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Actualizado el 27/08/2017
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Las imágenes truculentas

Autor: Ricardo Hepp

Truculencia es sinónimo de atrocidad, brutalidad, espanto y horror. Una imagen truculenta sobrecoge por su morbosidad, su extremada crueldad o por el dramatismo intenso. A raíz del atentado ocurrido en el paseo La Rambla, de Barcelona, algunos lectores plantean si es ético publicar fotografías de un ataque terrorista con la exposición de los cuerpos de las víctimas y el dolor de las familias. Carlos Avendaño S., de Copiapó, señala que “los medios han actuado diferente tras la destrucción de las ‘Torres Gemelas’, en 2001; el ataque con bombas en la estación Atocha, en Madrid; las muertes de Osama Bin Laden y Sadam Hussein; el atentado en París, en 2015; los ataques terroristas en el ‘Manchester Arena’ y en el mercado de Navidad en Berlín; y los recientes atropellos masivos en Niza y Barcelona”; y pregunta “¿hay una norma internacional para tratar estos contenidos en la prensa?”. A las lectoras Cecilia M. Gálvez E. y Adriana Lavín P. también les preocupa este tema.

El registro de eventos e imágenes truculentas en los medios es bastante más extenso.

No existen normas terminantes que fijen qué fotografías se pueden publicar y cuáles deben descartarse o archivarse. Se trata de decisiones periodísticas internas sobre la publicación de imágenes que buscan satisfacer el legítimo interés de sus lectores por saber qué ocurre. La decisión, desde luego, no es sencilla. Como no existe una regla que comprometa a todos los medios, la reacción de éstos es distinta, como apunta el lector Avendaño. En algunos atentados terroristas, como el de Niza, las propias autoridades locales hicieron un llamado para no difundir imágenes de la matanza.

Hay, no obstante, medios que sostienen que las fotografías pueden ayudar al público a entender lo que ha ocurrido de un modo que las palabras no pueden. Pero, en nuestros días, las redes sociales se encargan de ofrecer, sin discriminación y en pocos minutos, las imágenes más truculentas, que los medios escritos deciden no publicar. Esos sitios reciben comentarios reprobatorios para sus fotografías y videos que exponen muertos y heridos en el lugar del suceso. Pero, siguen allí, disponibles.

Quienes han estudiado el fenómeno sostienen que lo que los terroristas buscan es figuración en los medios, principalmente en la televisión y en las portadas de los diarios y revistas, porque su propósito central es promover el terror. Eso ha motivado a la prensa escrita a informar de manera serena, evitando favorecer a los autores de estas atrocidades.

Javier Darío Restrepo, consultor en ética periodística, sostiene que cuando el diario y el periodista tienen la clara intención de abrir los ojos de la sociedad al peligro que representa el terrorismo, el uso de imágenes es muy preciso: no publicar una fotografía para el morbo o para vender ejemplares, sino para la reflexión política y social sobre estos hechos.

A la hora de informar, los diarios -entre ellos La Tercera- optan por la mesura y la cautela, siempre de la mano de las normas de ética periodística, para que sus publicaciones respondan al genuino interés de sus lectores por saber qué ocurrió, con el acuerdo tácito que surge del compromiso con la verdad y la responsabilidad social.

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