En Chile hay más de 5 millones de millennials, la generación más numerosa del país

Autor: Carlos Montes

Ilustración: Alfredo Cáceres

Según datos del Censo 2017, la también llamada generación Y alcanza a 5.363.386 personas, lo que está provocando profundas transformaciones sociales, culturales, laborales y educacionales en el país.


Según el Censo 2017, la población que actualmente tiene entre 20 y 39 años, definida por la literatura social como millennials, alcanza en Chile a 5.363.386 personas, lo que la convierte en la generación más numerosa del país, por sobre los centennials (4.768.447), la generación X (4.591.999) y los baby boomers (2.379.415).

Este segmento está definido como individualista, frontal y narcisista, pero también con una gran capacidad de adaptarse a los cambios, todas características que están generando profundas transformaciones en la estructura social, laboral y educacional del país.

Por ejemplo, en Laborum estiman que de aquí a los próximos dos años, más del 50% de la fuerza laboral corresponderá a este sector y según Néstor Milano, su director ejecutivo, las empresas ya han empezado a comprender que deben adaptarse a esta nueva generación, que tiene aspiraciones distintas a las de sus padres. “Los millennials no solo valoran lo económico, sino que privilegian gratos ambientes laborales, y es por esto que las empresas apelan hoy a distintas instancias para atraerlos y retenerlos”, explica. Priorizan la felicidad por sobre lo económico, agrega.

La autora Claire Raines, quien ha escrito más de diez libros sobre el tema, los define como “la mercancía más popular en el mercado laboral”.

De acuerdo a Milano, tienen una proyección laboral más vertical, “que hace que muchos de los colaboradores que pertenecen a esta generación le otorguen una nueva perspectiva a la compañía. Agregan optimismo y creatividad, pero sin dejar de lado una autoexigencia, dados sus altos estándares de rendimiento profesional”.

Sin embargo, Carlos Díaz, doctor en Psicología de la U. de Chile, dice que la alta rotación que experimentan en sus puestos no solo se debe a sus características. “La estructura con la que operan las instituciones generan esta situación de inestabilidad que hace que pasen de una empresa a otra. Hay un escenario estructural de precariedad del empleo, de modo tal que a las personas les resulta complicado proyectarse en el tiempo”, explica.

El sistema es el gran culpable, agrega. “No produce estabilidad. Antes, las organizaciones generaban procesos más estables con ciertos estándares y criterios. Si el mercado ofreciera mejores alternativas, los millennials se parecerían más a generaciones previas”, estima Díaz.

Considera clave resolver ciertos aspectos sobre la flexibilidad. “Las organizaciones deberían resolver este dilema: qué cosas ofrecen y qué cosas no, de modo de establecer un espacio de control para que las personas sepan a qué atenerse. La idea es que los cambios tengan utilidad real y que no sea una experiencia superficial solamente. Esta incertidumbre complica aún más”, plantea. Según su visión, ellos han traído un cuestionamiento. “Han puesto en tensión a las organizaciones, que se encuentran con una respuesta de esta generación que no estaba planeada. Es prematuro saber si es una generación que va a marcar un giro sustantivo”, señala.

Cambio cultural

Dado lo anterior, por ejemplo, en la U. del Desarrollo establecieron un nuevo plan de trabajo llamado UDD Futuro. Daniel Contesse, vicerrector de Innovación y Desarrollo de la casa de estudios, dice que es aplicable a todas las carreras de la universidad, las cuales se van a someter a un cambio estructural de su currículo. “La universidad está cambiando su modelo educativo debido a los millennials”, reconoce.

Indica que por un lado están estudiando cuáles son las necesidades del mundo laboral del siglo XXI, y por otro, cómo son los alumnos que se deben formar. “Los millennials que están en el mundo laboral son una generación sub 40 esencialmente, que está marcando con mucha fuerza. Hay ciertas características de esta generación que están determinando y poniendo en duda ciertos paradigmas de cómo se organizan las empresas”, considera.

Entre sus principales características establece que son irreverentes, tienen menos miedo y son más transparentes. “Por lo tanto, son más genuinos en su manera de ser. Tradicionalmente la cadena de mando era muy respetada, ellos vienen a romper ese paradigma”, sostiene. Cree que ha cambiado la manera cómo se comunica, cómo se transmite información. “Hay mayor nivel de transmisión de manera bilateral. La época premillennial era unilateral, el jefe transmitía y el subalterno escuchaba y obedecía. En la era millennial encuentras personas mucho más contestatarias, el jefe dice algo y el millennial es capaz de decir que opina distinto. Es bueno a largo plazo, pero en principio produce un choque generacional”,advierte.

Contesse agrega que antes la gente buscaba un lugar para trabajar que diera ciertas seguridades para la vida, por lo tanto si alguien entraba a un trabajo u organización, era un camino de largo plazo. “Ellos son poco apegados a estas seguridades”. Señala que tienen múltiples intereses. “Buscan desarrollar una vida mucho más complementaria y equilibrada, con mayor cantidad de elementos. Les interesa tener un buen trabajo, pero a la vez vida familiar y actividades como los hobbies”.

Dice que si bien hay muchos prejuicios, son falsos. “Son un aporte. Vinieron a refrescar el mercado laboral”. Añade que hay admiración en ellos, y muchas veces envidia, pese a que no se reconozca. “Cualquier generación antigua, no solo ésta, siempre ha sido crítica con generaciones jóvenes, pero a la larga la valoran”. Considera que el desapego por las cosas, algo habitualmente criticado, también tiene valor. “Son personas libres, y como tal, opinan y actúan libremente, no complacen”.

No obstante, Daniella Leal, socióloga de la U. Católica relativiza esta clasificación etaria y establece matices. “La definición de millennials se hizo para tener un marco intelectual de dónde entender el fenómeno, pero me parece que no tiene un rango etario tan amplio. Una persona de 33 años, básicamente ya no es un millennial. El grueso está en los sub 30”, manifiesta.

Agrega que sobre esa edad ya tienen una práctica y desenvolvimiento laboral, educacional y en su estilo de vida, muy ad-hoc a alguien de 40. “Este grupo es lo que botó la generación X. Ahí se marca la diferencia”, señala.

Explica que ocurre en todas las generaciones. Los de más edad de la generación X tienen muchos rasgos de los baby boomers.

Octavio Avendaño, sociólogo de la U. Alberto Hurtado, acota que efectivamente hay transiciones entre una generación y otra, pero que la literatura los encasilla como los nacidos entre 1980 y 2000.

Investigadores y publicaciones definen su perfil

En la edición de mayo de 2013, la revista Time llevó en portada a los millennials. Los definía como personas nacidas entre 1980 y 2000, con rasgos narcisistas, flojos, sin título universitario y que aún viven con sus papás.

Claire Raines, autora del libro Generaciones en el Trabajo: Manejando el choque entre baby boomers, generación X y generación Y, dice a La Tercera que “se trata de una generación nacida entre 1980 y 2000 que tienen grandes expectativas para sí mismos y valoran el logro y la acción colectiva. Están dispuestos a dedicar más horas siempre que encuentren un trabajo interesante, con un buen entorno. Quieren retroalimentación constructiva sobre su desempeño laboral de forma inmediata”.

Jeff Fromm, autor de una decena de textos y del sitio www.millennialmarketing.com, dice que los millennials están evolucionando. “Son consumidores muy inteligentes y procesan información de muchas fuentes: calificaciones y reseñas, redes de pares y marca. Muchas de las tendencias digitales, sociales, móviles y de comercio electrónico comienzan con ellos”, manifiesta.

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