Lionel Messi habla en la cancha

Barcelona vence 3-1 a Atlético de Madrid y se afianza en el segundo puesto. El rosarino, ovacionado por su público, participa en los cuatro goles.




Tras una agitada semana en el plano extradeportivo, Barcelona regresó a la senda del triunfo en Liga. Lo hizo con una trabajada victoria por 3-1 ante el vigente campeón, Atlético de Madrid. Luis Enrique dejó de lado los experimentos, y compareció ante el conjunto colchonero con su formación de gala. Messi y Neymar, ausentes en el equipo titular la pasada fecha, en la derrota del Barça en Anoeta, fueron esta vez de la partida, y el tridente completado por Luis Suárez, funcionó mejor que nunca.

En los prolegómenos del partido, Messi recogió el trofeo de la LFP que lo acredita como el máximo goleador histórico del campeonato español, tras superar la marca de Telmo Zarra, el pasado 7 de diciembre. A la atronadora ovación de su hinchada, el argentino respondió de la única forma que sabe: con fútbol.

Doce minutos tardó Barcelona en lograr la ventaja.  Messi penetró por el costado derecho, Juanfran falló en su despeje y Neymar, solo en el segundo palo, envió la pelota al fondo del arco. El 2-0 llegó a los 35', tras una nueva diagonal de Messi -que se llevó el balón con el brazo- convertida en gol sin oposición por Luis Suárez.

Tras el intermedio, el escenario cambió. El equipo dirigido por Simeone, en un nuevo ejercicio de rigor táctico e intensidad, comenzó a ganar metros a su rival, y obtuvo su recompensa con el tanto del descuento, obra de Manduki desde los doce pasos, a los 56'. El riguroso penal, provocado por Gámez, fue cometido por Messi, desacertado como nunca en esa acción, omnipresente como siempre.

Con 2-1 en el marcador, y los rojiblancos jugando al límite del reglamento en cada pelota dividida, al Barcelona comenzaron a asaltarle las dudas. Atlético de Madrid, que puso a prueba al chileno Bravo en contadas ocasiones, supo competir hasta el final, pero no fue capaz de contener el ansia de protagonismo de la Pulga, quien -a falta de tres minutos para la conclusión del partido- firmó el definitivo 3-1, tras una buena asociación con Rakitic en el corazón del área.

El gesto de satisfacción del tridente atacante del Barça en la celebración del tercer gol, contrastaba con el pesar colchonero, y con la expresión de alivio de un Luis Enrique, quien -al recuperar su confianza en Messi- había recuperado también su crédito.

Tras hablar bien claro en la cancha, el argentino desmintió también, ante los micrófonos de Barça TV, cualquier polémica con su DT: "Yo, ni tomo ni pido que se tomen decisiones. Quien dice eso es gente que quiere hacer daño al club. Con Luis Enrique no hay ninguna rivalidad. Que no nos tiren mierda desde fuera", dijo.

Este triunfo permite a Barcelona afianzarse en la segunda posición, con 41 puntos. Real Madrid sigue siendo puntero, con 42 unidades y un partido menos.

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