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Actualizado el 14/08/2017
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Visas temporales registran fuerte aumento en los últimos 11 años

Autor: Javiera Matus

En 2005 habían 8 mil y en 2016 llegaron a 167 mil. El punto de inflexión se dio en 2015 con la creación de la categoría “con fines laborales”, año en que alcanzaron las 141 mil.

Visas temporales registran fuerte aumento en los últimos 11 años

“La realidad que hoy se da es que la gran mayoría de extranjeros viene a Chile a buscar trabajo y no necesariamente cuentan con este cuando ingresan. Esto hace necesario que exista, en el momento actual, una respuesta migratoria en tal sentido”. Así se refirió el ex jefe del Departamento de Extranjería y Migración (DEM), Rodrigo Sandoval, a la actual situación migratoria en el país. Sandoval renunció a su cargo el 26 de julio y en una carta a la Presidenta Michelle Bachelet acusó que la Ley de Migraciones “ha sufrido dilaciones y distorsiones que nos alejan de cumplir el objetivo de dotar a Chile de una respuesta moderna (a la migración)”.

A dos semanas de su renuncia, la Cámara de Diputados aprobó interpelar al ministro del Interior, Mario Fernández, por el atraso en el ingreso del proyecto de ley que modificará la normativa que data desde 1975. Los parlamentarios alegan que la realidad de los migrantes es otra y que se necesita una urgente modernización en políticas de Estado (ver página 4).

Según estadísticas del DEM, las visas temporarias entregadas a extranjeros en Chile han mantenido un aumento sostenido entre 2005 y 2016, siendo 2015 cuando el alza se hizo aún más notoria.

La razón de este incremento se debió a que como no se lograba hacer una modificación a la Ley de Migración, para acoger al cada vez mayor número de migrantes que venía a buscar trabajo, el DEM creó en 2015 -aludiendo a sus facultades administrativas- la visa temporaria con fines laborales.

Así fue como en 2014 fueron 68.509 los extranjeros que accedieron al permiso temporal por diversos motivos y en 2015, con la nueva categoría, la cifra se disparó a 141.256. En 2016 fue todavía más elevada: 167.966.

Este tipo de residencia permite a los extranjeros que llegan a Chile como turistas y obtengan en el país un contrato de trabajo, optar por un permiso de permanencia de un año.

Además, es menos restrictiva que la “sujeta a contrato”, la otra visa a la que puede optar el migrante que viene a trabajar al país. “La temporaria por motivos laborales resulta más ventajosa para aquellas personas que llegan a Chile con intenciones de trabajar. La visa sujeta a contrato tiene una serie de rigideces, mientras que la otra tiene una mayor flexibilidad, tanto para el trabajador como para el empleador”, explicó la jefa (s) del Departamento de Extranjería, Gabriela Cabellos.

Esto, porque un migrante con visa sujeta a contrato solo tiene 30 días de plazo para encontrar un trabajo en el caso de quedar cesante y volver a optar al beneficio. Si no encuentra en ese período, queda con una condición migratoria irregular y no debería permanecer por más tiempo en el territorio nacional. Así, se producía una especie de incentivo a la irregularidad.

En cambio, con la temporal por fines laborales, si el migrante queda sin empleo no pierde la visa. Esto porque el contrato es exigido sólo para la obtención de la misma y al cabo de un año de vigencia se puede postular a un permiso de permanencia definitiva.

Esta situación también se refleja en cifras, las que muestran una baja abrupta de la sujeta a contrato justo en 2015, año en que se creó la visa temporal con fines de empleo. Según el DEM, en 2014 el gobierno entregó en total 66.608 residencias sujetas a contrato. En 2015 el número disminuyó a 21.937 y en 2016 llegó a solo 4.599.

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De acuerdo con el director de Incidencia del Servicio Jesuita a Migrantes, Pablo Valenzuela, hay otra razón para la disminución de la sujeta a contrato: “La cláusula de viaje (de la sujeta a contrato) implicaba que el empleador, al terminar la relación laboral con la persona migrante, a este último se le caducaba la visa y el empleador debía costear el viaje del trabajador y su familia a su país de origen”. Esta situación generaba un impacto en los extranjeros que buscan trabajo, ya que no todos quienes ofrecen puestos laborales estaban dispuestos a financiar estos pasajes.

