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Actualizado el 16/02/2017
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Unión rasguña un empate ante The Strongest

Autor: Roberto Gálvez

Churín despertó a tiempo para darle un 1-1 a los rojos en los descuentos ante el elenco altiplánico.

Unión rasguña un empate ante The Strongest
Foto: Photosport

Unión Española había mostrado dos caras a lo largo del semestre. La primera, la de la Copa Libertadores, la que ganó en Uruguay y pasó con autoridad la segunda fase de ese torneo. La segunda, la que ha perdido las dos fechas del Torneo de Clausura y que no ha conseguido marcar goles. Esta noche en Santa Laura ante The Strongest se vio esta última. Y así, con todos esos ripios y frente a un muy buen equipo boliviano todo es más difícil. Por eso los rojos deben agradecer que sus tres delanteros andan encendidos en la Copa. Si no es uno, aparece el otro. Y así, sobre la hora, en el último suspiro, apareció Diego Churín cuando su equipo más lo necesitaba y menos lo merecía. Los de colonia al menos rescataron un empate en casa y siguen de pie de cara a la revancha. Y eso es un premio muy grande para lo que ocurrió anoche.

En casa le costó mucho a los rojos. El primer tiempo fue casi todo de la visita, que antes ya había vencido a domicilio a Montevideo Wanderers. El local no encontraba la pelota y sus jugadores se estorbaban. Fernando Meneses, el reemplazante de Felipe Seymour (Unión sintió demasiado su ausencia), chocaba constantemente con Sebastián Jaime. Y el elenco boliviano lo aprovechaba. De contra, de hecho, hacía daño. Demasiado. Primero lo tuvo Alonso y luego no extrañó que la apertura de la cuenta corriera por cuenta del cuadro atigrado:error de Lucas Domínguez y Alejandro Chumacero, el más pequeño de la cancha, metió la cabeza para el 0-1. Había que batallar desde atrás. Y encima jugando mal.

Sin embargo, los de Independencia jamás se afirmaron durante los primeros 45 minutos. El experimentado Pablo Escobar, por lejos el mejor de la cancha, recibía demasiado sólo y con sus pases complicaba constantemente. The Strongest apostaba al orden defensivo pero no por eso renunciaba al ataque. Es más, cada vez que llegaba lo hacía con al menos cinco hombres. Se nota un equipo bien trabajado. A los chilenos, en tanto, les costaba armar juego y se veían quebrados. “¡No ganamos ninguna segunda pelota!”, le reclamaba Martín Palermo a sus dirigidos, quienes se pudieron ir con dos goles en contra al descanso si no es por una enorme atajada de Sánchez a los 45’, quien le contuvo un potente remate desde fuera del área a Veizaga.

Se esperaba alguna modificación por parte del Titán en la segunda fracción, mas no fue así. Y quizás ese fue el mayor pecado del técnico hispano:la demora en los cambios. Porque el elenco altiplánico siguió dominando la pelota, aunque con menos profundidad que durante la primera etapa. Y cuando el estratega de los chilenos se decidió a hacer los cambios (Hernández y Aránguiz por Salom y Meneses), la cara del local cambió. Al menos comenzó a tener más el balón y merodear el área rival. Las llegadas, eso sí, eran preferentemente con pelotazos al área y no con el juego asociado que acostumbra Unión. Eso fue mérito del rival.

Así se iba el partido, con un justiciero triunfo para la visita. Hasta que apareció Churín en el tercer minuto de descuento tras una muy buena jugada de Pinares. Gol y vida en la Copa. Gol y un empate que es lo único rescatable de la noche en Independencia. Así se salvó de una derrota en casa la Unión. Los rojos deberán mejorar mucho de cara a la revancha del jueves que viene si es que quieren avanzar a la ronda de grupos. Los hispanos tienen que volver a ser el equipo de la Copa, el equipo que sabe a lo que juega. Porque lo único rescatable fue la igualdad.

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