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Santiago
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Actualizado el 11/04/2013
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Los empresarios que restauran edificios patrimoniales

Autor: La Tercera

A diferencia del Palacio Iñiguez, que se incendió el martes pasado, otros inmuebles han sido recuperados por "mecenas". Aquí cinco casos de privados que compraron recintos históricos y rescataron su valor arquitectónico para la ciudad.

Los empresarios que restauran edificios patrimoniales

Isaac Hites

Apostar. Eso fue lo que hizo Isaac Hites Averbuck al embarcarse en la conservación histórica del Edificio Ariztía. Ubicado en calle Nueva York 52, en pleno barrio de la Bolsa de Comercio, fue construido con hormigón armado en 1921 y considerado el primer rascacielos de Santiago. Revolucionario para su época, tuvo el primer ascensor para un edificio de oficinas y calefacción central a vapor en sus 14 pisos.

Fue hace cinco años cuando se involucró en este proyecto el inversionista de 81 años, uno de los fundadores de la multitienda Hites y actual empresario del mundo inmobiliario. “Creyó en lo que estaba planeando, tuvo visión y ganas de involucrarse en un iniciativa que costó cerca de US$ 15 millones”, explica Rodrigo Galaz, gerente general de Integración Inmobiliaria y encargado de obra.

La apuesta de Hites ya está rindiendo frutos. Ocho meses después de su inauguración, casi todas las oficinas del edificio ya están ocupadas.

Satinder Garcha

Desde que el millonario de origen indio, nacionalizado en Singapur, Satinder Garcha entró al ex Hotel City, se enamoró de su arquitectura neogótica y de su potencial turístico. Mientras participaba en un torneo de polo en Buenos Aires, en noviembre de 2010, tomó dos días libres y visitó Santiago. Tres horas después ya estaba negociando comprar y restaurar el clásico edificio construido en 1938 en Compañía esquina Bandera. Su idea es transformarlo en un hotel boutique. Antes de dedicarse al rubro inmobiliario con su firma Elevation Group, Garcha tuvo una compañía en Silicon Valley, que vendió en 2000.

Santiago Urzúa

Dos casonas de calle Compañía, entre Teatinos y Morandé, se convertirán en el nuevo bulevar gastronómico y cultural del centro de Santiago. Son la Casa Goycolea y el Club Domingo Fernández Concha, diseñado por el arquitecto Lucien Henault, el mismo del Palacio Pereira. Ambas estaban deterioradas hasta que el empresario Santiago Urzúa las adquirió en 2009 y 2010. “Hay un apego con el barrio. Mi familia tiene desde hace más de 30 años un terreno ahí”, dice el constructor civil de 62 años. Durante 2013 quedarán habilitadas las fachadas y el resto del proyecto debería concluir en dos años.

Joseph Wastrate

El 6 de abril de 2004 la ex residencia del poeta Vicente Huidobro, en Concha y Toro 24, se convirtió en el restaurante Zully. La idea fue del estadounidense Joseph Wastrate, ingeniero civil de la Universidad de Michigan, quien tras visitar el país en 1999, decidió quedarse e invertir en este barrio del Santiago antiguo, declarado Zona Típica. ¿La razón? Su arquitectura de principios del siglo XX y el deseo de renovar un “tesoro” que estaba escondido detrás de tiendas de repuestos para autos. “Hay que fortalecer el centro de Santiago para volverlo atractivo a los turistas. Los privados somos una ayuda para detener las demoliciones”, dice Wastrate.

Inmobiliaria Banmerchant

La Inmobiliaria Banmerchant -creada por un grupo de ex ejecutivos del Banco Edwards- estaba especializada en la construcción de viviendas. Eso, hasta que el arquitecto Gonzalo Martínez se acercó para proponerles rescatar el Palacio Larraín Zañartu, un edificio de la esquina de Compañía con Bandera, que fue construido en 1892. Ahí, la inmobiliaria abrió el mall Espacio M y un edificio de oficinas. Como se trata de un Inmueble de Conservación Histórica, se mantuvo su fachada original. “Estuvo abandonado durante décadas y ahora tiene vida”, afirma Francisco Walker, uno de los socios.

 

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