Una ayuda para vivir con una pensión de $ 200 mil

Muchos profesores que accederán al bono de incentivo al retiro comparten historias comunes como las ganas de seguir enseñando y los bajos montos que recibirán tras la jubilación, lo que los obliga a recibir el beneficio aunque aun no quieran dejar las aulas.




En 37 años de carrera la profesora de Lenguaje Silvia Valdivia ha visto pasar a cientos de niños, adolescentes y adultos por las salas de clases. Siempre ha trabajado en colegios de sectores vulnerables de Lo Prado y Pudahuel, y actualmente se desempeña en el Liceo de Adultos Alberto Galleguillos de esta última comuna.

Según relata ha estado esperando con ansias el bono de incentivo al retiro que aprobó ayer el Congreso porque en julio cumple 60 años y quiere dejar las aulas para dar paso a nuevas generaciones. "Sin este bono no habría podido retirarme ahora porque la pensión que me corresponde es de alrededor de $ 200.000 luego de 37 años de servicio", asegura la docente.

Ella tiene 30 horas semanales de clases por lo que le va a corresponder un pago cercano a los $ 17 millones. Y añade que "es preferible tomar esta oportunidad ahora. Nos gustaría que fuera más, pero esto es el máximo que se ha logrado en muchos años de negociación".

En su caso el retiro no apunta a quedarse en su casa: "Quiero seguir trabajando, quizás haciendo clases o traspasando mi experiencia a profesores más nuevos". Según su opinión, los nuevos docentes requieren orientación "porque no en todos los casos provienen de buenas escuelas de pedagogía, hay muchas universidades que tienen el puro nombre de universidad, porque la calidad deja bastante que desear y el Ministerio de Educación debe exigir calidad a las instituciones que formen a los profesores de Chile".

En Dalcahue, también espera el pago del bono la profesora Adela Subiabre, quien trabaja en la escuela básica de esa comuna de Chiloé. "Estoy preocupada porque aunque cumplí los 60 años el 12 de marzo aún no sé si me corresponde el pago", reconoce desde la isla. En su caso tiene 36 años de carrera y al igual que Silvia Valdivia recibiría una pensión de $ 200 mil si se jubilara sin el bono.

Otro de los miles de maestros que espera el retiro es Héctor Cordero, quien es profesor de Castellano. Tiene 41 años de servicio y durante 22 de ellos se desempeñó en dos colegios para poder aumentar su sueldo.

Tiene un magíster en Orientación y Consejería Educacional y actualmente cumple esas labores en el Liceo Barros Borgoño, donde dejó de hacer clases hace seis años para dedicarse a acompañar a los alumnos. Con 65 años ya cumplidos cuenta que "aún me queda vocación y ganas de hacer clases, pero si no tomo el bono ahora puedo perderlo". Además dice que pretende volver a la docencia: "Me han ofrecido hacer clases en un colegio particular así es que no voy a abandonar la actividad de enseñar".

En tanto, María Eugenia Arellano espera en el Liceo Abate Molina de Talca poder terminar su carrera docente gracias a este bono. "Tengo más de $ 50 millones de ahorro previsional y mi pensión será sólo de $ 240 mil  por lo que el bono es muy importante para mí", relata la profesora de Ciencias Sociales. Y añade que pretende seguir trabajando como orientadora educacional.

En una minuta presentada por la subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, a la Comisión de la Cámara el 28 de enero, se indica que además de quienes cumplieron después de 2012 o cumplirán ahora con el requisito de edad para jubilarse - de 60 años en el caso de e las mujeres y 65 para los hombres- hay 2.401 docentes que tienen la edad de jubilación desde antes de diciembre 2012, cuando se otorgó el anterior beneficio. Ellos también están en condiciones de solicitar el retiro a sus empleadores durante este año.

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