Felipe Kast

Felipe Kast

Senador

Opinión

Chile en la región: Prosur

El perímetro de La Moneda estará cerrado hoy y mañana.

La decisión del Presidente de hacer que Chile asuma un rol de liderazgo regional activo debe ser celebrada y apoyada. La mezquindad de la política de trinchera doméstica no puede ignorar que nuestro país está inserto en una región heterogénea y llena de conflictos (explícitos y latentes), y que cualquier esfuerzo por crear mecanismos de coordinación es beneficioso. Cierto, para que Prosur cumpla el rol esperado Brasil y México deben sentarse a la mesa, y hacia este objetivo la oposición debe apoyar los esfuerzos del Gobierno, en especial con México.

Las instituciones supranacionales son fundamentales en un mundo global, y para Chile lo son aun más siendo un país pequeño y expuesto. Históricamente, tales instituciones surgieron luego de períodos turbulentos. Las guerras napoleónicas llevaron a Europa a establecer un orden regional (el Concierto Europeo) que duró un siglo, aunque falló en evitar la Primera Guerra mundial, la que a su vez generó un nuevo orden (la Liga de las Naciones) que también se extinguió al no poder evitar la Segunda Guerra mundial, que generó el orden aun vigente (las Naciones Unidas).

Sin guerras regionales y distorsionada por la influencia de Estados Unidos, América Latina es diferente. La única entidad política hemisférica—la Organización de Estados Americanos—ha probado tener capacidad limitada para lograr consenso o aplicar medidas efectivas por la violación de su Carta Democrática. El resto de los foros regionales, como Mercosur, la Alianza del Pacífico, la Comunidad Andina de Nacionales o sus símiles en Centro América y el Caribe, tienen un marcado foco comercial. En este sentido, el efímero Unasur fue una excepción.

Nacido durante la bonanza para los países exportadores de materias primas, e impulsado por el Brasil de Lula y la Venezuela de Chávez, Unasur aspiraba a crear un mecanismo regional de coordinación, con el explicito objetivo de excluir a los Estados Unidos. (La ex Presidenta Bachelet fue su primer Presidente pro tempore.) Pero Unasur se desacreditó rápidamente, y hoy está desahuciado. Independiente de los méritos que se le puedan encontrar, ha dejado de ser una entidad funcional: varios países incluyendo a Chile, Argentina, Colombia y Brasil han renunciado a su membresía. Incluso Ecuador—que acoge a la sede—abandonó el foro. Su fracaso se debe principalmente a que era una entidad basada en cercanía de intereses, pero con poca coincidencia de valores. Simplemente, América Latina hoy carece de un foro de coordinación.

Es innegable que el colapso de Venezuela expone a la región a una crisis de escala continental sin precedentes. El flujo de migrantes que buscan refugio tiene impactos relevantes en los fronterizos Colombia (mas de un millón de refugiados) y Brasil (llegaría a un millón este año), pero también en Ecuador, Perú y nuestro país. Sin embargo, el riesgo no se limita a los refugiados. La consolidación de un gobierno autoritario, la continua violación a los derechos humanos, la penetración del narcotráfico y la corrupción en todas las esferas del gobierno y las fuerzas armadas, el alineamiento con Rusia e Irán, la escalada en sus gastos militares, y la creciente conflictividad en sus fronteras, son hechos que obligan a una reacción regional, y hasta mundial.

Sin embargo, la región no tiene una institución capaz de asumir el desafío, y no ha podido consensuar una manera de hacerle frente. En el proceso, la demora y la diferencia de visiones no hacen sino fortalecer al gobierno autoritario de Maduro, y perjudicar a los venezolanos.

Como otras veces, el Presidente Piñera ha decidido asumir riesgos a los que pocos políticos se expondrían, esta vez por una causa regional. Prosur está en estado embrionario, y sus detalles aun por definirse, por lo que el liderazgo que asumió el Presidente, y el apoyo e la oposición será determinante. Lo que sí sabemos es que Prosur se basará en coincidencia de valores, y no en cercanía de intereses. Ahí radica su diferencia fundamental con Unasur, y también el gran desafío de su creación.

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