Transparencia en tiempos de incertidumbre



Parece innecesario profundizar en lo evidente, esta pandemia es una situación absolutamente excepcional y, en tal sentido, representa también un desafío para la solidaridad y el sentido de comunidad de los ciudadanos, pero también y, sobre todo, para los estados y sus gobiernos. En tal sentido, cuestiones tales como la confianza en las autoridades que están en la toma de decisiones, la rendición de cuentas y la transparencia, cobran un nuevo sentido para nuestro contrato social. Esto será especialmente relevante en momentos en que entramos en una curva cada vez más crítica de contagios y las consecuencias tanto humanas como sociales y económicas que esta situación generará.

El gobierno ha pedido a sus ciudadanos, y con razón, un esfuerzo mayor solicitando se extremen las medidas para cuidarnos entre todos y ha establecido medidas de excepción constitucional para limitar los desplazamientos a ciertas horas y, especialmente en algunas comunas, para poder poner al límite los contagios. Es importante que esta confianza que la ciudadanía debe depositar en las decisiones del gobierno sean respondidas con un actuar transparente, planificado, coordinado y que ponga énfasis en la rendición de cuentas, porque esta es la única forma de proyectar una situación de restricción de derechos extraordinaria nunca antes vista y que esta se pueda proyectar de forma efectiva para los próximos meses. Al respecto, es importante reparar en algunos datos que debieran llamarnos a cierta preocupación. La encuesta Criteria del mes de marzo nos muestra que el 63% de las personas cree que el gobierno tiene un rol preponderante en superar la crisis del Coronavirus, sin embargo, evalúan solo con un 13% su tiempo de respuesta frente a la contingencia. Es cierto que se han ido tomando medidas para mejorar la información y la coordinación con otras instituciones y actores relevantes, como la conformación de la mesa social, pero es preciso persistir y no perder el foco en esto. En efecto, un estudio mundial de Gallup del año 2018, señalaba que dentro de la OCDE, Chile tiene uno de los niveles más bajos de satisfacción con su sistema de salud, justamente el que estará a prueba en las próximas semanas.

Al tiempo, no hay que olvidar que se avizoran también efectos complejos para los meses que siguen en materia de empleo y crecimiento económico y que, sin duda, en algún tiempo más se dejarán sentir también los efectos psicosociales de meses de prolongados encierros y de cambio de hábitos en la vida cotidiana de miles de personas. Construir confianza en las decisiones de la autoridad en esta materia es clave y esto sólo se puede lograr a partir de un actuar transparente y claro, que genere en compromiso de todos respecto a la toma de decisiones de la autoridad, cuestión que debiera empezar a hacerse, más allá de las urgencias de las próximas semanas, con un enfoque multisectorial. Por esto, más allá de las disposiciones de la actual norma en materia de transparencia, es pertinente y relevante ir adelantando escenarios y pensar cómo se abre la información para dotar a los ciudadanos de la tranquilidad con la que deben navegar en tiempos de incertidumbre, evitando con ello la propagación de noticias falsas que sólo generan temor y llevan a acciones colectivas desafortunadas.

En democracia, los poderes extraordinarios entregados a nuestros gobernantes, en situaciones extremas como la pandemia por Covid-19, exigen el compromiso de todos en consecución de un bien colectivo superior, pero ello es sólo posible si los ciudadanos confían en las decisiones de sus autoridades. He ahí donde transparencia y el acceso a la información, como un derecho humano fundamental y más allá de las disposiciones de la actual ley, cobran un rol fundamental. Serán, en definitiva, las decisiones que se tomen hoy, las que determinarán la relación entre los ciudadanos y sus autoridades cuando todo esto pase.

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