Presidente de Diálogo Interamericano: "EE.UU. admira lo que pasa en la Alianza del Pacífico"

Según Shifter, Washington no tiene la pretensión de separar a los miembros de este grupo del resto de la Celac.




El think tank Diálogo Interamericano, con sede en Washington, es uno de los centros más destacados de análisis de políticas hemisféricas. Por ello, el director de esta institución creada en 1982, Michael Shifter, siguió con atención el desarrollo de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada esta semana en La Habana. En esta entrevista con La Tercera, Shifter analiza los alcances de la cita regional, que tuvo como anfitrión al Presidente cubano, Raúl Castro.

¿Cómo evalúa los resultados de esta cumbre, que destacó por la alta participación de jefes de Estado y de gobierno?

Si se miden estas conferencias en cuanto a la asistencia, creo que hay que decir que fue un éxito. Pero si se miden en términos de cosas más concretas y más prácticas, no veo que produjo mucho. Creo que hubo, como esperaba, bastante discurso, retórica, declaración política sobre varios temas. Sin embargo, todavía no hay señales de institucionalizar la Celac o hacer una estructura más permanente.

A su juicio, ¿qué provecho cree que sacó Raúl Castro como anfitrión de esta cumbre?

Cuba, sin duda, está jugando un papel importante en temas hemisféricos. A pesar de que muchos gobiernos no comparten la forma de gobernar de Cuba, y hay profundas discrepancias, creo que hay un reconocimiento de que Cuba tiene que participar en actividades regionales importantes. Y pienso que esta reunión avanzó y consolidó un poco más a Raúl Castro y a Cuba en mecanismos regionales.

EE.UU. dijo que los países asistentes a la cumbre "traicionaron" los principios democráticos de la región, al no hacer críticas directas a Raúl Castro por el tema de los DD.HH. en la isla. ¿Cree que este silencio fue un éxito para el régimen cubano?

La verdad es que, a pesar de los avances en materia de democracia y DD.HH. en muchos países de la región, hay menos voluntad por parte de los líderes de tomar posiciones críticas respecto de las prácticas internas en otros países. La tendencia está clara con Cuba. No estoy seguro de que sea correcto decir que los líderes "traicionaron" los principios democráticos, ni que el silencio fue un éxito para el régimen cubano. Pero sí es cierto que todos los países latinoamericanos están buscando la manera de reintegrar a Cuba a las relaciones hemisféricas y piensan que criticar al régimen en materia de DD.HH. no conduce a ese objetivo. Pueden estar equivocados, pero me parece que así piensan.

¿Qué importancia le otorga al encuentro del Presidente chileno, Sebastián Piñera, con la líder del grupo disidente Damas de Blanco, Berta Soler, en La Habana?

La importancia del encuentro fue más simbólica. Fue criticado en la I Cumbre de Celac (en Santiago) por su aceptación de Raúl Castro. El encuentro con Soler representa una manera de compensar eso y mandar un mensaje, sin ningún costo.

En la Celac hubo críticas hacia Estados Unidos. ¿Cree que Washington ha perdido interés en la región?

Obviamente, América Latina no es vista como un tema prioritario. Hay otras prioridades en Medio Oriente, en Afganistán, Irán y Siria, que obviamente están dominando la agenda en Washington. Sin embargo, con algunos países participantes en Celac hay relaciones muy estrechas y buenas. Con Colombia, por ejemplo, EE.UU. tiene buenas relaciones. Obviamente, con México las conexiones son profundas. Lo mismo con Chile y Perú.

Los países que usted menciona integran la Alianza del Pacífico. ¿Estados Unidos potencia este bloque y lo hace rivalizar con la Celac?

Creo que eso sería una sobreinterpretación de lo que está pasando. Pienso que EE.UU. admira y ve de manera muy positiva lo que pasa en la Alianza del Pacífico. Pero no es que tenga una pretensión de dividir la Celac separando a estos cuatro países más alineados con EE.UU. y dejando a los demás. No creo que vea a la Celac como una gran amenaza o desafío.

Han surgido voces que ven con preocupación el futuro de la OEA frente al fortalecimiento de la Celac. ¿Cómo lo ve usted?

La OEA tiene que hacer reformas importantes. Hay problemas por la fragmentación política en América Latina y, obviamente, distancia con EE.UU. Pero la Celac no tiene la estructura que tiene la OEA. Entonces hay, en ese aspecto, una complementariedad. Entonces, no veo una gran pugna o rivalidad. Ambos (organismos) juegan un papel distinto. Ambos tienen un espacio, pero también tienen muchos desafíos.

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