero- y las hijas que tienen en común. Ellas habían permanecido en Santiago todo el 2016, pero terminado el año escolar en el Colegio Everest, en diciembre, fueron matriculadas en un establecimiento educacional bonaerense. Desde marzo último, viven allá en un departamento. Ya lo habían hecho años antes, cuando Büchi desde Chile cada fin de semana cruzaba la cordillera para visitarlas.

Su agenda en Chile

Pese a este cambio de domicilio, Büchi tiene compromisos en Chile que lo obligan a venir con cierta periodicidad al país, aunque redujo sus estadías en territorio nacional. Si antes pasaba acá tres semanas al mes, ahora se queda una, la última de cada mes. En esos siete días concentra todas las reuniones de los directorios que mantiene.

Conservó los sillones en Quiñenco, Falabella, Consorcio Financiero y las dos compañías del grupo Luksic que nacieron de Madeco: Invexans y Tech Pack. Además, sigue integrando la mesa directiva de la Sudamericana de Vapores, la filial naviera de los Luksic. También continúa como asesor del directorio del Banco de Chile.

Previo a su declarado “autoexilio”, en la agenda de Büchi siempre había anotados muchos viajes al extranjero, tantos, que quienes lo conocen lo describen como ‘un ciudadano del mundo’. Su nutrida e intensa agenda externa la conserva, y sus rutinas como director tampoco han variado. “Viene rigurosamente a las reuniones, tal como antes, y si queda algo pendiente nos comunicamos durante el mes a distancia. Su participación no es menor a la de años previos”, asegura un ‘colega’ de un directorio.

Büchi es considerado uno de los mejores directores de empresas. Quienes han compartido con él destacan que tiene amplios conocimientos de temas financieros, regulatorios, tributarios, macroeconómicos, de política económica, en fin. Además, mencionan, posee una mirada global, “con gran dominio del escenario internacional”, subrayan.

Pese a su bagaje y expertise, lo definen de bajo perfil. Llega justo a tiempo a las reuniones y se va apenas estas terminan, “salvo que le pidan alguna cosa en especial”. Tampoco es de contar experiencias personales o temas familiares, su rol es estrictamente profesional, cuentan.

En estos 12 meses, mantuvo otro tipo de compromisos profesionales en nuestro país. Hasta hoy es presidente del consejo directivo de la Universidad del Desarrollo. También sigue participando en el consejo asesor del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), entidad que fundó en 1990. Ahí tiene su oficina.

Desde que se radicó en Suiza, la dinámica que cultiva con LyD no es muy distinta a la que tenía antes, revelan. Ni ahora ni antes se le ve en el almuerzo de fin de año, ni en la celebración del aniversario. “No es de relaciones personales; él tiene cercanías profesionales, no le gusta la cosa social ni las actividades extraprogramáticas”, describen cercanos al centro de estudios.

Y a nivel global, se mantiene vinculado a la Fundación Leakey, que se dedica al estudio de la evolución del hombre a través de los simios.

En su entorno explican que conserva un diagnóstico pesimista del rumbo que ha tomado Chile. Su preocupación por el país no es reciente, pues se comenzó a gestar en 2010, durante el gobierno de Sebastián Piñera. Por lo mismo, desde antes de su declarada partida de Chile, Büchi comenzó de a poco a desligarse de diversas responsabilidades en directorios de empresas y a planificar su permanencia cada vez más acotada en el país.

De esa manera, en abril de 2015 dejó el directorio de Eléctrica Pilmaiquén y, en diciembre de ese mismo año, informó a las mesas directivas que integraba que “había que pagarle su dieta como chileno no residente”, para lo cual envió un certificado que sólo se consigue si es que se está más de la mitad del año fuera del país. “Ya no tiene ni cuenta corriente en Chile”, dice un compañero de directorio.

El año pasado, en tanto, dio otro paso en esa misma dirección y concretó la salida de los directorios de SQM, Saam y renunció a los gobiernos corporativos de las compañías de seguros del holding Consorcio: Consorcio Seguros Vida, Consorcio Seguros Generales y CN Life Seguros Vida.

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