“Lo que estabas haciendo con eso era discriminar la contratación de extranjeros”, dice la directora de la Clínica Jurídica de Atención a Inmigrantes de la Universidad Alberto Hurtado, Macarena Rodríguez, quien agrega que “los flujos migratorios actuales no obedecen a la contratación, sino que es una migración espontánea. Lo que los motiva son las mejores condiciones económicas que pueden obtener en el país, por las precariedades en las que muchas veces se encuentran en su nación de origen y que los hace movilizarse y venirse en busca de una mejor oportunidad de trabajo”.

Asimismo, el director de Incidencia del Servicio Jesuita a Migrantes agregó que la baja tiene que ver también porque “la realidad del mercado laboral es que es solo una elite la que migra con un contrato firmado. La mayoría lo que viene a Chile es a buscar trabajo”.

A nivel general, las visas a extranjeros han registrado una sostenida alza. En 2014 se entregaron 137.375 de estos permisos, cifra que se elevó a 166.469 en 2015 y llegó a 174.969 en 2016.

Expectativa laboral

Pese a que la visa temporal con fines laborales ha beneficiado a miles de extranjeros que llegan a Chile en busca de trabajo, no existe en el país un permiso que les permita obtener residencia sin el respaldo de un contrato laboral.

Y en este punto, el ex director de Extranjería fue claro: “Para fines de sincerar esos motivos migratorios (que los extranjeros vienen a Chile a buscar trabajo), sería deseable que existiera algún formato que permitiera que una persona, por un tiempo acotado definido, pudiera buscar una alternativa laboral y si es que no la encuentra deba volver a su país”.

En ese sentido, según Sandoval, “resulta complejo que no existiendo ese formato, las personas tengan que mentir diciendo que vienen como turistas, lo cual significa un problema desde el punto de vista del control y desde la integridad que significa el modelo migratorio”. Algunos diputados han planteado que en la nueva ley debe integrarse la posibilidad de que los extranjeros estipulen en los consulados chilenos de sus países que vienen a trabajar y que se establezcan requisitos (ver página 4).

Pablo Valenzuela tiene la misma convicción que Sandoval: “Nuestra política migratoria debiera responder a esta realidad contemplando una visa de expectativa laboral, la cual por un período acotado, un año por ejemplo, te permita buscar trabajo. Lo que no puede pasar, y que sucede hoy, es que la persona migrante deba depender de un tercero, en este caso un privado, para poder obtener un permiso de residencia”.

Asimismo, Sandoval señaló que hace falta que la nueva normativa en esta materia incluya la entrega de herramientas para que el DEM tenga la facultad de generar nuevas visas dependiendo del fenómeno migratorio del momento. “Más que proponer o esperar que determinados tipos de visa se encuentren en la nueva ley, lo que yo considero deseable es que existan las herramientas administrativas para poder generar modelos distintos de visa y, al mismo tiempo, tener la información suficiente para estos modelos que convergen con la necesidad de la migración y el desarrollo nacional”, opina la ex autoridad.

Mirada empresarial

Juan Pablo Matte, secretario general de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), señaló que el alto número de extranjeros que solicita visas temporales con fines laborales “se refleja claramente en lo que uno ve en la calle, en el centro urbano y también en el mundo agrícola. Cada vez más uno está observando a trabajadores extranjeros en labores agrícolas, especialmente del centro hacia el norte”.

Al respecto, Matte dijo lamentar que el gobierno “no se haya hecho cargo con la agilidad que corresponde, porque este es un tema que vino para quedarse, en donde necesitamos formalizar y normalizar esta situación. Hemos trabajado con los dirigentes sindicales en la mesa laboral que tenemos en la SNA y lo importante es que no haya una competencia desleal, que para esos trabajadores (los migrantes) también sea un trabajo formal y que se paguen todos los beneficios sociales”.

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