Restauran obra de Pedro Subercaseaux, el pintor de la historia de Chile

La Bolsa de Comercio de Santiago rescata su mural alegórico de 1917. El artista hizo obras en el Congreso Nacional y en la Intendencia.




Aunque Pedro Subercaseaux (1880-1956) nunca olvidó el valor de la pintura académica, tampoco les dio  la espalda a las artes populares: dueño de un talento natural para el dibujo, el artista se hizo ampliamente conocido por plasmar las proezas militares chilenas, desde la Batalla de Maipú, pasando por  Chacabuco y el Desastre de Rancagua. Sin embargo, sus inicios fueron de la mano de  la caricatura en el Diario Ilustrado, donde en 1903 comenzó a publicar sus primeros trabajos. Tres años después, se convertía en el autor del primer personaje de las viñetas locales: el barón Federico Von Pilsener, un alemán ingenuo y regordete nacido en 1906 en las páginas de revista Zig Zag, que era acompañado por su perro salchicha de nombre impronunciable, Dudelsackpfeifergeselle.

Más allá del humor que bien reflejó Subercaseaux en sus tiras cómicas, el artista destacó por su habilidad con el óleo, que lo llevó a convertirse en uno de los pintores más cotizados de su época: sus obras quedaron plasmadas en emblemáticos edificios de gran valor arquitectónico como el Museo Histórico, el Congreso Nacional, el Banco Central y el Club de la Unión. Su talento incluso traspasó fronteras, cuando pintó un retrato del Papa Pío X, en 1911, que aún cuelga en las paredes del Vaticano, en Italia.

Justamente es una de esas obras pensadas para edificios públicos la que ahora sale a la luz gracias al rescate que por estos días hace la Bolsa de Comercio de Santiago. Se trata del mural Alegoría al trabajo, de 6,9 metros de alto  x 5,50 metros de ancho, que Subercaseaux pintó en 1917 para el Salón de Rueda del edificio, inaugurado ese mismo año por el arquitecto Emile Jequier, en la calle Bandera.

Las obras de restauración partieron hace algunas semanas, impulsadas por el experto Alexander Stempel y financiadas por la Bolsa. "La última intervención que tuvo la obra fue tras el terremoto de 1985. La técnica de Subercaseaux es espectacular, se nota por el buen estado en que está  realizada con muy buenos materiales, lo más probable es que hayan sido creados por el propio Subercaseaux", dice el restaurador que terminará los trabajos en octubre.  "Hay daños de polución, los barnices se han oxidado y tiene algunas pérdidas de pintura, pero nada grave. Lo interesante es que no está pintada sobre el muro, sino sobre tela, es en rigor una pintura de caballete, pero realizada especialmente para este sitio".

El mural sigue la misma línea de otro realizado en 1915 por Subercaseaux en el llamado Palacio del Ahorro,  en Huérfanos 1234, hoy sede del Banco BBVA. Allí el pintor plasmó diferentes alegorías sobre la ciencia, la minería y el comercio. Además, diseñó los vitrales, que se mandaron a hacer a París.

Nacido en una de las familias más ricas del país, hijo del diplomático Ramón Subercaseaux y Amalia Errázuriz, el pintor se educó en exclusivos colegios en Roma, Berlín y París. Fue en esas ciudades donde desarrolló el gusto por los temas militares, que salían sobre todo de la paleta de su pintor favorito, el alemán Anton von Werner. Al llegar a Chile, Subercaseaux inventó a Von Pilsener y luego se consagró a la pintura histórica, en la que también destacan sus cuadros La primera Misa de Chile, El Cabildo Abierto y El Descubrimiento de Chile. Pero aún faltaba todavía otra faceta.

Tras 14 años casado con Elvira Lyon, ambos deciden tomar los votos religiosos. En 1920 el Papa Benedicto XV aprobó la disolución del matrimonio y, siete años más tarde, fray Pedro Subercaseaux es ordenado monje benedictino. Funda luego el monasterio de la Santísima Trinidad de Las Condes y sus cuadros hallan nuevos destinos en los muros de los templos.

La obra de Subercaseaux vuelve a ganar relevancia en el edificio de la Bolsa. La Sala de Rueda, donde se emplaza el mural, era el lugar donde los accionistas compraban y vendían a viva voz las acciones del mercado de valores, pero desde que en 1996 cambió a un sistema electrónico, fue perdiendo importancia. Hoy son más turistas y estudiantes quien llegan a conocer las instalaciones: para el Día del Patrimonio en mayo pasado recibió cinco mil visitas. El mural puede ser visitado de lunes a viernes, de 9 a 17 horas.

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