Los misiles chinos modifican equilibrio de poder en los cielos

China ok



Durante un cuarto de siglo, Estados Unidos y sus aliados han sido los amos de los cielos y han librado guerras con la seguridad de que ningún adversario podía competir en el aire. Conforme crecen las tensiones con Rusia y China, eso ya no es así.

Los rápidos avances tecnológicos de la industria aeroespacial china, en particular en los sistemas de misiles aire-aire lanzados desde aeronaves, está modificando las reglas del juego para las fuerzas aéreas occidentales y el comercio mundial de armas. También está transformando el panorama para vecinos de China como India.

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Rusia fue la primera en modernizar su fuerza aérea y se ha mostrado más dispuesta a usarla. A más largo plazo, sin embargo, la economía china de unos US$13 billones y su creciente riqueza significan que probablemente plantee el mayor desafío estratégico a los EE.UU. y sus aliados. En 2017, el gasto chino en defensa aumentó 5,6% en dólares constantes, mientras que el de Rusia cayó 20%, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI por la sigla en inglés). China gastó US$228.000 millones el año pasado y Rusia, US$66.300 millones, según el SIPRI.

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"Teníamos un entorno en el cual podíamos hacer lo que quisiéramos en el aire, y lo que han hecho los chinos es decir 'ustedes ya no pueden hacerlo'", dijo Douglas Barrie, miembro sénior de espacio aéreo militar del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. Como resultado de ello, los comandantes estadounidenses ahora deben tomar en cuenta porcentajes posibles de pérdida de pilotos y aviones que no consideraban desde la década de 1980.

La fuerza aérea estadounidense sigue siendo la más poderosa por lejos. Sin embargo, los avances chinos se producen en un momento sensible en el cual se diluye el interés de EE.UU. por continuar con su papel de policía mundial. Entretanto el presidente Xi Jinping se ha fijado metas ambiciosas para imponerse en industrias avanzadas como la robótica y la inteligencia artificial y afianzar los intereses chinos en el disputado Mar de China Meridional y otras regiones.

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La puesta al día de Rusia y China comenzó hace mucho, impulsada en cada caso por la conmoción ante la facilidad con que la fuerza aérea estadounidense demolió a sus adversarios en los años 90, según Vasily Kashin, especialista en aviación militar de la Escuela Superior de Economía de Moscú de la Universidad Nacional de Investigación.

En el caso de China, ese momento se produjo durante la primera Guerra del Golfo, cuando la campaña aérea estadounidense velozmente aplastó a las fuerzas armadas iraquíes, en ese momento mejor equipadas que las de China. Para Rusia, añadió, la llamada de atención llegó en 1999, cuando una campaña de bombardeos encabezada por EE.UU. obligó a Serbia a retirar tropas y tanques de su propia provincia, Kosovo.

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Taiwán (que China considera una provincia) también ha sido un factor para Beijin. EE.UU. convocó a dos grupos de combate de portaaviones para apoyar a la isla durante una pelea con China en 1996 y ha suministrado US$18.000 millones en armas desde 2008.

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